
Con un título similar al de una magnífica película de Ang Lee, este nuevo vehículo para la duradera estrella Julia Roberts relata la crisis existencial de Liz Gilbert, una acomodada escritora norteamericana que busca la paz interior visitando diferentes países y probando distintas filosofías vitales.
La protagonista de esta película tiene una buena vida, pero echa en falta un equilibrio, una serenidad que no le ofrecen ni su matrimonio ni su entorno. La riqueza multicultural aportará sabias lecciones a su existencia, gracias a las cuales se enriquecerá en esa búsqueda de sí misma. Come, reza, ama es una vuelta a las cosas auténticas: las verdaderamente importantes, que quizá no tengan nada que ver con lo que la sociedad del primer mundo nos hace creer que necesitamos.
Todo el párrafo anterior resume lo que probablemente la responsable y protagonista de la novela original (Elizabeth Gilbert) y los guionistas de la película (Jennifer Salt y Ryan Murphy) quieren hacernos creer que es la esencia de la película, y lo más curioso es que, posiblemente, ellos mismos lo crean.
En realidad, Come, reza, ama retrata a la perfección la decadencia intelectual de la cultura de Occidente, donde, a falta de verdaderos problemas y por culpa de la pereza que da ahondar en el siempre farragoso mundo de la Filosofía (así con mayúsculas, con Platón, Descartes y Kant incluidos), muchos se entregan a esos abismos existenciales, a esas meditaciones introspectivas y epifanías de chichinabo que alimentan las arcas de los escritores de autoayuda, los fundadores de sectas, los terapeutas más estrafalarios y, finalmente, los profesionales del braguetazo.
La incoherente cháchara que el personaje de Julia Roberts confunde con revelaciones profundas sobre el mundo y ella misma no es más que un revoltijo de psicología barata y conducta narcisista en la que todo en este mundo –desde la tumba de Octavio Augusto hasta la espiritualidad hindú– está relacionado de alguna manera con los problemas de la protagonista y narradora.
Otra característica pintoresca de la película es esa visión ingenua y condescendiente con la que algunos estadounidenses perciben el mundo fuera de sus fronteras.
Cuando a algún famoso foráneo que visita nuestro país le hacen esta pregunta-comodín "¿Qué es lo que más le gusta de España?", suele contestar algo similar a "La comida y la gente. Aquí saben disfrutar de las cosas de la vida en lugar de agobiarse".
Según creen, los españoles o los italianos se pueden tomar el día libre en cualquier momento –en la película da la impresión de que nadie, salvo el marido de la protagonista, trabaja–, se echan siesta todos los días y se dedican exclusivamente a comer, beber, ver el fútbol o perseguir faldas.
Recurriendo a un tópico similar, en Asia todo el mundo tiene frases sabias que recitar en cualquier momento, salvo esos niños indios pedigüeños a los que la protagonista observa desde el interior de un taxi con aire desconcertado, pero con los que nunca llega a interactuar.
Come, reza, ama es la crónica de unas vacaciones de lujo realizadas con excusas profundas que a nadie convencen.
Al final, no es más que un Divorciados por el Mundo, con un poco de fantasía en la que el personaje de la Roberts deja a un marido aburrido –sin una razón del todo explicada– para buscarse un semental brasileño con acento madrileño.
Cabe destacar la belleza de las localizaciones, la presencia secundaria de ese inconmensurable actor llamado Richard Jenkins y la presencia en espectacular Alta Definición del plato de spaghetti carbonara más apetitoso de la Historia del Cine.
Sinopsis
Liz Gilbert (Julia Roberts) tenía todo lo que una mujer actual puede soñar, un marido, una casa, una exitosa carrera y como muchas otras personas, se encontraba perdida, confusa y buscando lo que realmente deseaba en su vida.
Recién divorciada y ante la disyuntiva de qué camino tomar, Gilbert sale de su acomodada vida y lo arriesga todo, embarcándose en un viaje alrededor del mundo que se convierte en una búsqueda para encontrarse a ella misma.
Durante sus viajes, descubre el verdadero placer de la comida en Italia, el poder de la oración en la India y final e inesperadamente, la paz interior y el equilibrio del verdadero amor en Bali.
Basada en el best seller de Elizabeth Gilbert, Come, reza, ama (Eat, Pray, Love) demuestra que hay más de un camino para dejarte llevar y ver el mundo.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de la sinopsis y las imágenes (fotografía de François Duhamel) © 2010 Columbia Pictures. Cortesía de Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.
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