• PORTADA
  • CRÍTICAS
  • ENTREVISTAS
  • CINE CLÁSICO
  • LIBROS
  • TEATRO
  • CÓMIC
  • SERIES
  • EXPOSICIONES
  • MUSICALES

Mié05232012

Last update03:33:13 PM

The-Cult-revista

"Avatar", de James Cameron

Índice de Artículos
"Avatar", de James Cameron
Cómo se hizo
Notas de producción
Todas las páginas

alt Inventar un mundo es monopolio exclusivo de los grandes creadores. James Cameron, un incurable adicto a la grandeza, figura entre estos últimos. Su nueva película, Avatar es el camino más despejado y convincente hacia otro universo que hoy pueda imaginarse.

Con una base argumental que demuestra el irresistible influjo del antropólogo Joseph Campbell –una moda cultural que le debemos a George Lucas–, Avatar aborda una historia en la que el héroe se redime y encabeza una revolución.

Como es natural, en un relato de estas características no pueden faltar las convenciones. ¿Qué sería de nosotros sin ellas?

Heredera de una gran tradición legendaria, la película se hunde en el mismo pozo de sueños que tantas otras epopeyas, y en este sentido, poco de lo que nos cuenta es rigurosamente nuevo. Sin embargo, en su conjunto, tiene los rasgos de una obra excepcional, narrativamente irrefutable.

A la vista de esa insistencia en ingredientes conocidos, uno se siente tentado a creer que Avatar aporta pocos detalles de originalidad. Pero seamos sinceros, ¿no es eso, precisamente, lo que realmente nos atrae de los clásicos?

Al ponernos sobre aviso desde un primer momento, Cameron nos sumerge en una historia de fuego de campamento: un relato tan estilizado como los que podemos hallar en las estanterías de la biblioteca más cercana, en la sección dedicada a mitos y leyendas.

Después de todo, esto no es un blockbuster, sino algo mucho más elevado.

Para el espectador que no ha perdido el sentido de lo maravilloso, Avatar tiene el veneno de la evasión, y viene a ser como el armario que C.S. Lewis imaginó en sus Crónicas de Narnia, o como el tornado que conduce a Dorothy hasta el país de Oz.

Dicho de otro modo: Cameron abre una puerta de acceso a ese planeta mágico y violento llamado Pandora. Un territorio tan verosímil, tangible y exuberante, y con tantas riquezas escondidas, que nos olvidamos de su razón de ser: esa tecnología prodigiosa que, ténganlo por seguro, ha de revolucionar el mundo del cine.

Nos situamos en un futuro lejano. Jake Sully (Sam Worthington) es un veterano de guerra que ha quedado parapléjico. Su hermano gemelo ha muerto asesinado, y Jake tiene la oportunidad de sustituirlo en una difícil misión. El joven es trasladado al planeta Pandora, habitado por la raza alienígena de los Na'vi: un pueblo guerrero, de aspecto felino, que usa lanzas y cabalga sobre reptiles voladores.

Sully no habitará en Pandora con su identidad terrestre. En realidad, su identidad (su avatar) se implanta artificialmente en un Na’vi.

La doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver), una botánica sumamente decidida e idealista, es quien guía los pasos de Sully en su prodigiosa aventura. Colabora en el proyecto de Grace un antropólogo (Joel David Moore) que también se interesa por la civilización Na'vi.

Transformado en un extraterrestre de gran estatura y piel azulada, Sully pasa a integrarse en la cultura de Pandora. Ahí surge el romance, pues el infiltrado llega a enamorarse de una alienígena, Neytiri (Zoë Saldaña).

Por desgracia, el planeta atesora un valioso mineral, y eso motiva que la gran corporación encargada de colonizarlo tenga otros planes. Al frente de la fuerza militar que protege ese proyecto se sitúa el Coronel Quaritch (Stephen Lang), un tipo duro que desconoce la derrota, y que lidera las fuerzas de seguridad como si fuera un señor de la guerra.

alt

El cinéfilo veterano reconocerá en la historia ese linaje argumental que les comentaba, y que va desde Bailando con lobos y El gran combate hasta Terminator y Aliens –el personaje de Giovanni Ribisi es idéntico al de Carter Burke en aquella formidable secuela–, todo ello sin olvidar semejanzas puntuales con productos menores –véase la escuela de vuelo de Dinotopía– y alusiones a sagas literarias como aquella que Edgar Rice Burroughs ubicó en Marte. Por supuesto, estas y otras citas quedan siempre en un segundo plano, dado que la experiencia que Cameron propone puede resumirse en dos categóricas palabras: inmersión absoluta.

El detallismo es tan obsesivo y la ecología es tan congruente que ese panorama sintético deja de serlo, y pasa a convertirse en una realidad literal, con una complejidad que embellece su magia narrativa.

Por si ello no bastara, la recreación digital de Sam Worthington y Zoë Saldaña no enmascara ni un ápice de sus emociones. Así pues, tanto en el macrocosmos –la biodiversidad del entorno– como en su microcosmos –la sensibilidad y virtudes expresivas de los actores–, Avatar propone todo un festín para los sentidos, y lo que es mejor, lo hace desde una perspectiva grandilocuente, casi operística.

El trasfondo ideológico y moral también es rico en significados. Así, las fuerzas militares plantean lecturas en torno a la conquista de Norteamérica, sin olvidar equivalencias subterráneas con Vietnam e Irak.

De igual modo, los oscuros planes de la corporación que explota Pandora sugieren algunos pecados de las multinacionales. Incluso la civilización de los Na'vi extrae su fundamento de la hipótesis Gaia, creada por James Lovelock y adoptada, en nuestro mundo real, por ecologistas y seguidores de la New Age.

Desde luego, podría seguir, pero Avatar no es una obra de tesis, sino un soberbio entretenimiento, destinado a quien desea vivir la plenitud de la aventura. Y en esa faceta espectacular, no cabe pasar por alto el tramo final de la cinta.

Ahí es donde Cameron da varias lecciones de épica, y es que el realizador sabe de qué modo aportar fuerza, ardor y claridad a las escenas de acción.

Doce años después de Titanic, el director canadiense ha vuelto a cruzar una frontera que sólo está al alcance de muy pocos. El enorme talento que le permite convertir los tópicos en algo personal se une a una puesta en escena en la que cada minúsculo detalle está cargado de intención. ¿Qué más se puede añadir?


Añade tu comentario


Código de seguridad
Refescar

Banner-cineclasico

Lo más leído

Banner-television2

Lo último

Banner-comics2

El editor recomienda...

 

Cultura en Positivo

Contenidos originales

Book Review

El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras (The Cult) como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...