
Alimentándose de la estela de la potentísima Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010), en donde se ponía a prueba la resistencia del espectador detallando con crudeza el agónico padecimiento de una familia amenazada, esta coproducción entre España, Italia y Canadá pretende sumergir al espectador en el drama que supone un asalto a domicilio pero introduciendo una diferencia. Y es que, aunque el tráiler insista machaconamente en lo contrario –retrotrayendo al pseudo-reportaje amarillista mediante el uso de frases como "Creemos estar a salvo, ¿pero lo estamos? Cada diez segundos una casa es asaltada. ¿Qué harías tú? ¿A qué estarías dispuesto para proteger tu hogar? Defiende lo tuyo"–, Transgression dista mucho de ser el relato de un hogar ultrajado, sencillamente porque sus víctimas son todo menos inocentes.
Dirigido con poca garra por el catalán Enric Alberich, este thriller rodado en Barcelona –en inglés, para hacer más fácil su exportación– lleva a la gran pantalla un guion de Marc González, que desarrolla a su vez una historia de Joan Ginard, productor ejecutivo del mismo. Desde las primeras secuencias, la película deja muy claro que el protagonista Mathew (encarnado por un estupendo Michael Ironside) no es un ciudadano modélico, haciéndonos testigos de su último negociete, un chanchullo inmobiliario que incluye el incendio intencionado de una zona verde y la connivencia de políticos municipales corruptos.
Cuando su lujosa residencia sea asaltada por una banda de delincuentes violentos pertrechados con la parafernalia habitual –ropa negra, botas militares, pasamontañas, cuchillos de combate, pistolas– el protagonista no solo no querrá soltar su dinero (sucio), sino que tampoco deseará que los atracadores (o la policía, llegado el caso) metan las narices en los documentos comprometedores que guarda en la caja fuerte.

Si bien se detiene puntualmente en la violencia desplegada por los atracadores, especialmente por Ivaylo (interpretado por Fabio Fulco), Transgression se aleja del naturalismo descarnado orquestando una trama más cercana al cine negro en la que todos los protagonistas son culpables en mayor o menor medida. Tomando como elementos centrales la mentira, la traición, el egoísmo, la codicia y la violencia –el título que se barajó durante el rodaje fue Los violentos–, el filme esboza un tema de no poco interés: el choque entre dos concepciones del crimen, esto es, el que se comete desde la asepsia de un despacho provisto de una estilográfica y el que requiere sudor, sangre, vísceras y unas cuantas armas blancas y/o de fuego.
En Transgression, tanto el verdugo (Fulco) como su principal víctima (Ironside) son dos depredadores natos, fríos, manipuladores y desalmados, aunque solo el primero haya decidido condenarse a la marginalidad al emplear la violencia como herramienta principal de trabajo.

Por el contrario, el personaje de Ironside vendría a plasmar lo que Robert D. Hare denomina "psicópatas de cuello blanco", que han hecho de su falta de conciencia una garantía de éxito profesional, económico e incluso sentimental. Aquí es donde se introduce el personaje de Elena, la segunda esposa (florero) de Mathew. La exuberante actriz siciliana Maria Grazia Cucinotta será la encargada de meterse en la piel de una mujer que ha sabido manejar sus cartas –principalmente escotes y stilettos– para aferrarse a una vida de lujo.
Por desgracia, esta sugestiva propuesta se traduce en un filme que no parece tener claras sus prioridades, un quiero y no puedo sembrado de incongruencias que, a la postre, resulta mucho menos transgresor de lo que promete acercándose (cuando no metiéndose de lleno) a los cenagosos terrenos del telefilme de sobremesa. Tediosa donde debiera ser asfixiante y claustrofóbica, superficial donde debiera profundizar en el análisis psicológico de sus personajes, Transgression adolece de una indefinición que afecta a sus mismos personajes –esos atracadores que no saben ni lo que hacen– y que se ha visto reflejada en la misma campaña publicitaria de la película, especialmente en su (incomprensible) cartel en castellano.
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Copyright del artículo © Lola Clemente Fernández. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Just Films, Film Maker y Pop 6. Cortesía de Just Films. Reservados todos los derechos.
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