
Shigeki vive en una pequeña residencia para jubilados. Se siente cómodo y feliz con los otros residentes y la amable y cariñosa plantilla de la residencia.
Machiko, una de las empleadas de la residencia, le presta una atención más especial. Sin embargo ella está secretamente conmocionada por la pérdida de su hijo.
Después de celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a un paseo por el campo.
Conducen a lo largo de pintorescas carreteras secundarias pero el coche se queda averiado en una cuneta y deciden abandonarlo y emprender un viaje de descubrimiento juntos.
Shigeki está decidido a adentrarse en el bosque, Machiko no puede hacer más que seguirle.
En palabras de Naomi Kawase, "la película se sitúa en el distrito de Sawara, en las montañas orientales cerca de la ciudad de Nara, en el oeste de Japón. La residencia que aparece es algo que creamos para la película. Al planearlo, pedimos asesoramiento profesional a médicos líderes en el campo de la atención y el tratamiento de personas mayores en Japón. También hemos contado con la colaboración de gente que participa en la campaña de televisión pública de este año sobre la demencia senil, que ayudaron a los actores que interpretaban a los cuidadores. Algunos de los actores que interpretaron dichos papeles son profesionales en ese campo".
Kawase continúa: "El propósito de esta residencia es que nueve personas vivan en grupo y proporcionarles un entorno lo más parecido a sus antiguas vidas. Eso significa que las instalaciones no pueden ser impresonales, estériles, sino que cada persona debe vivir en un espacio individual propio y compartir una sala común para que puedan hacer una vida en familia. Con esta idea, se crea una pequeña pero confortable comunidad, para que incluso la gente mayor con demencia pueda vivir su vida de un modo natural".
Comentario de Noami Kawase
Uda Shikegi, que interpretó brillantemente a un hombre senil, es un actor amateur, no tenía experiencia previa en el cine. Empezó por visitar una residencia real durante tres meses antes del rodaje y compartió la vida con un grupo, comiendo y durmiendo con los pacientes. Como resultado, creo que consiguió escenificar la visión y los movimientos de los pacientes reales. Había un guión, pero especialmente después de que entráramos en el bosque (era un bosque de verdad espeso, donde ocurrieron muchas cosas imprevistas, como una tormenta de rayos con fuertes vientos y troncos que caían alrededor), intenté adaptar la historia para que estos hechos reales pudieran aparecer en la película. Al mismo tiempo, es justo decir que la dirección general y el núcleo de la película estaban profundamente asentados en mi cabeza para que pudiera, si fuera necesario, reajustar la dirección de los actores si sentía que ellos se veían demasiado condicionados por una dirección equivocada. Machiko es la actriz que debutó con Suzaku, que ganó la Cámara de Oro hace diez años.
No creo que la película se diferencie mucho de mis anteriores trabajos en el sentido de que me gusta trabajar con el realismo como concepto base. Con la participación de un montador francés en las últimas fases, se desarrolló más el lado ficticio. Y con David Vranken como diseñador de sonido, re-grabamos el 80% de los diálogos y recreamos casi todo el sonido ambiental. Estos métodos no han dañado el realismo de mi mundo, sino que lo ha mejorado, por lo que creo que esta película significa un progreso respecto a mis trabajos previos.
Mis padres ya se habían divorciado cuando nací, y mi madre me dejó con su tía Kawase Uno antes de volver a casarse. Cuando tenía unos veinte años, mi madre me dijo: "si hubiera sido una persona más débil cuando me quedé embarazada, no te hubiera tenido". Con esta idea, me di cuenta de que la alienación que siento es algo que se puede remontar al momento de mi nacimiento. Este hecho significa que he tenido una conexión con mi madre desde que estaba en su vientre, sin embargo desde el momento en que cortaron el cordón umbilical, el sentimiento de pérdida ha sido permanente. Gracias a mis tíos, que han estado conmigo, aprendí a comprender el amor y la bondad, y quizá una noción de una presencia divina. Ellos me introdujeron en la belleza de la naturaleza, especialmente las montañas, y la experiencia de enfrentarme a esta naturaleza me enseñó que el mundo no sólo son los seres humanos. En la película, creo que mi propio punto de vista sobre la vida se refleja en el personaje de Shigeki y en su existencia a través del recuerdo de su mujer fallecida. Pero estos factores no son autobiográficos. La historia de El Bosque del Luto es más bien un reflejo de mis emociones.
Este proyecto comenzó cuando Kawase Uno, la tía de mi madre y madre adoptiva para mí, empezó a mostrar signos de demencia. Me preocupaba su futuro, y cómo manejar la situación de la mejor manera. Eventualmente, conocí a un especialista en demencia senil. Admiré mucho un sistema que ponía el punto de vista de los mayores en el centro de la cuestión. A pesar de la noción japonesa de que revelar los problemas de la familia a los demás es algo vergonzoso, sentía que era importante no temer al hecho de aprovecharse del apoyo profesional, si no al final la familia simplemente se hundiría bajo el peso de sus problemas. Desde mi experiencia, he aprendido que si la gente actúa egoístamente, el mundo siempre será un lugar aislado, pero si pensamos en los demás y tratamos de adaptarnos a ellos, una situación puede cambiar drásticamente a mejor.
Me di cuenta que no era sólo yo preocupándome por mi madre adoptiva, sino que de hecho había momentos en que ella me ofrecía paz espiritual. Gradualmente una imagen de una persona mayor caminando por una montaña para visitar la tumba de su mujer me vino a la cabeza. Añadiendo una persona que cuidara de él, empecé a imaginar el momento en que los puntos de vista de ambos empiezan a tambalearse.
Empecé a investigar sobre tumbas y a pensar sobre los sentimientos de los que han perdido a alguien. Aprendí la historia del funeral y del luto. Esta región de Tawara ha mantenido la tradición del enterramiento sin cremación, y el cementerio del pueblo todavía se puede ver extendiéndose por el bosque. En realidad, hasta el día de hoy todavía llevan a cabo la ceremonia de la procesión que aparece en la película. Me sorprendió la resistencia de una gente que está fuertemente conectada a los que se van, incluso tras la muerte. La gente del pueblo realiza un acto de enterramiento y requiem por sus propios vecinos sin contar con servicios funerarios convencionales o comerciales de ningún tipo.
Muchas veces me conmueven las palabras y las actitudes de los mayores. Vivir incluye lo bueno y lo malo, y como persona joven, uno pierde fácilmente la esperanza, se enfrenta a la decepción, y experimenta la indecisión. La gente mayor no se turba tan fácilmente. De hecho, a menudo dan consejos sabios e inteligentes sobre la vida y su camino natural. Es como si su actitud hacia la vida reflejara la divina providencia de los asuntos cotidianos.
La naturaleza existe de manera pura, más allá de cualquier especulación humana. Hay una sensación de seguridad que puede ser abrazada a una escala enorme. En un soleado día de invierno, a menudo miro a los árboles que se agitan con el viento y los pequeños capullos empezando a florecer. A veces me sorprendo derramando una lágrima por esta belleza. Cuando quiero expresar esta sensación de seguridad de ser abrazado por una fuerza que no es visible, utilizo imágenes de la naturaleza.
Siempre utilizo la intuición para tomar decisiones en cada escena. Esto es cierto a pesar de que todo esté cuidadosamente preparado, es más fresco y gratificante escuchar a tu corazón que rodar una película de acuerdo a un plan detallado. Cuando dirijo de manera espontánea, los actores reaccionan de una forma natural, ocasionalmente riendo o llorando durante el proceso. Sólo de esta manera puedo filmar esta "realidad fabricada".
Creo que el vínculo entre Shigeki y Machiko es la empatía. Ellos comparten algo que no se puede controlar: el tiempo que pasaron con los que se han marchado. Pero ciertamente no es sólo compartir tristeza. En la existencia humana, aquellos que han sufrido pérdidas, a menudo se vuelven más amables con los demás. Esto sólo ocurre, sin embargo, si han tenido gente comprensiva a su alrededor. En la película, delegué este papel en Watako, la cuidadora jefa de la residencia. Después de que los dos entren en el bosque, el bosque mismo se convierte en la fuerza que los sostiene. Cuida de ellos, a veces es bondadoso y otras estricto.
Al final, Shigeki dice: "Durmamos en el suelo". Esto se podría interpretar como si hablara de la muerte, pero para Shigeki éste es un lugar de paz. Al acostarse al lado de su mujer, tarareando la melodía que su mujer solía tocar, está realmente en paz. Este es también el trigésimo tercer año desde que su mujer murió, es una fecha señalada en el budismo japonés. Quiere decir que la persona muerta nunca volverá a este mundo, pasa a la tierra del Buda. En otras palabras, Shigeki no fue sólo a reunirse con su esposa, vino a decir gracias y adios por última vez. Quería agradecerle que cuidara de él todos estos años. Así, Shigeki libera a su mujer. Esto también significa que Shigeki ha sido liberado. Machiko comprende entonces este principio de la naturaleza. En su caso, ella no es mayor, y con este conocimiento empieza a caminar hacia delante. Es el momento en que se dedica al futuro. Esto no resolverá necesariamente su sentido de pérdida, puesto que esto es algo difícil de reconciliar, pero este momento le ayudará a encontrar la clave para comprender, para liberarse y tener esperanza.
Críticas
“Una hermosa y emocionate película que llega a lo más ondo del espectador por su sencillez y profundidad.”
EL PAÍS
"Visualmente soberbia y emocionalmente devastadora."
EL MUNDO
Copyright de texto e imágenes © Vértigo Films. Reservados todos los derechos.
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