
Comedia de tintes dramáticos, y un poquito de terror psicológico, que gira en torno a un trío de intérpretes tan admirados como diversos entre sí: Marisa Tomei, John C. Reilly y Jonah Hill. Escriben y dirigen Jay y Mark Duplass, jóvenes talentos del cine indie (si es que todavía existe eso).
En Cyrus dos hombres pelean por el amor de la mujer interpretada por Marisa Tomei, esa actriz de la que es imposible no enamorarse.
El problema es que uno de esos dos personajes, Cyrus (Jonah Hill), viene a ser un chaval de 22 años con el aspecto y la madurez emocional del un crío de 10, y para colmo, la mujer a la que quiere retener es su propia madre.
Cyrus quiere mantener ese vínculo de confianza y dependencia materno-filial, y se dedica a manipular la relación que su madre establece con su nueva pareja. El suyo es un ataque pasivo-agresivo que hace al espectador odiar, e incluso temer al personaje.
Los directores aprovechan y acentúan el peculiar físico del joven Jonah Hill –a medio camino entre un niño comilón y un mafioso de sesenta años– para provocar la incomodidad, más que la risa.
Quizá esta sea también la razón por la que esta comedia está rodada con un estilo documental que, de ser otro el enfoque, resultaría poco acertado.
Jonah Hill se está convirtiendo en una presencia casi obligada en las comedias juveniles más o menos independientes, y desde luego, menos estúpidas que la media gracias al éxito de Supersalidos (Greg Mottola, 2007).
Por su parte, John C. Reilly ha demostrado ser un impecable actor todoterreno desde ya hace mucho, en películas de todos los tipos, presupuestos e intenciones.
Reilly es el principal protagonista de la película. En principio, es una mera víctima del obeso Edipo, pero si se le analiza más detenidamente, resulta ser otro tipo que manipula los sentimientos ajenos a su antojo y de una manera egoísta.
Marisa Tomei, una de las actrices más atractivas y menos operadas del cine estadounidense transmite vulnerabilidad, fortaleza, alegría y tristeza con pasmosa facilidad, y de una manera bastante personal. Su angelical presencia aporta peso a la lucha entre sus dos amores.
Durante la mayor parte de Cyrus, los gags se basan en situaciones socialmente tensas, o en demostraciones de patetismo y vergüenza ajena por parte de los protagonistas.
La risa del espectador proviene, no ya de lo cómico, sino de la necesidad de liberar dicha tensión: un recurso muy usado en los últimos tiempos y que ha sido cultivado con dedicación por intérpretes como Ben Stiller o Sacha Baron Cohen.
Sin llegar a ser una película extravagante, Cyrus tiene un tono más bien peculiar, razón suficiente como para que en el reparto se encuentre esa militante del cine "diferente" que es Catherine Keener, presente en casi todas las marcianadas cinematográficas que se han realizado en Norteamérica desde mediados de los 80.
Sinopsis
La ausencia de vida social de John (John C. Reilly) y el hecho de que su ex mujer Jamie (Catherine Keener), se vaya a casar de nuevo, ha marcado su fatal destino de divorciado hasta que, por fin, encuentra a la mujer de sus sueños, la preciosa y apasionada Molly (Marisa Tomei).
La química entre ambos es inmediata, sin embargo, Molly es inexplicablemente reacia a que su relación vaya más allá de sus visitas a la casa de John. Profundamente confuso, John decide seguirla hasta su casa y descubre al otro hombre de la vida de Molly: su hijo Cyrus (Jonah Hill), quién no está dispuesto a compartir a su madre con nadie, especialmente con John.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © Scott Free Productions, 20th Century Fox. Reservados todos los derechos.
191 días atrás
2915 días atrás
371 días atrás
5492 días atrás
2577 días atrás
4039 días atrás
3373 días atrás
454 días atrás
555 días atrás
629 días atrás
2114 días atrás
2114 días atrás
2114 días atrás













































































