
Basada en el manga de Yoshiie Gouda, esta singular película de Hirokazu Kore-eda cuenta con el protagonismo de una muñeca hinchable, objeto sexual presente en muchas películas pero generalmente relegado a papeles pasivos. Una historia muy bien contada con generosas dosis de sonrisas y lágrimas.
Si a uno le dicen que va a ver una película japonesa sobre una muñeca hinchable con vida propia, refuerza su corazas emocionales y estomacales. La experiencia previa le lleva a pensar que va a ver: a) Una escalofriante película de terror. b) Una cinta de erotismo desagradable, del subgénero pinku eiga. c) Una comedia adolescente tontorrona. d) Un drama tirando a trágico.
Air Doll tiene mucho de la última opción, pero con las suficientes dosis de humor como para no deprimir al personal desde el principio, además de una agradable sabiduría narrativa en la que la poesía y la prosa están presentes por igual y de un modo armónico.
Aunque el cine japonés llegue con cuentagotas últimamente a nuestras pantallas, los cines de versión original han proyectado con éxito cintas recientes de Hirokazu Kore-eda como Nadie sabe o Hana, películas muy interesantes aunque no especialmente agradables, y es que en el arte japonés generalmente lo bonito y lo triste vienen a ser lo mismo.
La muerte, el sacrificio y la sumisión están casi siempre presentes no sólo en los dramas sentimentales, sino también en películas se samuráis, de yakuzas o de terror. Obviamente, en una película sobre una mujer-objeto u objeto-mujer, es inevitable que la historia siga unos derroteros fatídicos, sobre todo cuando en la pantalla vemos referencias explícitas a conocidas historias como Frankenstein, Pinocho o La Sirenita.
La película, de delicioso tono naïf, hila a la perfección las pequeñas historietas de los personajes secundarios que rodean a la muñeca protagonista, recurriendo a la metáfora poética con frecuencia pero sin pedantería, y utilizando el aire –aliento, brisa, alma de la muñeca...– como leitmotiv de un guión construido con precisión relojera y servido con esa parsimonia oriental que a tanto espectador occidental desespera, pero que permite utilizar cosas que el cine estándar actual parece obviar –el paisaje urbano, el silencio– como elementos dramáticos que aportan personalidad y reflexión a la película.
La surcoreana Bae Doona, a quien vimos encarnando a la aguerrida campeona de arco en la magnífica The Host (Bong Joon-ho, 2006), cambia de registro y construye un personaje absolutamente dulce, más entrañable que erótico y ganador de las simpatías del espectador desde el primer momento.
La muñeca es un personaje ansioso por aprender y agradar, un ser inanimado que se da cuenta de que tiene corazón, sin saber por qué, y que se aleja progresivamente de su condición de objeto para transformarse en humana, pensando erróneamente que eso es lo que quieren los seres a los ama.
Su educación cinéfila, sus rebabas, su sombra semitransparente y su amor por la vida transmiten a la vez felicidad y tristeza, al igual que la propia película. Y es que Air Doll está especialmente dirigida a las personas sensibles, si bien es cierto que quizá ese tipo de público se vea afectado emocionalmente por la película.
Sinopsis
Una muñeca hinchable de tamaño natural vive en un modesto piso de Tokio. No habla ni se mueve. Pero es la única compañera de su amo, un hombre de mediana edad. Él le habla, la baña y le hace el amor cada día cuando vuelve del trabajo.
La rutina diaria se rompe cuando la fantasía se hace realidad. De pronto, la Muñeca Hinchable cobra vida y tiene alma. Acaba de nacer y no entiende lo que ocurre a su alrededor, aunque se da cuenta de que existe un mundo esperando a ser explorado más allá de las paredes del piso. Con el tiempo se atreve a salir al mundo exterior, y la Muñeca Hinchable se siente fascinada por todo lo que ve.
Conoce a muchas personas de todo tipo, pero ninguna es capaz de explicarle lo que significa "estar vivo".
Un día, la Muñeca Hinchable entra en un videoclub y su mundo cambia para siempre. Conoce a Junichi, el vendedor, del que se enamora inmediatamente. Decide trabajar en la tienda, y la pareja se une más con cada día que pasa. Van al cine, recorren la ciudad juntos, como dos novios. Todo es maravilloso para la Muñeca Hinchable hasta que se corta la mano accidentalmente y empieza a deshincharse delante de Junichi…
Una fantasía romántica que explora las complejidades del amor y de la pérdida, de la alegría y el dolor, de la fantasía y la realidad. El aclamado directo Hirokazu Kore-eda es el autor de una historia de amor agridulce que estudia las complejidades y debilidades de la existencia.
Imágenes y sinopsis © Golem Distribución. Reservados todos los derechos.
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