
Dirigida por el dos veces ganador del Oscar de la Academia, Clint Eastwood, “Flags of Our Fathers” es una impactante exploración de la guerra, observada desde lejos y experimentada por los soldados sobre el terreno.
Una historia íntima de amistad y coraje, supervivencia y sacrificio frente al inmenso y caótico trasfondo de la batalla de Iwo Jima. El film recoge un momento en el tiempo visto a través de la cámara de Joe Rosenthal y el impacto que ese momento tuvo, no sólo sobre un país conmocionado por él, sino sobre los hombres capturados por la lente de la cámara.
Es la imagen más indeleble de la Guerra del Pacífico – un momento en el tiempo inmortalizado en un film sobre cinco Marines y un sanitario de la Marina levantando la bandera de EE.UU. en el monte Suribachi, pocos días después de comenzar la encarnizada batalla por la guarnición japonesa de Iwo Jima, una isla desierta de playas de arena volcánica y cuevas de azufre.
Para los hombres que aparecen en la foto, levantar la bandera es una pequeña formalidad en medio de una extenuante batalla; pero para aquellos que vuelven a casa, la imagen de estos hombres trabajando juntos en silencio para superar unas devastadoras adversidades da un nuevo sentido a la noción de héroe. Cautiva a un público americano hambriento de esperanza y cansados de una guerra que no parece tener fin. Da a las madres una razón para creer que sus hijos volverán vivos, y un sentido a aquellas que lloran por unos hijos que nunca volverán.
Para aprovechar la ola de sentimiento que la foto inspira, los “izadores de la bandera” son sacados del combate y enviados a casa para continuar sirviendo a su país – no en el campo de batalla, sino entre multitud de fervorosas masas reunidas para estar cerca de "verdaderos héroes” y extender unos talones extremadamente necesarios para financiar el esfuerzo bélico.
Sólo tres volvieron vivos – John “Doc” Bradley (Ryan Phillippe), un sanitario de la Marina; Ira Hayes (Adam Beach), un tímido nativo americano; y Rene Gagnon (Jesse Bradford), un soldado mensajero que evitó disparar su arma.
Los tres “izadores de la bandera” desempeñan el papel de héroe a la perfección – recorriendo sin descanso el país, estrechando las manos adecuadas, diciendo las palabras correctas – mientras que el poder de su imagen rescata el flaqueante esfuerzo de guerra. Pero en su interior sienten que, al igual que sus amigos y hermanos caídos en combate, una parte de sus almas nunca abandonarán las negras arenas de Iwo Jima.
Clint Eastwood se vio atraído inicialmente por el proyecto después de leer el best-seller Flags of Our Fathers de James Bradley y Ron Powers. “Existen numerosas tramas, y eso es lo que hace interesante al libro”, comenta Eastwood. “Y, por supuesto, la famosa fotografía tomada por Joe Rosenthal de la AP. Había algo en la fotografía. Nadie sabe muy bien lo que es, excepto que son hombres haciendo un trabajo, levantando un mástil – probablemente así es como se vieron a sí mismos los hombres de la foto. Pero en 1945, esto simbolizó el esfuerzo de la guerra. Como contrapunto a una de las batallas más sangrientas de la guerra, la imagen simbolizaba lo que estaba en juego, aquello por lo que estaban luchando. Y luego, cuando descubres lo que les ocurre a estos hombres y cómo son sacados de la batalla y devueltos a casa para iniciar una giras destinadas a recaudar fondos para financiar la guerra, te quedas con una serie de emociones muy complejas, especialmente los jóvenes de 19, 20, 22 años”.
Basada en el best-seller de James Bradley, “Flags of Our Fathers” revela la batalla de Iwo Jima a través de los ojos de uno de los “izadores de la bandera”, además de contar la historia del viaje de un hijo para descubrir qué papel jugó su padre en la famosa fotografía de la AP – y a través de la fotografía, vislumbrar no sólo quién era como hombre, sino con quién luchó y a quién lloró, sesenta años después de que fuera tomada. “Nunca tuve la intención de escribir un libro”, comenta James Bradley, cuyo libro fue publicado en 2000 por Bantam y estuvo 46 semanas en la lista de best-sellers del New York Times, seis de ellas en el Nº1. “Quería descubrir porqué mi padre guardaba silencio. Decidí escribir el libro cuando me di cuenta de que todo el mundo conocía la foto, pero nadie conocía la historia”.













































































