
Basado en la novela homónima de Patrick Süskind, El perfume es un psycho-thriller europeo con asesino temático, donde lo interesante sucede antes de que el personaje principal, Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw), se ponga a matar a sus bellas víctimas.
En realidad, la primera mitad de El perfume tiene mucho de comedia negra experimental donde los cineastas tratan de transmitir al espectador el mundo sensorial del singular protagonista, una especie de mutante Marvel con el olfato de un perro.
En este aspecto, el film brilla al retratar olorosamente distintos ambientes del París del siglo XVIII, desde el pútrido del pescado donde nace (la escena más potente de la película, capaz de revolver más de un estómago) a las múltiples fragancias de las perfumerías más sofisticadas.
Para lograr el efecto deseado, se recurre a efectivos planos detalle y a la exageración en cosas como un trabajo de maquillaje que acentúa la roña, los eccemas y demás elementos orgánicos.
El retrato de ambientes, ya sean urbanos o naturales, es magnífico, y brinda una sensación de autenticidad histórica muy superior al de otros intentos recientes como Alatriste o Los Fantasmas de Goya.
El espectador es capaz de sentir el mundo del protagonista e incluso su anhelo de preservar para siempre la esencia de la belleza. Pese a ser un ser inquietante y un asesino ¿involuntario?, sentimos cierta empatía por él.
Pero hete aquí que, cuando el antihéroe da con la fórmula y se dedica a descalabrar doncellas, los responsables no son capaces de mantener esta cercanía con el personaje, sino que trasladan el protagonismo de la historia al gran Alan Rickman y a su núbil hija ficticia, personajes que, pese a estar bien interpretados, son tan planos como el típico sheriff y su retoño vistos en cientos de filmes de psicópatas.
El bueno de Jean-Baptiste se convierte en poco más que una amenaza, el típico "loco con proyecto" no muy diferente de los de películas como Los crímenes del museo de cera, La residencia, May o, claro está, las versiones cinematográficas de Frankenstein.
Uno casi hecha de menos a Una O´Connor o al burgomaestre diciendo aquello de "¡Monster indeed!" por las impresionantes calles gerundenses.
La cosa se vuelve poco a poco más alegórica y avanza hasta una demostración del gran poder de la belleza, la inocencia y el amor concentrados.
Tal cosa provoca una suerte de orgía colectiva y popular (me dicen por aquí que rave, pero no sé yo) demasiado alargada, mística y falsa.
En este tipo de escenas hay que andar con cuidado, o es fácil caer en el ridículo. Hasta a Kubrick (quien, por cierto, dijo que El perfume era una novela "infilmable") le pasó con la estúpida orgía de Eyes Wide Shut.
Pese a esta progresiva desconexión del espectador con la película, El perfume merece la pena por su esmerada producción, por los magistrales secundarios (el narrador en off sobra del todo, pero se trata de John Hurt y eso siempre está bien), por el bebé falso más realista de la Historia del Cine (bien por DDT) y por las dos bellezas de pelo granate que condicionan la carrera profesional del protagonista.
Un poco más de cercanía, o en su defecto, de violencia gráfica hubieran hecho de este extraño Perfume una memorable pieza de género, en lugar de una película interesante pero frustrante.
Sinopsis
Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw) nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado y fue abandonado por su madre en la basura. La autoridad se hizo cargo del bebé y sentenció a su madre a la horca. El chico creció en el ambiente hostil de un hospicio, nadie le quería e incluso sus compañeros intentaron asesinarle.
Había algo que le hacía diferente: no tenía olor. Sin embargo, Jean-Baptiste poseía un olfato excepcional. A los 20 años consigue trabajar para el perfumero Baldini (Dustin Hoffman), quien le enseña a destilar esencias. Pero él quiere atrapar otros olores: el del cristal, el cobre... pero, sobre todo, el de ciertas mujeres.
A cambio de un centenar de fórmulas de nuevas fragancias con las que Baldini podría hacerse rico, éste le escribe una carta de recomendación para que pueda aprender el arte de enfleurage en la capital mundial del perfume: Grasse.
Una vez allí, conseguirá su objetivo: un magnífico perfume cuyo ingrediente es la esencia de jóvenes muchachas.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © 2006 Constantin Films, VIP Medienfonds 4, NEF Productions y Castelao Productions. Cortesía de Filmax. Reservados todos los derechos.
28 días atrás
28 días atrás
285 días atrás
4356 días atrás
5817 días atrás
4725 días atrás
2550 días atrás
2550 días atrás
372 días atrás
3107 días atrás
1147 días atrás
2659 días atrás
451 días atrás













































































