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"Brüno" (Larry Charles, 2009)

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"Brüno" (Larry Charles, 2009)
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Bruno

Siguiendo a la gran proyección y atención que provocó Borat, el viaje fílmico por el mundo del especialista en moda más famoso de Austria (y presentador de Funkyzeit Mit Brüno) comenzó por parte de los realizadores con una simple pregunta, “¿Podemos volver a lograrlo?”

Esto era posible… si lograban mantener a su estrella y fuerza creativa fuera de la cárcel y con vida hasta el final del rodaje. Si algo aprendieron el director Larry Charles y los productores Sacha Baron Cohen, Dan Mazer, Jay Roach y Monica Levinson de su tiempo en Borat, fue a vivir con un axioma: “Conoce y obedece la ley y siempre ten un plan de escape”.

Estaban seguros de que si Baron Cohen era puesto entre rejas o herido, la producción se tendría que interrumpir y se atrasarían varias semanas. Esta máxima se llevó a rajatabla en todos los aspectos de la producción y pudieron ajustarse al plan. Siempre, salvo en una ocasión.

Si bien la mayoría de los rodajes de cine tienen un estricto plan de rodaje al que atenerse y el equipo artístico y técnico saben lo que se espera de ellos, el equipo de Brüno no disfrutó de semejante lujo. Todas las tardes antes del día de producción, el grupo tenía que determinar que se rodaría al día siguiente. Establecían una línea de acción, llegaban a la escena y la rodaban a toda velocidad. Luego se trasladaban a otra localización donde otra vez excedían los límites pero sin llegar a quebrar la ley. La credibilidad fue crucial para lograr la comedia extrema de Borat, y el equipo, en esta oportunidad fue un poco más allá y tuvieron encuentros más frecuentes y serios con la policía que anteriormente.

Pero la cosa no terminó ahí. El equipo recibió llamadas del FBI advirtiéndoles de amenazas de muerte, de palizas, amenazas mafiosas y armas cargadas en todas y cada una de las etapas del camino.

La experiencia en Borat enseñó al equipo técnico y artístico a que todos tenían que estar en el mismo barco (y trabajar con la mayor discreción) para asegurarse de que el estilo de rodaje-guerrilla funcionara.

Desde el momento en que Baron Cohen fue detenido por la policía de Milán después de rodar una aparición que interrumpió un evento de la diseñadora Agatha Ruiz De La Prada, para luego ser interrogado, desnudado y registrado por los oficiales, lo cierto es que no hubo un solo momento de aburrimiento en este itinerante rodaje.

Una vez que los escenarios iniciales (por ejemplo: Brüno siendo expulsado de un gran evento de moda; flirtear con avergonzados sujetos; y entrevistar a celebridades en referencia a sus esfuerzos humanitarios) fueron acordados entre Baron Cohen y sus compañeros guionistas, comenzó la investigación para hallar los mejores locales para visitar y la gente con la que se quería contar. Los resultados obtenidos en película sería lo que determinaría los siguientes pasos.

Después de más de 19 semanas no consecutivas a lo largo de todo un año de “bien aceitado y completamente desorganizado engranaje”, se obtuvo el material necesario. Gracias a la escala reducida a la que se atuvieron, a ser furtivos y al apoyo del talento y la confidencialidad de un grupo de personas, fueron capaces de capturar lo que jamás se ha visto en la pantalla.

Viajando en cinco vehículos (tres furgonetas, una furgoneta de escape y una caravana que servía tanto para producción como para vestuario), el equipo técnico y artístico recorrió Estados Unidos, Europa y el Oriente Medio. Mantuvieron un agotador plan de rodaje al tiempo que atravesaron en Estados Unidos, Los Ángeles, Nueva York y Washington DC hasta Kansas, Texas, Alabama y Arkansas; Londres, Berlín, París y Milán en Europa; y Jordania e Israel en el Oriente Medio. Lo que sigue a continuación es un ejemplo de sus extravagantes anécdotas.

Cuando Baron Cohen y sus compañeros de guión imaginaron que Brüno cubriera como reportero la semana de la moda europea, donde conocería su derrota final; exploraron varios eventos a los que podía asistir durante el lapso de tiempo en el que estaba programado el rodaje. Los realizadores no querían apostar todo a una localización por lo que se desplazaron a Nueva York, París y Milán y se acreditaron para diversos eventos en las respectivas semanas de la moda de cada ciudad.

El equipo llegó a la Semana de la Moda de Milán a fines de septiembre de 2008. Imaginaron un gag en el que Baron Cohen como Brüno vestiría un traje hecho por completo de velcro, saldría del coche y se abriría paso hacia la pasarela; el director Charles y el equipo de cámara lo registrarían todo en película. Los primeros intentos de entrar a los desfiles fueron fallidos porque la gente de seguridad reconoció y prohibió la entrada a todos los personajes claves de la producción. Los oficiales llamaron a la policía y entregaron al equipo de Brüno acusándolos de robar ropa.

Brüno había sido proscrito de la Semana de la Moda de Milán. La Cámara de la Moda Italiana lanzó un comunicado de prensa a todos los diseñadores advirtiendo la posibilidad de que Baron Cohen tratara de irrumpir en sus eventos; la cámara vetó el acceso de Brüno y de su compañía de producción a todas las fiestas y desfiles. Con la imagen de Baron Cohen en todas las emisoras de televisión y en Internet, este se convirtió en el hombre más buscado. Por su parte, la policía milanesa había declarado que sería arrestado en cuanto apareciera. Todos intentaban aplastar al fabuloso presentador con desesperada saña. A pesar de que todo indicaba que no obtendrían resultado si se presentaban en algún desfile, el equipo no estaba dispuesto a tirar la toalla. ¿La solución? Baron Cohen insistió en que todos cambiaran su apariencia y que crearan un equipo completamente nuevo. El director Charles se afeitó la barba y se cambió el pelo; el productor Mazer, igualmente se cortó el pelo así como otros miembros del equipo de cámara milanés. Todos aquellos que aparecían en el último acto cambiaron de vestuario.

Completaron el efecto con pañuelos de alta costura y gafas de moda y se convirtieron en un equipo totalmente nuevo de profesionales de la moda para poder mezclarse entre los demás. Esta sería la última oportunidad del equipo de obtener la escena del velcro que los guionistas habían planificado cuidadosamente. ¿Qué se interponía entre ellos y el gran acto? Numerosos policías extras y mayor cantidad de miembros de seguridad con el objetivo de buscar a Brüno.

La oportunidad se presentó 30 minutos antes de que comenzara el show de la diseñadora de moda Agatha Ruiz De La Prada, y el hombre que había creado a Brüno supo lo que tenía que hacer. El equipo le proporcionó la acreditación oportuna y pudo entrar… no como el presentador de Funkyzeit Mit Brüno, sino disfrazado como un fotógrafo italiano con un traje fabuloso.

Acompañado por su estilista y su maquillador y el guionista Hines, Baron Cohen encontró un lugar escondido entre bastidores donde se pudo transformar en Brüno. Baron tuvo que contener su rápida respiración porque a pocos centímetros pasaban las modelos y los efectivos de seguridad. El artista sabía que si era descubierto sería la última oportunidad del equipo de capturar esta crítica escena. Pocos minutos después de que el desfile comenzara, vio su oportunidad. Salió rápidamente de su escondite entre bambalinas y pasó raudo frente a las desconcertadas modelos mientras que los guardias de seguridad se abalanzaban contra él.

Los productores se sintieron eufóricos cuando Baron Cohen (como Brüno en un traje de velcro cubierto de ropa) cayó sobre la pasarela. La multitud se enfureció mientras las cámaras seguían rodando. Justo en el momento en que el equipo había rodado lo necesario, seguridad cortó la luz y Baron Cohen fue sacado a rastras del escenario. La policía lo esposó y lo arrastraron hasta la cárcel, al tiempo que los miembros del equipo lo siguieron hasta allí. A pesar de que Baron Cohen reconoció que había cometido un error inocente (simplemente se había puesto un traje de velcro y había entrado) lo desnudaron y registraron y fue interrogado por siete oficiales de policía.

Impertérrito, el equipo continuó con su siguiente aventura. No habían pasado ni un par de días cuando Baron Cohen preguntó lo siguiente: “¿Podemos ir a la semana de la moda de París la semana próxima?” La respuesta de los productores fue: “Bien… ¡vamos a París!” Rodaron durante dos días en octubre y aterrizaron en las mejores butacas de los muy deseados desfiles de la línea de Stella McCartney y de Jean-Charles de Castelbajac. Brüno ataviado con otro escandaloso traje no dejaba de hacer comentarios mientras las cámaras rodaban.

Esta no sería la última oportunidad en la que los muy respetados, entre ellos, profesionales de la moda verían a Brüno. A pesar de que la secuencia no fue utilizada en el montaje final de la película, la producción rodó una escena en una discoteca de Berlín donde Brüno se despedía del mundo de la moda. En medio de una fiesta rave que duraba toda la noche, Brüno irrumpió en la cabina del DJ, apagó la música y dio un discurso de diez minutos a los apabullados clientes.

Según el demente de la moda, el público fue receptor del “discurso más inspirador desde el ‘Tengo un sueño’ que pronunciara Martin Luther King”. No hay necesidad de aclarar que los hiperquinéticos discotequeros no se tomaron muy bien el corte de la música y empezaron a mofarse del extraño hombre que les había dado el indeseado discurso. Botellas y copas fueron derramadas sobre Brüno. Al tiempo que los musculosos hombres de seguridad de la discoteca arrojaron a Baron Cohen del club y los clientes borrachos se abalanzaron sobre el hombre que había interrumpido su fiesta. Durante la revuelta, uno de los asaltantes hirió al artista en el cuello mientras que otros despedazaban su ropa. Brüno estaba oficialmente fuera.

Cuando los guionistas estaban dando forma a la aventura de Brüno, se dieron cuenta de que necesitaba a un socio en el crimen para el presentador en su viaje por el mundo. Para elegir a quien interpretara al segundo asistente de Brüno, el inicialmente sumiso (y enamorado sin remedio de su jefe) Lutz, la producción buscó exhaustivamente; se hicieron pruebas de casting en Estados Unidos, Alemania y Londres, entre muchos otros sitios. Lutz tenía que ser el “hetero” perfecto para Brüno, quien lo apoyara en sus absurdas ideas como birlarle un bebé a una tribu africana y tratar de convertirse en heterosexual. Y todo esto en nombre del amor.

Durante las pruebas, el productor Dan Mazer recordó a un actor de uno de sus filmes favoritos, una comedia sueca del guionista y director Lukas Moodysson, titulada Juntos (Tillsammans). Le había impresionado la actuación de Gustaf Hammarsten e insistió al equipo en llamarlo para que hiciera una prueba para el papel. Cuando el actor leyó su parte en la prueba, supieron que habían encontrado a su Lutz.

Junto con la estrella del filme, Hammarsten se arriesgó en numerosas ocasiones a lo largo del rodaje y fue un personaje imperturbable del grupo. Desde ser maniatado a Baron Cohen en una habitación de hotel hasta intercambiar golpes en una pelea en jaulas en Arkansas, el actor fue increíblemente versátil y valiente. Y tal como Baron Cohen, Hammarsten estudió alemán en el colegio y sabía lo suficiente como para seguir una conversación con Brüno en ese idioma.

En la búsqueda de súper famosos de Brüno, encontró algunos sujetos curiosos para sus entrevistas. De todas maneras, nadie es más fascinante que aquellos que tienen el mayor desparpajo ante los medios: las celebridades. Desde Paula Abdul y La Toya Jackson a Brittny Gastineau y Ron Paul, Baron Cohen se las arregló para que cantantes, estrellas de los realities y políticos dijeran a cámara cosas que jamás nadie imaginaría.

Uno de los experimentos sociales más sorprendentes fue el uso de “La silla de mexicanos”. El equipo puso en escena un irreverente gag en el que Brüno se da cuenta de que no tiene sillas donde sentar a sus entrevistados. ¿Qué se podía utilizar como sillas y bancos? Jardineros latinos, desde luego. Por supuesto, no pensaron que nadie se iba a sentar en realidad sobre los hombres (los cuales eran todos dobles y actores) a menos que se los presionara seriamente. Pero resultó asombrosamente fácil obtener la conformidad de las estrellas. Todas las celebridades se sentaron sin titubeos.

La juez de American Idol, Paula Abdul y la hermana del tristemente célebre Jackson, La Toya Jackson estuvieron de acuerdo en ser entrevistadas por Herr Brüno y sentarse sobre el “servicio”. Ambas se apuntaron y se apoltronaron sobre las espaldas de los supuestos trabajadores. ¿Difícil de entender? El director Charles tiene una explicación; él cree que es parte de la naturaleza humana el querer alimentar nuestros egos y perdonarnos las “pequeñas” transgresiones que hacemos en el proceso.

De su trabajo en filmes como Borat y Religulous, Charles se ha dado cuenta, en dos palabras, de que la gente quiere ser entrevistada. Los artistas del momento, creen que es parte de su trabajo promocionar sus proyectos y ni ellos ni su equipo de publicistas son demasiado quisquillosos acerca de los detalles.

Sinopsis

Sacha Baron Cohen interpreta a Brüno, un reportero gay con cierta obsesión por la moda y por el culto al cuerpo.

Brüno no sólo sembrará el caos y la controversia en el mundo de la moda para sacar a la luz sus miserias, sino que también ha dirigido sus cáusticos dardos hacia otros aspectos, caso de las estrellas que adoptan niños de otros continentes, los militares o las prácticas sadomaso.

 



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