El director de Elsa & Fred es Marcos Carnevale, un cineasta argentino de breve pero enjundioso currículo.
Carnevale debutó en cine en 1996, en calidad de guionista, director y productor de Noche de Ronda. Mientras preparaba su segundo largometraje, Almejas y Mejillones (2000), Carnevale se dedicó a escribir guiones como los de Esa maldita costilla, Papá es un ídolo y Los Pitín al rescate. En 2003 concluyó el libreto de El día que me amen, y de inmediato acometió la realización de su tercera entrega de larga duración, Elsa & Fred. El proyecto, según nos dice, fue incubándose durante décadas.
De viva voz, Carnevale resume dicho proceso: «Tenía más o menos catorce años cuando vi por primera vez La dolce vita. La vi en el cine de mi pequeño pueblo de la provincia de Córdoba, Inriville (Inri, como la inscripción de la cruz; Ville, como villa en francés). Yo, como el Totó de Cinema Paradiso, vivía en la cabina de proyección soñando que algún día iba a rodar una película, o al menos, una escena como la de la Anita y Marcello en la Fontana de Trevi».
Finalmente, el sueño se tradujo en celuloide, y el cineasta llegó a la Fontana de Trevi con su Anita y con su Marcello: la uruguaya China Zorrilla y el español Manuel Alexandre. Aclaremos la escena: Zorrilla interpreta a la anciana Elsa —82 años de vitalidad y humor—, quien quiere ser como la Ekberg retozando en las aguas de Trevi. Frente a ella, sonríe otro octogenario, Alfredo, antes viudo y angustiado por la ausencia de su mujer, y ahora lleno de gozo por un deseo que se renueva tardíamente, sin atender a las tercas y aun indecorosas razones del calendario.
Rodada con un estilo terso, equiparable al del clasicismo hollywoodense, este largometraje destaca por dos razones poderosas: el libro y sus actuantes. Su guión, optimista, jovial y en cierto modo aleccionador, se gana el favor del público sin trampear con los sentimientos fáciles, evolucionando con sutileza y precisión de detalle. Y el reparto, admirablemente equilibrado, otorga nuevas dosis de excelencia a este filme que ha merecido el éxito sin apoyo publicitario.
No hay duda de que el más auténtico balance del reciente cine argentino se calibra gracias a producciones como ésta, dotadas de ese tipo de cualidades que la audiencia agradece: entretenimiento decoroso, costumbrismo de buena ley, inmejorables interpretaciones e historias casi nunca apresuradas, pero que se precipitan vertiginosamente hacia el corazón.
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.
106 días atrás
2562 días atrás
566 días atrás
2013 días atrás
611 días atrás
2098 días atrás
2098 días atrás
1733 días atrás
2098 días atrás
1367 días atrás
1367 días atrás
2470 días atrás
1016 días atrás













































































