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| "Duplicity" (Tony Gilroy, 2009) |
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Después de debutar como director en 2007 con la aclamada Michael Clayton, Tony Gilroy ha decidido volver al sucio mundo de las grandes corporaciones aunque, esta vez, con un toque romántico.
Ha creado una historia llena de vueltas y revueltas contra el telón de fondo de la carrera entre dos titanes de la industria para ser el primero en comercializar un producto milagroso. Pero el núcleo de la historia es la guerra emocional de los dos amantes que se enfrentan en esa batalla corporativa, o al menos, eso parece.
La película nace de la fascinación que siente Tony Gilroy por las complejidades del espionaje industrial.
Durante los años en que se documentaba para escribir los guiones de las taquilleras entregas de Bourne, tuvo la ocasión de hablar con varias personas del mundo de los espías, y sabía que muchos se pasaban al sector privado. El director ha escrito un guión trepidante que combina elementos de comedia loca y de la clásica película de espías. Hablando de qué le inspiró y de cómo se documentó para la historia, dice: “Según las estadísticas, el robo corporativo oscila entre cincuenta y cien mil millones de dólares al año. No existe una sola corporación en este mundo que no tenga un departamento de inteligencia con un sistema ofensivo y defensivo. En otras palabras, un grupo de espías”.
El cineasta ha inventado una guerra fría entre dos gigantescas multinacionales en la que los espías intentan engañar a sus jefes. Ha construido una compleja red de engaños entre dos magnates rivales que dos espías enamorados enredan aún más. La pareja estrella está compuesta por Claire Stenwick, ex agente de la CIA, y Ray Koval, antiguo espía del MI6. Su relación personal complica un trabajo de por sí complicado, y los constantes engaños hacen casi imposible saber qué siente el uno por el otro: “Nunca dicen la verdad. Siempre mienten, nada es lo que parece”.
El espectador conoce a Claire y a Ray mediante una serie de flashbacks: cómo se conocieron en Dubái en 2003 hasta el momento actual en Manhattan. Cuando imaginó a la pareja por primera vez, el director no podía apartar de su mente una extraña pregunta: “¿Cómo hacen el amor dos escorpiones?”. Tony Gilroy explica: “Me preguntaba qué pasaría si dos mentirosos profesionales se enamorasen. Debe de ser muy difícil para ellos, no pueden confiar en nadie. Pertenecen a una especie única”.
La primera vez que se ven, el entonces agente del MI6 no es más que un objetivo para la agente de la CIA. Le seduce en una fiesta del Consulado en Dubái, le droga y revuelve toda su habitación en busca de unos códigos secretos de la defensa aérea de Egipto. La productora Jennifer Fox añade: “A pesar de todo, Ray no puede reprimir una sonrisa cuando piensa en Claire. Está colado por ella, pero también se siente terriblemente frustrado. Debe encontrarla. Vuelven a verse en Roma, donde pasan un fin de semana idílico. Entonces deciden trabajar juntos, para lo que deben dejar el MI6 y la CIA y pasar a la empresa privada. Así podrán ganar mucho dinero muy deprisa y no separarse más”.
Tony Gilroy ofrece algunos detalles adicionales: “Después de Dubái, no vuelven a verse durante mucho tiempo y se reencuentran en circunstancias poco habituales. Toda la película gira alrededor de ellos mientras deciden si de verdad están enamorados, si pueden confiar el uno en el otro y si conseguirán hacerse ricos en esta guerra de espionaje industrial”.
El realizador también creó a Howard Tully (presidente de Burkett & Randle) y a Dick Garsik (presidente de Omnikrom), dos gigantes farmacéuticos cuya ambición y odio mutuo sólo puede compararse a su ego. “La rivalidad entre Tully y Garsik es el motor que hace funcionar la historia”, dice. “En vez de entre dos países, esta guerra fría se desarrolla en Park Avenue entre dos gigantescas corporaciones, pero es una lucha igual de encarnizada y compleja”.
Para que Duplicity fuera creíble, Gilroy sabía que debía haber muchísimo en juego en la guerra fría entre las dos multinacionales, por lo que imaginó una carrera para patentar un producto con una demanda tan enorme como para hacerse con todo el mercado y aniquilar a cualquier competidor: “Necesitábamos algo que todo el mundo desease tener, un producto tremendo, un auténtico grial económico”.
La productora Jennifer Fox está de acuerdo y alaba el instinto del director: “La gran fuerza de Tony es crear personajes fuertes, dinámicos e inteligentes. Me parece que lo ha conseguido con Claire y Ray. El público se divertirá viendo la película e intentando saber quién miente a quién. Del mismo modo que los personajes se engañan, Tony también nos engaña, y el pastel no se descubre hasta el último momento”.
Sinopsis
La ex agente de la CIA Claire Stenwick (Julia Roberts) y el ex agente del MI6 Ray Koval (Clive Owen) han abandonado el mundo del espionaje gubernamental por un mundo mucho más lucrativo: la guerra fría entre dos multinacionales rivales.
¿Su misión? Hacerse con la formula de un producto que aportará una auténtica fortuna a la primera compañía que lo patente. Para sus jefes, el titán de la industria Howard Tully (Tom Wilkinson) y el consejero delegado Dick Garsik (Paul Giamatti), nada está prohibido en esta guerra. Los dos espías han arriesgado mucho y ninguno sabe quién engaña a quién. Mientras intentan mantenerse por delante y desbaratar los planes del otro, acaban por descubrir que el engaño y la mentira sirven de poco cuando se cae en las garras del amor.













































































