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Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés - El desafío: notas de Rodrigo Cortés

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Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés
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El desafío: notas de Rodrigo Cortés

Buried supone un desafío técnico de primera categoría, sería sensato levantar un altar con la silueta de Hitchcock y mantener su espíritu presente a lo largo de todo el proceso.

Hitchcock demostró que podía filmar una película entera en una barca en mitad del mar (Náufragos) o en un único plano sin romper la unidad de tiempo (La soga); una vez certificado que la estructura dramática fluye como el aceite, corresponde encontrar la planificación precisa que sostenga la atención del espectador sin baches ni distracciones: la articulación narrativa debe variar a lo largo del metraje para establecer diversos ritmos y ofrecer recursos expresivos que renueven su interés.

La primera regla de oro: NUNCA SALIR A LA SUPERFICIE.

El guión demuestra que podemos mantenernos bajo tierra sin perder en ningún instante el interés; es más: ¡demuestra que DEBEMOS mantenernos bajo tierra! Una narración en montaje paralelo permitiendo que el oxígeno entrara en la pantalla antes de tiempo sería una traición imperdonable a la angustia de nuestro protagonista (y podemos estar seguros de que el espectador quiere ser partícipe de esa angustia).

Emerger hacia la luz mostrando un solitario contestador automático en el pasillo de una casa bañada por la luz de la mañana o enseñar el rostro desconcertado de una telefonista alimentada a base de maíz mientras trata de lidiar con una incómoda llamada fuera del guión, lejos de agrandar la película sólo conseguiría hacerla más pequeña, abaratarla…, tendríamos más centímetros cúbicos y menos grandeza, convertiríamos una gran película de suspense en un mal telefilm.

El público debe conectar con la desesperación solitaria de un hombre obligado a confiar en la abstracción pura, en personas tal vez buenas o tal vez malas, tal vez gordas o delgadas, que quizá sean quienes dicen ser o tal vez no, cuyas voces no son más que confusos impulsos eléctricos lanzados al aire desde un satélite frío y anónimo.

La única realidad del protagonista es la angustiosa reducción de su universo rectangular, su oscuridad amenazadora y su única conexión con un exterior incierto que es el último clavo ardiendo al que sujetarse.

Copyright del texto © Rodrigo Cortés. Reservados todos los derechos.

El rodaje: notas de Rodrigo Cortés

El resto fue comparativamente fácil. Sólo había que olvidar lo antes posible el ataúd y considerar la localización como cualquier otra, sin dejarse constreñir por medidas de volumen.

No dejar de moverse, no permitir que la película se detuviera, convertir cada desplazamiento en una gesta, cada cambio de posición en una quimera, cada decisión en una aventura.

Olvidar lecciones objetivas pero limitadoras de clase de Física de instituto y hacer que Paul Conroy recorriera quilómetros y quilómetros a través de su agonía.

Los recursos no salieron del baúl de los trucos por orden alfabético, la narración dictó sus necesidades y la película luchó por reinventarse a sí misma, sin repetirse, avanzando en armas visuales desde la lógica narrativa más implacable.

¿Era necesario realizar un traveling violento de acercamiento cámara al hombro dentro del ataúd?, sólo había que encontrar la manera.

Se diseñaron siete ataúdes diferentes para diferentes necesidades.

La película trató de robar algo del Scorsese más juguetón y la lógica spielbergiana de sus películas de los 70: sin pantallas verdes ni nodos de alto contraste, sólo el puro goce sudoroso de rodar: cuanto se ve, sucedió, tanto si la cámara rodea de forma incomprensible al personaje como si desciende desde la altura a lomos de una Technocrane; lo único importante era introducir violentamente al espectador en el cerebro confuso y torturado de Paul Conroy y hacerle sentir la densa humedad de su sudor, la falta de oxígeno, el calor asfixiante, la hiriente arena erosionando su piel, la rugosa madera astillada, los clavos aplastados, con frecuencia oxidados y peligrosos...

La película debía constituir un viaje FÍSICO Y SENSORIAL, un ejercicio activo: una EXPERIENCIA.

Copyright del texto © Rodrigo Cortés. Reservados todos los derechos.



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