
La vida del aficionado a las comedias cinematográficas es un continuo prepararse para lo peor. Por fortuna, Brett Ratner desmiente ese prejuicio y presenta una comedia coral con muchos puntos de interés.
El eje de Un golpe de altura (Tower Heist) es una venganza.
Las motivaciones son claras. El personal que se ocupa del rascacielos The Tower descubre que un multimillonario – Arthur Shaw (magnífico Alan Alda), un tiburón de Wall Street en arresto domiciliario – se ha apropiado de su plan de pensiones. Por supuesto, se impone como único recurso dar un golpe para recuperar lo estafado.
En realidad, la película se disfruta aún más por su justicia poética: desde los tiempos de Robin Hood, nos encanta ver cómo los desfavorecidos roban a los potentados. Y nadie me negará que esa fórmula aún mantiene su vigencia en estos tiempos de crisis financiera.
Josh Kovaks (Ben Stiller, inusitadamente discreto) es el encargado de The Tower. En nombre de los otros empleados del edificio, se pone en contacto con un ladrón de poca monta, Slide (Eddie Murphy) para que les ayude a robar los veinte millones de dólares que oculta Shaw.
Hay un problema, y es que un equipo del FBI a cargo de la agente especial Claire Denham (Téa Leoni) custodia al millonario.

Secundarios de lujo
Como sucede en las mejores comedias, el reparto de secundarios de Un golpe de altura va de lo bueno a lo sensacional. De hecho, esta es una buena ocasión de lucimiento para Casey Affleck, Matthew Broderick, Michael Peña y Gabourey Sidibe.
Broderick está formidable como el antiguo residente de The Tower que ha padecido en carne propia los trucos financieros de Shaw.
Por su parte, Eddie Murphy interpreta el papel que mejor se le da: el de pícaro parlanchín con una fe inagotable en sus propias cualidades.
Prescindiré aquí de otros elogios con esta gran revelación: Un golpe de altura tiene un guión bien escrito. Algo inusual en los tiempos que corren, y que se debe a que sus autores son dos escritores que ya han abordado historias similares: Ted Griffin, el responsable de Ocean’s Eleven, y Jeff Nathanson, guionista de Atrápame si puedes.
A decir verdad, creo que Griffin lleva la voz cantante, porque el segundo acto de Un golpe de altura guarda bastantes paralelismos con Ocean's Eleven.
Más allá de ciertas imperfecciones en su narración, la película es un espectáculo muy válido, que entretiene con una simpatía constante.
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Copyright de las imágenes (fotografías de David Lee) © Universal Pictures, Image Enternainment, Relativity Media. Reservados todos los derechos.
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