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| "El americano impasible" ("The Quiet American", Phillip Noyce, 2002) |
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El año, un turbio 1952. Podría ser el último de mandato francés en Indochina. Tal vez, el preludio de un fracaso peor. Al tiempo que los legionarios calan sus bayonetas, los batallones del Vietminh cortan las ligaduras de su antigua servidumbre colonial. Una poderosa avalancha de miedo y fuego cubre los arrozales.
Mientras tanto, con la mirada absorta en su pipa de opio, Thomas Fowler, cínico periodista inglés, reflexiona sobre un romance que promete recompensas inciertas. Una historia de pasión a dos bandas, donde él compite por el favor de su amante vietnamita con Alden Pyle, un estadounidense de sospechosa inocencia.
La guerra y el amor: se comprende el paralelismo. Quizá por ello, ambos argumentos avanzan imparables hacia el desastre en la novela donde Graham Greene nos narra todos estos hechos.
Ese triángulo amoroso, perfilado por el contraluz de la violencia en las páginas de El americano tranquilo (1955), interesó mucho a Joseph L. Mankiewicz, quien dirigió en 1958 la primera y devastadora versión cinematográfica. Anticipado por la inteligencia de Greene, el efecto dominó que supuso la infiltración norteamericana en el Sudeste asiático atrajo asimismo a Phillip Noyce.
Como informador, este cineasta australiano llegó a Vietnam en 1995, junto a un grupo de exoficiales de inteligencia. No es casual que, mientras releía la novela, meditase sobre el insólito destino de sus compañeros de viaje: “En 1945, entrenaron a los vietnamitas para luchar contra los japoneses –escribió en su diario–, pero, al final, ese entrenamiento sirvió para que lucharan contra los propios estadounidenses.”
Tras años de incertidumbre, Noyce pudo llevar a la pantalla su competente lectura del texto de Greene. Sin duda, la buena resolución de El americano impasible debe mucho a la personalidad de sus otros ejecutantes.
Gracias a Sidney Pollack, el realizador obtuvo los derechos del libro, que fue adaptado por el dramaturgo Christopher Hampton.
Encabezando el reparto, Sir Michael Caine calibró con sabiduría el papel de Fowler, y Brendan Fraser interpretó al agente Pyle en su registro más afortunado. Todo ello nos sitúa ante una película de gran entidad: filmada en los escenarios originales, verista y dominada por un acento moral que puede llegar a ser conmovedor.
Sinopsis
El voluntario americano Alden Pyle (Brendan Fraser) llega a Saigón en el otoño de 1952, momento en el que la lucha de los vietnamitas por liberarse del yugo colonial francés se encuentra en su punto álgido. Entusiasmado con su misión de ayudar al pueblo vietnamita a través de su programa de ayuda económica y ansioso por conocer la situación del país de la mano de alguien más experimentado, Pyle se hace amigo de Thomas Fowler (Sir Michael Caine), corresponsal del London Times.
Sin embargo, pronto se siente atraído por la joven amante vietnamita de Fowler, Phuong (Hai Yen), una muchacha tan bella, exótica y misteriosa como la misma ciudad de Saigón. Los tres se ven envueltos en un tempestuoso triángulo amoroso que llevará a una serie de sorprendentes revelaciones.
Nada ni nadie es lo que parece en esta adaptación del clásico de Graham Greene, una historia profética sobre el amor, la traición, el asesinato y el origen de la guerra de los americanos en el sudeste asiático.













































































