"Underworld Evolution" (Len Wiseman, 2006)
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- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Critica de cine
- Creado en 03 Febrero 2006
- Published: 12 Abril 2011

Al principio de Underworld Evolution, Selene intenta enfrentarse a su mayor preocupación. El recuerdo de su familia masacrada le hace la vida imposible, pero ahora que sabe que el verdadero asesino es Viktor, el mundo de la guerrera se ha venido abajo.
¿Cuántos licántropos ha matado porque creía que ellos habían sido los responsables? ¿Con cuántos más habría terminado si Kraven no le hubiese revelado este horrible secreto? ¿Y cuántas vidas más tendrá que quitar hasta que consiga vengar su pasado?
“El inicio del filme es un completo altibajo para Selene”, comenta Kate Beckinsale, que repite personaje en esta secuela. “Todo lo que ella había creído verdadero durante cientos de años resulta que es una gran farsa. Ha matado a un gran número de hombres lobo en una venganza que estaba totalmente fuera de lugar. Y ahora, habiendo matado a Viktor y completamente desvinculada de los Vampiros, su único aliado es Michael, que todavía está asimilando su nueva condición de híbrido”.
La única esperanza de Selene es poder explicárselo todo a Marcus en su despertar. Está segura de que en cuanto conozca la traición de Viktor y Kraven la perdonará por haber matado a un anciano. Pero lo que ni Selene ni nadie esperaba es que Marcus también se ha convertido en un híbrido, gracias a la sangre de un Licántropo que aniquiló Viktor, que se filtró y se vertió sobre él. Ahora, con Amelia y Viktor muertos, no hay nadie lo suficientemente fuerte para poner en peligro esta nueva y poderosa especie. Al menos, eso cree Marcus.
“Marcus se ha vuelto muy poderoso y tiene muy claras sus intenciones”, explica Tony Curran, quien da vida al megalómano personaje. “Se ve a si mismo como a un dios. En una escena de la película dice ‘Un verdadero dios no tiene padre’. Está obstinado con el plan de liberar a su hermano William, el primero y más peligroso hombre lobo, y apoderarse del mundo junto a él. Marcus es una seria amenaza, pues el único híbrido que existe en el planeta aparte de él es Michael. Ningún otro Vampiro, humano o Licántropo puede enfrentársele. No resistiría ni un instante”.
Kraven es el primero en aprender esto, cuando trata de eliminar a Marcus antes de su completo despertar pero sólo consigue caer a sus pies. Con su último aliento, los recuerdos de Kraven se transmiten a Marcus y le revelan el paradero de un medallón que en su día llevó Lucian. Ahora cuelga del cuello de Michael, y Selene, sin saberlo, es la clave para utilizarlo.
Selene y Michael se enteran del nuevo terror cuando se encuentran de cara con él. Marcus desciende sobre Michael para matarle, a la vez que reclama el colgante. Al hacerlo tan explícitamente, Marcus revela su valor, aunque su significado sigue siendo un misterio. Lo que Marcus sabe pero Selene ignora es que ésa es “la última pieza del rompecabezas”, explica Curran. “Su padre construyó la sólida casa; Viktor mató a su familia para mantener el secreto a salvo, de modo que nunca se podría liberar a William”. Con la muerte de Viktor, Selene es ahora la única que conoce dónde se encuentra William.
Selene y Michael sobreviven a la primera batalla contra Marcus, pero con el amanecer a punto de llegar, hay poco tiempo para descubrir el significado del medallón. Michael recupera el control, encuentra refugio para Selene y permanece junto a ella. El joven ya no es una víctima que necesita la protección heroica de la guerrera. Ahora toma partido con su propio poder, con el destino que le ha caído encima como una losa, y con sus sentimientos por Selene. “Se enamoran y él se queda allí por ella. Michael es su apoyo”, comenta Scout Speedman, quien interpreta nuevamente el papel de Michael. “Todavía se está haciendo a la idea de lo que es, pero tiene claro que ya no es una víctima. En lugar de quedarse expectante y reaccionar, de ser un simple pasajero de la trama, su personaje es ahora mucho más dinámico”.
La intensificación de la relación entre Selene y Michael responde a la pregunta tan formulada después del éxito de Underworld. “Mi intención en la primera entrega fue finalizar la película con el inicio de la relación,” admite el director, Len Wiseman. “Incorporé este aspecto de Romeo y Julieta en la historia de Lucian y su amada Vampiro Sonja, y luego con Michael y Selene. Selene odia a los humanos, de modo que no le dio una oportunidad a su relación hasta el final de la película. Así, el público especuló, ‘¿Habrá una relación entre ellos? ¿Cómo será? ¿Funcionará?’”.
Beckinsale participó de cerca en el desarrollo de su personaje para la nueva entrega y aportó su opinión. “Se me consultó en numerosas ocasiones a la hora de preparar la historia y de realizar un mapa de mi personaje”, recuerda la actriz. Tanto ella como Wiseman querían un mayor desarrollo de la figura de Selene, un elemento que echaron en falta en la primera cinta. “Selene era más enigmática de lo que esperábamos”, explica Beckinsale, “y aunque éste es un aspecto sensacional y muy propio de una heroína, en esta ocasión le hemos dado la oportunidad de mostrar algunas más de sus facetas. Esta vez está más inmiscuida en su propia lucha. Tiene mucho más claro por qué está batallando, es mucho más apasionada. Y además, Michael y ella comparten una vulnerabilidad”.
Wiseman añade que “está comenzando a entrar algo más en su lado humano. Se ha desconectado de su automatismo de robot asesino, lo que permite ver nuevos y distintos aspectos del personaje”.
Bajo el manto protector de la noche, Selene y Michael van en busca de Adrian Tanis, historiador de los Vampiros, quien les podrá explicar el enigmático pasado del colgante. Tanis se encuentra en el exilio. Fue desterrado por culpa de unos maliciosos rumores contra él.
A pesar de su carácter negociante, rápidamente descubrirá que poco puede regatear cuando Selene le pide respuestas. “Ellos están interesados en obtener información y yo en sobrevivir”, explica Steven Mackintosh, el actor que da vida a Tanis. “Así que aquello se convierte en un trato. Selene es tan formidable que tengo que poner las cartas sobre la mesa: el colgante es la llave de la celda de su hermano gemelo, cuyo paradero está retenido en los recuerdos de Selene, y declara que el primer Inmortal no fue Viktor, como siempre se creyó, sino el padre de Marcus, Alexander Corvinus”.
Aportando majestuosidad al personaje de Corvinus está el legendario actor británico Sir Derek Jacobi.
“Sí, es cierto”, admite Jacobi, “me temo que soy el papá de todos ellos. Soy el responsable de todo esto.” Un noble del siglo VI, Corvinus sobrevivió a una devastadora plaga que provocó una mutación en sus genes y le convirtió en el primer Inmortal. Más tarde tuvo tres hijos: Marcus, al que mordió un murciélago; William, al que mordió un lobo; y otro, que siguió el solitario camino de la mortalidad. Michael, como descendiente de este último hijo, mantuvo su sangre pura hasta que la mordedura de un Licántropo cambió su destino. Aunque mortal, su genética mejorada evitó su muerte, de modo que cuando Selene le mordió posteriormente tras una violenta batalla con Viktor, el destino de Michael quedó sellado: había nacido el primer híbrido del mundo.
Sinopsis
Con la salida a la luz de unos secretos celosamente custodiados y la determinación de una guerrera vampiro traicionada, la disputa milenaria entre depredadores ha adoptado nuevas dimensiones de fiereza.
El pasado fue testigo de una serie de complicaciones que han dado lugar a una nueva raza, en nada comparable a ninguna otra conocida.
La saga Underworld continúa en el punto en que Selene (Kate Beckinsale), la vampiro acechada, acude a Marcus (Tony Curran), el rey de los vampiros, para suplicarle que le perdone la vida.
El híbrido Michael (Scott Speedman) desea unirse a Selene en su petición, pero éste es incapaz de confiar en el licántropo que lleva dentro, lleno de furia incontrolada, por lo que la guerrera rechaza su compañía.
Sin embargo, se demuestra que el amor entre ambos es más fuerte que la genética cuando Marcus desciende sobre ella en un intento de aniquilarla. En la batalla que se origina, Selene descubre que ha sido traicionada por su propia familia y se propone buscar la venganza.
Selene emprende entonces la búsqueda de Adrian Tanis (Steven Mackintosh), historiador oficial del clan vampiro, para que le ayude a revelar las mentiras tramadas por Marcus y Viktor (Bill Nighy) en su batalla por la supremacía.
La intriga se profundiza cuando Tanis revela la identidad del primer inmortal verdadero: no es Marcus ni Viktor como se creía, sino Alexander Corvinus (Derek Jacobi), padre de Marcus y de su hermano gemelo William.
Corvinus, como un dios omnipresente mantenido al margen, ha seguido los movimientos de todos ellos eliminando cualquier rastro después de las guerras, tratando de mantener a sus descendientes confinados en las sombras de la sociedad humana.
Selene y Michael luchan codo con codo contra el poderoso y determinado Marcus, quien está decidido a liberar a su encarcelado hermano William y usar la sed de sangre de éste para llegar a dominar el mundo. Cada confrontación proporciona nuevas revelaciones que sacan a relucir un pasado que sólo desentierra recuerdos dolorosos en la oscuridad.
Cómo se hizo
Convertir el mito del vampirismo en algo más científico fue una decisión muy meditada de Wiseman. “No soy un gran fan de las películas antiguas ni de las leyendas”, confiesa el cineasta. “No me atraen los vampiros religiosos a los que muestras un crucifijo para ahuyentarlos. Me parecen vampiros de ‘fantasía’, mientras que en mi mundo existen vampiros de la ‘realidad’; es algo más basado en la ciencia. Se trata de una extraña enfermedad de la sangre, una plaga en lugar de un hecho demasiado fantástico. Quise ver algo diferente, de modo que enfoqué Underworld como un claro largometraje de acción que incorpora estos personajes de terror”.
Es un punto de vista que deja la puerta abierta a emociones más complejas. Esto significa que alguien como Corvinus, enfrentado a la maldición que lanzó sobre el mundo, sería incapaz de matar a sus dos hijos monstruosos y destruir las líneas de descendencia antes de que hayan tenido la oportunidad de evolucionar. “En su lugar”, aclara Jacobi, “optó por contener la guerra, mantener las cosas en orden e intentar ocultar la historia de su familia”.
Esto también significa que Viktor, interpretado por Bill Nighy en un flashback al principio de la nueva película, era un mero usurpador. “Yo fui el primero”, declara Tony Curran acerca de Marcus, “lo cual no quiere decir que sea el más poderoso. Yo era un vampiro joven y arrogante; Viktor era un hombre poderoso que cuando se convirtió en vampiro, ya siendo más mayor y experimentado, tomó el liderazgo”, Entonces Viktor utilizó su poder para declarar la guerra a los hombres lobo, quienes en aquella época eran mucho más destructivos e incontrolables que su posterior progenie.
Pero, ¿por qué Viktor no se limita a matar a Marcus y a William? Viktor creía el mito de que asesinando a los dos hermanos, todos sus descendientes morirían con ellos. Así que mantuvo la guerra viva y, para asegurarse el poder, evitó la mezcla de las dos especies incluso a costa de la vida de su propia hija. Tampoco le dolió que Corvinus estuviera preparado para limpiar la masacre del vampiro déspota.
Corvinus se había convertido en tan esclavo como su hijo lobo, condenado a vagar por el mundo en un enorme barco invisible, desde el que observaba toda la actividad de la Tierra y, cuando era necesario, enviaba a su ejército de “limpiadores” para borrar cualquier evidencia de su mundo de tinieblas. “El barco es un aparato con un control propio de la NASA”, comenta Derek Jacobi. Es el puente que lo conecta todo, desde el que Alexander puede vigilar las cosas y contener lo que está sucediendo para que no se le vaya de las manos.” Pero los esfuerzos de Corvinus están condenados a fracasar. “Las cosas comienzan a fallar y los poderes de Alexander se ven seriamente comprometidos”.
En un intento de encontrar a Selene y la llave de la celda de su hermano, Marcus busca a Tanis para que le informe, pero éste no se muestra tan generoso como con la guerrera. Marcus succiona toda la memoria de Tanis antes de darle el golpe de gracia y se encamina al encuentro de Selene, de la llave y de su propio padre.
Cuando Selene y Michael llegan al barco de Corvinus, Marcus les va pisando los talones. Al encontrarse, atrapa primero a Michael y le empala en la bahía donde está amarrado el barco. Creyendo que la herida es letal, Selene explota en un llanto de pérdida y furia, pero al enfrentarse a Marcus, sus heridas alimentan de recuerdos al Vampiro y le traspasan la localización de la prisión de William.
En un alzamiento de confianza y arrogancia, Marcus se encara a su padre y éste le da claras muestras de rechazo. Furioso, Marcus destroza a su padre y le da por muerto. Esa suposición es demasiado aventurada: Corvinus, seriamente herido, traspasa sus poderes a Selene con la esperanza de terminar con la marea de sangre que se está produciendo.
En lo que parece la escena final, Corvinus destruye su propio barco. Pero, tal como puntualiza Derek Jacobi, “aunque me veáis desvanecerme con una expresión de éxtasis en la cara, se mantiene el pequeño misterio de hacia dónde voy”.
Mientras tanto, Marcus, llave en mano, ha encontrado la celda de su hermano. Marcus coloca la llave en la compleja cerradura medieval y se produce la liberación. Pero los Limpiadores de Corvinus y Selene están muy cerca. Se desencadena una batalla apocalíptica y, cumpliendo su promesa, un hijo emerge de las cenizas: ¡Michael!
No obstante, a los héroes les queda poco tiempo de reunión: William y Marcus siguen empeñados en la victoria. Una confrontación final deja a William muerto a manos de Michael y a Marcus reducido a un tornado de carne y sangre.
Se acerca la luz del día. Pero para el asombro de los vencedores, los rayos de luz que emergen ya no son dañinos para Selene. “600 veranos. 600 otoños. 35 generaciones de humanos. Y finalmente, de nuevo… el sol”.
El diseño de producción
El productor David Coatsworth añade: “Al realizar una secuela, las expectativas son tan inmensas que estás obligado a hacer algo más grande y con notables mejoras. Este es uno de los principios que hemos seguido”. Coatsworth afirma que esta vez el presupuesto es mayor, aunque “tampoco para considerarla una gran superproducción de Hollywood. El principal reto al que nos enfrentamos estuvo más en el lado creativo, a la hora de conseguir la estética adecuada y las mejores escenas de acción, y todo esto a base de exprimir nuestros recursos al máximo”.
La primera decisión fue la de tomar una nueva orientación visual y de texturas partiendo del tinte azulado subterráneo que tenía la primera cinta. “Este filme tiene algo más de color, pero en distintos entornos”, comenta Wiseman.
“Underworld era muy urbana y con toques claustrofóbicos. La nueva película es más abierta, más dinámica. Transcurre en exteriores, en las montañas. No quise realizar la misma película de nuevo”.
La segunda decisión fue la de rodar en Vancouver, Canadá, en lugar de Budapest, que es donde se filmó Underworld. Las nuevas localizaciones son claramente más rurales que confinadas a una ciudad. Gran parte de Underworld Evolution se desarrolla en los bosques de unas elevadas montañas y en regiones costeras. Y Vancouver era la localización ideal para este fin: una ciudad portuaria rodeada de montañas que llegan a la costa, y a pocas horas de vuelo de Los Angeles. Además, aquella zona es mundialmente conocida por los extraordinarios equipos humanos con los que se puede contar para las filmaciones.
De todos modos, tampoco era la situación perfecta: la falta de arquitectura europea obligó a construir decorados partiendo de cero. Pero, como destaca el diseñador de la producción, Patrick Tatopoulos, las limitaciones pueden agudizar la creatividad. Cuando el guión requirió un monasterio antiguo, algo totalmente impensable en la moderna Vancouver, Tatopoulos construyó uno en la montaña: “Para el exterior diseñé una cruz pegada a la vertiente de la montaña, mientras que el interior del monasterio se encuentra dentro de la roca”, explica Tatopoulos. “En ocasiones, la falta de recursos obliga a idear algo distinto, que a menudo resulta que es incluso mejor. El monasterio quedó impresionante”.
La agudeza visual de Wiseman es algo que el productor Coatsworth recuerda con satisfacción: “Al principio estuvimos dándole nuevas orientaciones a algunas escenas y el guionista le preguntó a Len si había visto las nuevas páginas y si estaba contento con las modificaciones. Y Len respondió ‘No lo sé. Todavía no las he dibujado’. Fue un claro indicador de cómo trabaja su mente. Puede ver las palabras de un guión, pero él se expresa realmente a través del dibujo. Él mismo ilustró muchas de las escenas y se las pasó a los encargados del storyboard. Las palabras sólo son un punto de partida para él”.
“Este chico es un constructor de palabras”, añade el productor Gary Lucchesi. “Tiene un talento extraordinario. Y siempre sabe lo que está haciendo. Existen muy pocos directores que verdaderamente sepan cómo combinar la acción con los efectos visuales, que entiendan ambos medios a la perfección. Len conoce todo este terreno. Lo lleva en la sangre”.
Scott Speedman coincide plenamente. “Ha sido algo increíble verle poner los cinco sentidos en esta película, realmente creo que llegará a realizar trabajos muy especiales. Tiene un talento excepcional. Es más que generoso y la colaboración con él se hace muy sencilla. Además, no es un adulador, no viene a besarte el culo y a decirte lo bueno que eres”.
Detrás de la cámara, Wiseman contó con la experimentada ayuda del laureado cineasta Simon Duggan, director de Yo, robot. Lo que Duggan halló más interesante y liberador de rodar Underworld Evolution fue la casi total ausencia de planos filmados a la luz del día. “Al ser una película de vampiros y hombres lobo, toda la iluminación, decorados y localizaciones deben situarse antes del amanecer, así que no hay que preocuparse por las horas de sol. Esto ofrece un amplio espectro de oportunidades para trabajar con la iluminación y dar un aspecto a las localizaciones totalmente a nuestro gusto”.
La utilización de localizaciones rurales a la historia se sumó también al “festín visual” a pesar de que surgieron problemas con uno de los emplazamientos clave. La escena de la aldea medieval que abre la película requería grandes cantidades de nieve, algo que no suele ser un problema en las elevadas montañas de Vancouver. Pero en aquella temporada, la región pasaba por un invierno inusualmente seco. Se acercaba el día del rodaje y la nieve escaseaba. Por fin el destino se puso de lado de la producción. “Cuando se falsea un invierno, la nieve artificial es uno de los elementos más caros”, declara el productor David Coatsworth. “En todo el tiempo que estuvimos construyendo la aldea no cayó ni un copo, pero a tres días del rodaje de la escena, comenzó a nevar y no paró en 72 horas, así que tuvimos mucha más nieve de la que hubiéramos imaginado. Y entonces, 24 horas después de terminar, el Pineaple Express, una lengua de aire cálido procedente de Hawaii, fundió toda la nieve que había caído en la montaña. De modo que durante un periodo de diez días hizo justo el tiempo que necesitamos. Había tanta nieve que parecía que la hubiésemos fabricado con cañones artificiales. Salió todo a pedir de boca”.
Duggan estuvo igual de encantado con los resultados. “Esa escena de la batalla medieval en la nieve, con caballos, hombres lobo y armaduras negras fue fantástica. Visualmente fue increíble, con la nieve cayendo de noche, ríos de sangre y hogueras encendidas. Es una escena preciosa”.
Las escenas de acción
Aquella batalla también fue una de las escenas más complicadas para el departamento de especialistas. Con tantos caballos, actores y especialistas batallando en un espeso manto de nieve, el coordinador de especialistas, Brad Martin, lo denominó “pandemonium”. Pero podría haber sido mucho peor si el entrenador de los caballos, Danny Virtue, no hubiese pensado en familiarizar previamente a sus caballos con los actores vestidos de hombre lobo. “Danny tuvo que llevar a los hombres lobo con las cabezas puestas para que los caballos los vieran”, recuerda Martin, “así evitamos que los caballos se asustaran el día del rodaje”.
De todos modos, Martin admite que los caballos lo tuvieron algo más fácil que algunos de los actores. “Kate estuvo en muchas ocasiones enganchada a cables de suspensión, lo que le causó una gran incomodidad”, cuenta Martin. “Recuerdo que una noche estuvimos encaramados a unas vigas rodando la escena en que Marcus empala a Michael en la bahía. Kate colgaba de la cadera y de una muñeca intentando encontrar la comodidad en una postura imposible. Era una situación casi infrahumana. Pero ella es fuerte, aguantó y quedó soberbia en pantalla”.
“Otra fantástica escena”, prosigue Martin, “fue con Scott en la misma secuencia de la bahía, en que Marcus agarra a Michael, lo lanza con fuerza y da un a vuelta en el aire para caer y quedar ensartado en un palo roto. Scott llevaba en el pecho una bolsa explosiva con sangre y, en el momento en que quedó empalado, la sangre brotó y Scott quedó espectacular. Esa pirueta fue visualmente increíble. Tiene un gran talento”.
Martin atribuye gran parte del mérito a su principal controlador de las estructuras de acrobacias, Jim Churchman, quien enseñó al equipo a manejar todo un sistema de cabestrantes computerizados. Los datos de cada actor estaban introducidos en el un ordenador que calculaba la velocidad y movimiento total del cuerpo, de modo que quedaba plenamente controlado. Una vez programada la acción y añadida la biométrica del especialista al cálculo, la acrobacia podía repetirse infinitamente con gran precisión. “Así que colocar los cables a Kate o a Scott era algo muy seguro y fácil de realizar”, explica Martin. “Sencillamente había que programar los puntos de inicio y final, la velocidad, colocar al actor o actriz en posición, y ya podían hacer las más inverosímiles piruetas”.
Otra innovación tuvo lugar en las grúas, las cuales, según palabras de David Coatsworth, “parecían una mezcla de silla de cuatro ruedas y bólido de carreras. Las utilizamos para llevar la cámara por lugares estrechos. En nuestro caso fue un bajo y angosto pasillo, en el que tiene lugar una lucha de criaturas. Nuestros chicos de aéreos idearon unas brillantes estructuras para los movimientos de las criaturas, de Selene y de Michael. En este aspecto creo que hemos hecho todo un descubrimiento”.
A pesar de las exigentes y arriesgadas escenas que rodaron, el reparto se mostró muy agradecido con los dobles que se encargaron de los planos más extremos. “Los chicos de efectos especiales son tan listos y tan buenos en su trabajo que nos protegieron por completo”, afirma maravillado Derek Jacobi. “Fueron los especialistas los que se machacaron las costillas. Y yo estoy contento del doble que encontraron para mí, porque se me parecía enormemente, así que espero que todos mis amigos crean que soy yo en realidad. No quedarán decepcionados”.
Kate Beckinsale comparte este sentimiento. “Tuve una fantástica doble que hizo algunas cosas realmente impresionantes que yo no habría osado ni intentar”, afirma Beckinsale sonriente. “Es que, aunque hubiera querido, no creo que me lo hubiesen permitido. Me refiero a que mi doble saltó por acantilados y Dios sabe qué más hizo. Si fuera lo suficientemente seguro para que una compañía lo hubiese querido asegurar, entonces lo habría tenido que hacer. De todas formas, aquí Len no ha sido tan entusiasta como otras veces, probablemente porque estamos casados. Quizá suena muy fuerte decir que está lanzando a su mujer por un acantilado.”
El productor Gary Lucchesi está de acuerdo en que la corredora, saltadora y peleadora Kate Beckinsale de Underworld Evolution tiene una presencia mucho más formidable en las escenas de acción. “Está mucho mejor en esta película porque se encuentra más cómoda en las tomas de lucha”, comenta Lucchesi. “Y Kate es sencillamente una actriz dramática excepcional. Es la combinación perfecta”.
El productor tiene el convencimiento de que Beckinsale es la tierra sobre la que ha florecido la saga Underworld. “Siempre deseas que una secuela supere a la predecesora”, añade Lucchesi, “en términos de confianza y estilo, de efectos especiales y de ambientación. Realmente tuvimos la gran ventaja de tener a una grandiosa actriz interpretando el papel protagonista. Eso nos ayudó considerablemente”.
Sin embargo, Beckinsale cree que su compañero de reparto merece también una gran parte del reconocimiento. “Speedman interpreta a ese tipo de personaje duro pero con un gran corazón, y en la vida real es también un bonachón”, comenta Beckinsale con entusiasmo. “Luego está Tony [Curran], que está completamente loco y tiene un tremendo sentido del humor. También fue maravilloso contar con Derek, pues realmente necesitábamos a alguien con gran sabiduría y personalidad –es un hombre sensible, fuerte, intrigante y además encantador. Steven Mackintosh, el actor que da vida a Tanis, tiene un don especial para la interpretación”.
El diseño de las criaturas
Tanto el reparto como el equipo técnico están de acuerdo en que una película sobre vampiros y hombres lobo depende en gran medida de los talentos de los artistas de maquillaje y efectos especiales que dan vida a las criaturas. De nuevo aquí, el diseñador Patrick Tatopoulos tiene un papel crucial.
Creador de las criaturas de la primera entrega de Underworld, era natural que continuara con esta labor en Evolution e intentara mejorar a partir del original. Tatopoulos afirma que “surgieron algunos contratiempos, en términos de diseño, con el hombre lobo que creamos para la primera película. Su cuello era demasiado rígido y limitaba los movimientos del actor. Pero estuvimos pensando que si suavizábamos el material del cuello, éste caería de una forma muy extraña. Así que esta vez fabricamos el cuello, en lugar de esculpirlo. Pero cuando lo fabricas de una forma más industrial, la piel no tiene un aspecto visible, así que le añadimos pelo. Por tanto, vuelven los hombres lobo, pero con mucho más pelo”.
Otro problema que surgió con respecto a los primeros hombres lobo según Guy Himber, la mano derecha de Tatopoulos y supervisor de los efectos especiales de maquillaje, fue que “las patas que se diseñaron para estas criaturas resultaban muy efectistas pero, en la práctica, no proporcionaban una base correcta para que los actores pudieran andar adecuadamente. En esta ocasión consultamos a Patrick y a Len si podríamos aumentar el tamaño de las plantas de los lobos para darles una mayor estabilidad. Esta vez las extensiones de las piernas siguen siendo enormes, aunque los actores las llevan con gran agilidad. Pueden mantenerse sobre una sola pata y realizar todas las locuras que en la primera película les era imposible hacer”.
Las extensiones de las piernas que contienen las patas de los hombres lobo también confieren una mayor altura a los actores. “Todos ellos medían casi dos metros”, comenta Himber, “y con las extensiones de las patas superaban los 2,15. Muy a menudo se ponían de cuclillas, pero incluso así eran más altos que el resto”.
Las cabezas de los lobos son también un trabajo impresionante. Himber explica: “La cabeza es una pieza animatrónica con motores que controlan las cejas, los ojos, las mandíbulas y los labios, y les hacen pestañear e incluso gruñir. Hacen falta tres personas para controlar todos los movimientos de la cabeza, más el actor que hay en su interior. Dispusimos de un sistema de comunicaciones interno para que el controlador principal pudiera decirle al actor ‘Preparados, listos, ¡gruñe!’ y se viera un movimiento perfectamente coordinado”.
De todos modos, de lo que Tatopoulos se siente más orgulloso es de las alas híbridas de Marcus, conocidas allí cariñosamente como “alitas de pollo”. “Cuando tienes a una persona con alas apareciendo por toda la película, lo más probable es que dé la sensación de que son falsas”, admite Tatopoulos. “Así que pensé, ‘¿por qué no hacemos que las alas se le plieguen?’ Esto nos permitiría tener un personaje más elegante e interesante, y en el momento de convertirse en murciélago se abrirían majestuosamente”.
Una vez pensado esto, ¿cómo hacer que unas alas de dos metros y medio se plieguen de forma realista? Tatopoulos se ha basado en la imagen de una mariposa saliendo de la crisálida. “Despliega las alas forzando la entrada de sangre en ellas, bombeándolas literalmente”, apunta. “Así que el argumento de este diseño es realista –no es una fantasía. Para mí, eso fue lo más genial del invento de las alas”.
Genial para Tatopoulos, pero quizá no tanto para los actores. El traje corporal de hombre lobo, por ejemplo, pesaba unos 13 kilos, la cabeza, otros cinco o seis, y cada extensión de pierna, dos o tres kilos más. El productor David Coatsworth era plenamente consciente de las dificultades de los actores, de modo que no tiene más que elogios para la resistencia que demostraron. “Fuimos muy afortunados de contar con algunos de los mejores actores en este terreno”, afirmó. “No pudieron hacerlo mejor, pues obtuvimos lo que necesitábamos justo cuando lo necesitábamos. Lo que estos chicos realizaron era muy, pero que muy difícil. Hay que estar en una forma extraordinaria para conseguirlo. No importa lo cómodos que se intentaran hacer los trajes, seguía siendo necesario aplicar vaselina para ponérselos. Y trabajábamos en temperaturas extremas, bajo cero o en estudios sobrecalentados, con tanques de agua caliente y en las condiciones más duras imaginables. Este tipo de trabajo no tiene ni un elemento placentero, y ser de los mejores en esto y hacerlo interesante para el público es todo un arte”.
Todavía es más intenso para los que hacen el papel de híbridos. Además del interminable día de rodaje, tanto Scott Speedman como Tony Curran tenían que aguantar cuatro horas o más en la silla de maquillaje antes de comenzar y otras dos horas para desmaquillarse. Por ejemplo, el personaje de Marcus interpretado por Curran llevaba el hábito, la cabeza, la nariz, los labios, el cuello, el tórax, la espalda y la parte superior de los brazos por separado. Todos estos elementos se tenían que aplicar en el cuerpo del actor cada día. Además, el personaje requería lentes de contacto y 32 dientes protésicos. Con todo esto, es un milagro que todavía tuviera fuerzas para realizar una brillante actuación. “Me ponían la túnica, los dientes, los ojos, me cubrían de sangre y me decían ‘Adelante, ¡Acción!’”, bromea Curran. “Era difícil mantenerse centrado. Debes concentrarte con todo ese armatoste protésico que, aunque queda fantástico, es de lo más incómodo”.
Scott Speedman está de acuerdo, aunque añade que le encanta verse “desaparecer en toda esa montaña de maquillaje. Me encanta dar brincos con él y volverme como loco. Estoy totalmente irreconocible”. Y a pesar de que este trabajo es agotador, se quita el sombrero ante el equipo de maquilladores. “Son auténticos artistas. Se lo tomaban muy seriamente y trabajaban muy duro. En el fondo no fue tan horrible como todo el mundo cree. Pero... es mejor que no sepan que he dicho esto porque durante las sesiones me gustaba quejarme por todo”.
Guy Himber devuelve el elogio. “Tuvimos mucha suerte en ambas películas con los actores que nos tocaron. Es un proceso muy largo que requiere una gran implicación e incontables horas de trabajo con ellos. Pero Scott Speedman fue realmente excepcional. Bill Nighy también estuvo fabuloso en la primera cinta. Tony era un torbellino inquieto –a veces teníamos que calmar su energía durante las sesiones de maquillaje. Fue una experiencia que nos hizo establecer una extraordinaria relación. Nos conocimos al milímetro, porque cada día les teníamos que limpiar todo el material de pies a cabeza”.
Con la seguridad de que Underworld Evolution apasionará a todos los fans, ahora la cuestión es: ¿qué pasará con las criaturas y con los personajes? ¿Se prepara una nueva película? El director Len Wiseman esconde muy bien sus cartas. “Hay ideas para una secuela y también para explicar episodios previos de la historia; pero no se ha planeado ninguna opción”, explica enigmáticamente. “Todavía se están descubriendo cosas incluso de los personajes que murieron en la primera entrega, con acciones que sabíamos que iban a llevar a cabo. Por tanto, sí: hay aspectos de esta segunda película que podrían llevarse más allá”.
“Tiene constantemente la cabeza llena de ideas”, comenta Kate Beckinsale acerca de su talentoso marido. “Está inmerso en su visión de director. Len se pone a trabajar y obtiene rápidamente un mundo mágico que parece que ha estado en su cabeza todo el tiempo. Eso me entusiasma, sobre todo por la intriga de ver qué sucederá a continuación. Aquí hay una sensacional historia, una interesante relación y unos personajes impresionantes filmados con maestría. Es una oportunidad única de entrar en un universo distinto, y si hay alguien brillante en la creación de un mundo completamente auténtico, ése es Len. Ha sido una experiencia alucinante”.
Quién es quién en Underworld
Singe (científico licántropo): En un laboratorio improvisado en un vagón de metro abandonado, el científico Licántropo Singe desarrolló sus experimentos para combinar las líneas de sangre de los Vampiros y los Licátropos. Tenía la certeza de que los descendientes del primer Inmortal, Alexander Corvinus, llevaban en su sangre una copia del Virus Madre que originó las razas. Sólo puede utilizarse una fuente pura para crear un híbrido: una criatura con las cualidades de ambas razas, pero más fuerte que cualquiera de ellas. Han pasado muchos años buscando en vano al candidato idóneo, hasta que encontraron a Michael Corvin. Capturado y torturado por Selene, Singe reveló el plan a Viktor. En un ataque de ira, Viktor destruye a Singe de un solo golpe. Al verterse la sangre de Singe, ésta corre por el suelo hasta filtrarse en la trabajada reja que está sobre la tumba de Marcus, el último Vampiro Anciano y descendiente directo de Alexander Corvinus. El contacto con la sangre de Singe le despertará de su letargo.
Licántropos secuaces: Durante siglos, los Licántropos fueron esclavos de los Vampiros, haciendo de perros guardianes y protegiéndoles durante su sueño diurno. Desencadenada por una rebelión de Licántropos liderada por Lucian, estalló la guerra sangrienta. Durante la pugna, Lucian fue asesinado y los Licántropos perseguidos hasta rozar la extinción. O al menos eso se creía. Lucian sobrevivió y armó en secreto un ejército de Licántropos. A diferencia de las lujosas mansiones de la comunidad de Vampiros, los Licántropos habitan en túneles subterráneos abandonados bajo la ciudad. Cual guerrilleros, se mueven en pequeños grupos que atacan sin piedad antes de desaparecer en la noche. Ellos esperan y se toman su tiempo hasta que puedan combatir a los Vampiros con toda su fuerza.
Raze (guerrero licántropo): 113 kilos de horror Licántropo, Raze se desvive con gran pasión en una sed asesina por la justicia que clama su especie. Es el hombre fuerte del régimen Licántropo, un guerrero gladiador con un refinado conocimiento de la táctica guerrillera que ha adquirido tras décadas de batalla en el Submundo. Es parte de un escuadrón de élite (los Death Dealers) que persigue a los descendientes de Corvinus, uno de los cuales tiene la llave de la evolución de los Licántropos.
William (anciano licántropo): William es el hermano gemelo de Marcus e hijo de Alexander Corvinus. Al igual que Marcus, la mordedura de un animal le causó una mutación de su virus interno. En el interior de William se desarrolló la enfermedad de la Licantropía, que le convirtió en un fiero Licántropo –de mayor tamaño y poder que cualquiera de sus sucesores. La mordedura de William era altamente infecciosa, con lo que pobló toda la región de Licántropos en unos días. A diferencia de los Licántropos modernos, aquellas criaturas eran bestias descerebradas sin la capacidad de recuperar su forma humana. Marcus consideró necesario crear un ejército de Vampiros asesinos para mantener a estas criaturas a raya. A pesar de que William era extremadamente peligroso, Marcus no pudo cometer el asesinato de su propio hermano. En su lugar, le recluyó para toda la eternidad. Liberarle significaría el fin de la humanidad.
Lucian (licántropo maestro): La leyenda de Lucian es la de un oscuro maestro de la estirpe de los Licántropos cuya sola mención desata el miedo en los corazones y almas de los Vampiros. Sus poderes de Licántropo sobrepasan los de sus parientes, no sólo en ferocidad, sino también en astucia y sofisticación. El legado de Lucian dejó atrás un descomunal rastro de carnicería, muerte y miseria para los Vampiros. Han pasado 600 años desde el fin de su mandato, seis siglos sin verdadero terror en el Submundo. Pero Lucian solamente se había mantenido al margen, esperando el momento hasta que pudiera encontrar los medios para ser todavía más poderoso que cualquier Vampiro o Licántropo. En conspiración con Kraven, Lucian fingió su propia muerte para poder retirarse al más oculto subsuelo, formar un ejército y tramar el plan de destrucción de los Vampiros. La muerte de Lucian a manos de Kraven hizo que este último se convirtiera en una figura poderosa en el clan Vampiro, garantizándose el liderazgo al regreso de Lucian y su ejército. A pesar de mantener el pacto con Kraven, Lucian no dejó de buscar la sangre de Corvinus, lo que le daría el dominio tanto de los Licántropos como de los Vampiros.
Alexander Corvinus (anciano inmortal): Alexander Corvinus es el primer Inmortal –el padre genético tanto de los Licántropos como de los Vampiros. Militar húngaro del siglo VI, Corvinus alcanzó el poder cuando una gran plaga arrasó Europa. La Peste mutó en su interior y se convirtió en el Virus Madre. Entonces transmitió el virus a sus propios hijos, Marcus y William. Uno sufrió la mordedura de un murciélago y el otro de un lobo. En consecuencia, el virus volvió a mutar en los hijos y se crearon dos enfermedades separadas: los Vampiros y los Licántropos. Durante casi mil años, Corvinus se ha mantenido en las sombras, observando los estragos que han hecho sobre ellos mismos y sobre la humanidad. Incapaz de matar a sus propios hijos, trabaja en secreto conteniendo la guerra. Dado que los nuevos poderes descubiertos por Marcus amenazan con elevar el conflicto a otro nivel, el anciano necesitará la ayuda de Selene y Michael para terminar con la guerra de una vez por todas.
Michael Corvin (híbrido vampiro/licántropo): Hasta hace poco, Michael Corvin era un corriente medico de urgencias de 28 años que desconocía por completo su vínculo con el Submundo y con la guerra entre los clanes de Vampiros y Licántropos. Tampoco sabía que su sangre portaba la clave que podría dar un giro completo a un conflicto de varios siglos de antigüedad. En una sola noche, su vida cambió para siempre. Había dejado de ser humano, pues su sangre se infectó de las cepas víricas tanto de los Vampiro como de los Licántropos. Se convirtió en un híbrido, más fuerte que cualquiera de las dos razas. Ahora fugado con Selene, Michael lucha para dar un sentido a su poder y a la vida que ahora debe aceptar y que no tuvo opción de elegir.
Marcus Corvinus (anciano, militar medieval): Marcus es el último Anciano superviviente y el primer Vampiro real. Hijo de Alexander Corvinus, la mordedura de un murciélago causó la mutación de su virus en una virulenta cepa Vampírica. Su hermano gemelo, William, pasó por un incidente similar y sufrió la mordedura de un lobo. Pero la mordedura de William era altamente infecciosa y terminó poblando toda la región de violentos hombres lobo. Marcus fue obligado a crear un ejército de Vampiros como Viktor para mantener a los Licántropos bajo control. Según lo previsto, la Anciana Amelia debía despertar a Marcus para reinar, pero poco antes de la ceremonia Kraven le tendió una trampa y los Licántropos acabaron con ella. En su lugar, Marcus despertó por el vertido accidental sobre su tumba de la sangre del científico Licántropo Singe, que se le introdujo por las venas. Marcus se transformó en una terrorífica nueva raza con una fuerza y un poder descomunales.
Amelia (princesa anciana): La exquisita y serena belleza de Amelia enmascara su feroz historia como guerrera Vampiro. Estuvo reinando su comunidad durante siglos, entre los mandatos de Marcus y Viktor (un Anciano reinaba mientras los otros dos se mantenían en letargo). A pesar de su poder y de su posición social, Amelia cayó víctima de la traición de Kraven. Antes de que pudiera despertar a Marcus para asumir el reinado, una emboscada de Licántropos la asesinó junto a su séquito.
Tanis (vampiro): Hace más de un siglo, Adrian Tanis era un consejero de confianza de los Ancianos e historiador oficial de los Vampiros. Dejó de tener el favor de aquella comunidad después de documentar lo que según Viktor eran “mentiras maliciosas.” Como castigo, Tanis fue exiliado y desterrado de la comunidad de los Vampiros para siempre. Desde aquel momento, Tanis ha vivido en un monasterio antiguo y aislado –aunque en realidad no pasa de monje. Desconectado del mundo de los Vampiros, Tanis es libre de vivir la vida a su antojo, satisfaciendo sus decadentes gustos y comerciando bienes a cambio de seguridad con los Licántropos, en el mercado negro. Como documentalista de la comunidad Vampiro, Tanis es un elemento clave para obtener una información vital que podría ayudar a Selene a detener a Marcus y a poner fin a la guerra. Pero Tanis no da nada a cambio de nada.
Viktor (anciano): Uno de los tres Ancianos Vampiros reinantes, Viktor era un altivo y ostentoso Señor de más de 1.400 años de edad. Era uno de los pocos Vampiros que Selene respetaba y creía. Ella le despertó prematuramente de su letargo de 200 años para comunicarle sus sospechas de que la comunidad sería atacada en breve por una ofensiva masiva de Licántropos. Como la mayoría de Vampiros, guarda una profunda aversión hacia los Licántropos. La imponente presencia de Viktor, así como su estoica conducta, le convierten en un ser intimidante, no sólo para sus subordinados, sino también para los que le desean la muerte. Sin embargo, Viktor, posee una cara oculta que ningún Vampiro ha conocido todavía. Para su horror, Selene descubre que las acciones del Anciano iniciaron la salvaje guerra entre Licántropos y Vampiros, hace un milenio. Sólo por no ver a su hija Sonja casada con un Licántropo, hizo que su amante, Lucian, presenciara cómo la quemaban viva en una hoguera. Las mentiras y la traición de Viktor llegaron a su fin cuando Selene le abatió con su propia espada.
Kahn (maestro armero): Kahn es el maestro de armas y comandante del escuadrón de élite de los Vampiros: los Death Dealers. Como Selene, está comprometido a ganar la guerra contra los Licántropos, y es uno de los pocos que merece la confianza de la guerrera. En su academia de lucha espartana, Kahn mantiene el arsenal espadas bañadas en plata que utiliza el escuadrón. Cuando Selene descubre que los Licántropos utilizan balas rellenas de líquido irradiado ultravioleta, Kahn inventa su propia versión de balas antilicántropo, rellenas de nitrato de plata, capaces de administrar una dosis letal de plata directamente al torrente sanguíneo.
Selene (guerrera vampiro): Selene ha dedicado la última parte de su vida al exterminio de los Licántropos, junto al resto de guerreros Vampiros, los Death Dealers. Ella creía que los Licántropos habían asesinado a su familia cuando ella era una niña, así que se dedicó por completo a vengar la muerte de los suyos. Siempre se le había dicho que Viktor había salvado su vida. El Anciano la tuvo siempre bajo su protección y, al convertirla personalmente en Vampiro, no sólo la hizo inmortal, sino que además la hizo más fuerte que el resto de miembros de su estirpe. Viktor la tenía como a una hija, y Selene le daba su plena confianza. Cuando Selene se encuentra con lo que ella cree que es un complot Licántropo para destruir al clan Vampiro, se ve inmersa en una cadena de acontecimientos que afectan a su protegido Michael (humano convertido en Licántropo) y que la llevan a conocer la terrible verdad acerca de su “padre” Vampiro. Temiendo el castigo de la comunidad Vampiro por haber matado a Viktor, Selene debe escapar con Michael. Debe apelar al último Anciano, Marcus, y rogarle por su vida. No tardará mucho en descubrir que Marcus ya no es el Vampiro que conocía, y que éste tiene sus propios planes.
Kraven (líder de la comunidad vampiro): Kraven es un Vampiro aristócrata monárquico encaprichado con el poder. Se ha asegurado el reinado sobre los Vampiros durante la hibernación de Viktor. Es la personificación de la evolución de la especie Vampiro, un príncipe de la oscuridad altamente refinado, entregado a los placeres del sexo, de las fiestas y del poder manipulador. Superficialmente, mantiene una distancia tranquila alejada de los baños de sangre y violencia de la tradición vampírica. Sin embargo, su lado oculto es malicioso y conspirador, y utiliza a su teniente, Soren, para que haga todo el trabajo sucio. El encanto afable de Kraven se desilusiona con la única cosa que su poder no le permite conseguir: el inalcanzable amor de Selene. Selene no le tiene ningún respeto y con frecuencia cuestiona sus órdenes, dañando el masivo aunque frágil ego de Kraven. Sin embargo, el afán por conseguir a Selene se acerca y se mezcla demasiado con el afán de poder de Kraven cuando éste se da cuenta que las intuiciones de la guerrera ponen en peligro el intrincado plan que está poniendo en práctica.
Erika (seductora): Cortesana escaladora social de la mansión de Viktor, Erika está obsesionada con ascender en el rango de la aristocracia Vampiro. Tiene a Kraven como objeto de deseo, que sólo se verá truncado por la obsesión del Vampiro por Selene. Celosa, aprovecha la situación de la guerrera para deshacerse de ella ayudándola en lo posible a escapar de la comunidad Vampiro, a pesar de la traición a Kraven que ello supone.
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