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| Corazón rebelde (Crazy Heart), con Jeff Bridges |
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Corazón rebelde (Crazy Heart) pertenece a esa categoría de películas que se vuelven a ver con gusto, y que permanecen en la memoria sin que se sepa muy bien cómo, demostrando que sus logros artísticos son excepcionales.
Aunque Jeff Bridges es dueño de una admirable versatilidad, parece haber nacido para interpretar a Bad Blake, ese genio del country que redescubre el amor en horas bajas, cuando el éxito le parece un lejano recuerdo y el alcohol sustituye a los aplausos del público.
Bridges construye la personalidad de Blake por el lado más difícil: creando algo positivo a partir de todos los defectos que identifican al personaje. A primera vista, parece complicado encontrar en el músico rasgos admirables: bebe como un cosaco, decepciona a sus amigos y las malas decisiones le obligan a llevar una vida nómada.
Entre la buena suerte y él se ha levantado un muro, y esa impresión de fracaso se corresponde perfectamente con la intensidad emotiva de sus borracheras. Por si ello no bastara, es un tipo voluble y testarudo, que además se siente libre de cualquier obligación de complacer a su audiencia.
Llega –pues no podía faltar– ese momento en que el protagonista se pregunta: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Es decir, llega a ese punto en el que teme envejecer arrepintiéndose de demasiadas cosas.
Y es entonces cuando Blake emprende una hazaña increíble: enamorarse otra vez. ¿La afortunada? Una periodista local, interpretada por Maggie Gyllenhal con la ternura e intensidad a la que nos tiene acostumbrados.
El núcleo central de la película, no obstante, introduce giros sorprendentes, que no les adelantaré, gracias a los cuales Bridges –en plenitud de facultades– despliega la riqueza del personaje con una empatía fuera de lo común. A su modo, Blake es detestable, quejumbroso y autodestructivo, pero también simpático, divertido, caballeroso, y posee un ingenio tan afilado como impredecible.
Cuando demuestra su talento artístico, el personaje tiene la capacidad de llevarnos adonde quiera, pero se empeña en columpiarse en la dirección contraria. Sin embargo, Bridges logra que no sintamos por él compasión ni condescendencia, y dota a Blake de un encanto sin igual.
A pesar de que parece un trabajo de madurez, Corazón rebelde (Crazy Heart) es el debut del director y guionista Scott Cooper. La película está basada en la novela del mismo título de Thomas Cobb, y por ella desfilan personajes inolvidables, como ese veterano al que da vida Robert Duvall, lleno de buen humor y con un raro sentido común.
Por lo demás, si disfrutan con la interpretación de Bridges por su densidad y su extraordinaria sutileza, gozarán de su sus cualidades como cantante por las mismas razones.













































































