
Supongo que toca hacer un chascarrillo con el título de la película, ya que el rocambolesco argumento es una suma de Laura, Minority Report y Terminator, en ese orden.
Claro está que no llega a la altura de ninguna de estas magníficas obras. Tengamos en cuenta que produce Bruckheimer. Pero pese a su escasa originalidad, no estamos ante un bodrio intragable.
Déjà Vu es ante todo una película entretenida, tanto por llevar con buen pulso la investigación criminal que vertebra la narración como por la locura de su inesperada ciencia-ficción, completamente increíble, y por ello, más divertida.
Tony Scott se contiene después de su interesante pero epiléptica Domino. Marea un poco el asunto en las escenas de acción (el habitual traqueteo durante las persecuciones ha pasado de irritante a cansino), pero aun así, proporciona sentido dramático a las escenas, cosa que muchos imitadores del hermanísimo (todos los que hacen películas de acción para Bruckheimer) son incapaces de hacer.
Siempre ha ayudado a Scott su buena mano para los actores, que se repite aquí pese a algún numerito pasado de rosca del señor Washington, en especial esas estruendosas carcajadas que le surgen de golpe sin que uno sepa muy bien a qué viene tanto entusiasmo.
Tampoco sabemos a ciencia cierta a qué viene el personaje de Val Kilmer, del que poco a poco se van olvidando según transcurre la película.
Déjù Vu no es precisamente una inolvidable experiencia cinematográfica. Es un simple pasatiempo del que sólo se recordarán con el tiempo algunos momentos como esa ingeniosa persecución automovilística que transcurre entre dos tiempos distintos, con el perseguido en el pasado y el perseguidor en el futuro, o la presencia de ese ser inquietante llamado Jim Caviezel, encarnando a un fanático integrista.
Lo dicho, un elemento más para complementar las, en el fondo entrañables, experiencias consumistas del típico fin de semana pre-navideño. Se añade algún comentario sobre la paranoia post 11-S y sobre las inundaciones de Nueva Orleans, pero no mucho más.
Sinopsis
Todo el mundo ha experimentado alguna vez esa sensación de déjà vu, ese flash de la memoria que ocurre cuando conoces a alguien nuevo y sientes que ya le habías conocido antes, o reconoces un lugar en el que teóricamente nunca has estado. Pero, ¿qué sucedería si estas sensaciones fueran de hecho advertencias enviadas desde el pasado o pistas para el futuro?
Es un déjà vu lo que inesperadamente guía al agente Doug Carlin (Denzel Washington) en una investigación de un terrible atentado. Al acudir a reunir pruebas tras una explosión de una bomba en un ferry de Nueva Orleans, Carlin está a punto de descubrir que lo que para la mayoría de la gente está sólo en su imaginación, es algo mucho más poderoso que le llevará a una carrera por salvar cientos de vidas humanas.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © 2006 Touchstone Pictures, Jerry Bruckheimer Films y Scott Free Productions. Cortesía de Buena Vista International Spain. Reservados todos los derechos.
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