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| Fantástico Sr. Fox, la película |
| Sinopsis |
| Cómo se hizo |
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De la excelente selección de films animados que este año optaron al Oscar, Fantástico Sr. Fox es, quizá, la película con los nombres propios más inesperados en una cinta de estas características, empezando por su director, Wes Anderson. Y aun así, el resultado gustará a casi todos los públicos.
Anderson es uno de los escasos directores-estrella que quedan del llamado cine indie, tan de moda en los 90 y ahora algo difuminado, como lo está la frontera entre el cine llamado independiente y el denominado comercial.
Con ciertos toques estrambóticos, algo de realismo y una ligera tendencia hacia lo naif, Anderson se suele interesar por los personajes poco comunes, y su estilo se situaría, por aquello de simplificar, entre Kaurismäki, Jim Jarmusch y los hermanos Coen.
A la mayoría nos ha sorprendido ver a este director a cargo de una cinta animada, y más aún tratándose de una adaptación del genial y venerado Roald Dahl, ese autor de literatura infantil (que no pueril).
El resultado es una película para todos los públicos, que hará reír a los pequeños pero que, posiblemente, interese más a los mayores, ya que trata principalmente sobre conflictos familiares y sobre la crisis del hombre casado adulto, que no termina de enterrar su espíritu joven y salvaje (algo más grave cuando uno es un zorro, columnista con una reputación y, por el bien familiar, tiene que inhibir sus ansias de arrasar gallineros).
También es un canto a la diferencia, cosa que no nos sorprende en una cinta de Wes Anderson.
El film está realizado mediante la técnica stop motion (animación fotograma a fotograma), la favorita de quien escribe este texto. Menos refinada que en los recientes films de Tim Burton (La Novia Cadáver) y Henry Selick (Coraline), la animación de Fantástico Sr. Fox resulta algo más tosca, una elección afortunada a la hora de realzar el efecto cómico de escenas tan graciosas como las de los bailes tontos que ejecutan los personajes o los momentos en los que la zarigüeya Kylie se abstrae.
El aspecto de la película, tanto en la animación como en la fotografía, recuerda a las de las animaciones europeas de los años 60 y 70, y no es descartable que Wes Anderson tuviera en mente las deliciosas cintas del checo Karel Zeman a la hora de realizar este largometraje.
En todo caso, siempre es un placer observar las huellas de los animadores en el pelaje de los animales protagonistas. Lo que para algunos puede parecer un fallo técnico, a otros nos parece un toque de humanidad realmente artístico, sobre todo en estos tiempos tan electrónicos.

Las voces de los actores juegan un papel muy importante en la película, ya que tienen esa cadencia parsimoniosa y casi susurrante tan propia de las películas de Wes Anderson.
George Clooney resulta perfecto a la hora de combinar el sex appeal con la cualidad de hombre común, Michael Gambon ejerce sin tacha de empresario malvado y Meryl Streep de sufrida –que no resignada– esposa con un pasado.
El resto del reparto resulta igual de efectivo en lo cómico, incluyendo al actor fetiche de Anderson, Bill Murray, aquí en la piel blanquinegra de un tejón. El público más indie lanzará gritos de entusiasmo al toparse con el mismísimo Jarvis Cocker en versión animada. Banjo en mano, el vocalista de Pulp interpreta una descacharrante canción, duramente criticada por el villano de la película.
A ratos algo desconcertante, Fantástico Sr. Fox es una de esas comedias de sonrisa, más que de carcajada, con ocasionales explosiones de hilaridad. Un film peculiar, aunque no tan marciano como para recomendarlo solamente a los fans del director. Merece la pena.
Sinopsis
El Sr. y la Sra. Fox llevan una vida familiar idílica junto a su hijo Ash y un joven sobrino que han acogido, Kristofferson. Pero tras doce años de apacible placidez, es demasiada vida bucólica para el salvaje instinto animal de Mr. Fox.
Pronto vuelve a su viejo y furtivo hábito de robar gallinas y, al hacerlo, pone en peligro no sólo a su amada familia, sino a toda la comunidad de animales.
Atrapados bajo tierra y sin suficiente comida, los animales forman una banda para luchar contra los malvados Granjeros -Boggis, Bunce y Bean-, que están determinados a capturar al audaz y fantástico Sr. Fox a cualquier precio. Al final, el instinto natural de Fox consigue salvar a su familia y sus amigos.
Cómo se hizo
Fantástico Sr. Fox es la primera película de animación realizada por el visionario director Wes Anderson, utilizando la clásica y artesanal técnica de stop-motion (filmación fotograma a fotograma), que adapta el best seller infantil escrito por Roald Dahl (autor de Charlie y la Fábrica de Chocolate y de James y el Melocotón Gigante).
La película cuenta con las voces de George Clooney, Meryl Streep, Jason Schwartzman, Bill Murray, Wally Wolodarsky, Eric Anderson, Michael Gambon, Willem Dafoe, Owen Wilson y Jarvis Cocker.
El equipo de producción está formado por el director de animación Mark Gustafson, el director de fotografía Tristan Oliver, el diseñador de producción Nelson Lowry, el compositor y director de la música Alexandre Desplat, el supervisor de montaje Andrew Weisblum y el supervisor musical Randall Poster; las marionetas han sido fabricadas por MacKinnon y Saunders.
Publicado inicialmente en 1970 por Alfred Knopf en Estados Unidos y por George Allen & Unwin en Reino Unido, con ilustraciones de Donald Chaffin, el admirado libro de Roald Dahl Fantastic Mr. Fox ha fascinado y hecho disfrutar a varias generaciones de niños, al igual que a sus padres, durante casi 40 años.
Actualmente, gracias a la agridulce e irónica visión del reputado realizador Wes Anderson y a la magia de la animación stop-motion, el siniestro humor del relato de Dahl sobre el noble, encantador y fantástico Mr. Fox está listo para cautivar y deleitar a una audiencia aún mayor.
Anderson leyó por primera vez Fantastic Mr. Fox de Dahl cuando era un niño y vivía en Houston, Texas, y se quedó absolutamente fascinado. “No fue sólo el primer libro que leí de Roald Dahl, también fue el primer libro de mi propiedad”, dice. “Me encantó el personaje de Mr. Fox, esa especie de animal heroico y ligeramente vanidoso. Y también me entusiasmó el tema de la excavación. Mis hermanos y yo nos obsesionamos con vivir bajo tierra y construir túneles y trincheras. Dahl es un maravilloso escritor y en su forma de escribir se percibe muy intensamente su personalidad”.
Aunque Roald Dahl murió en 1990, su trabajo sigue ejerciendo una gran influencia y es más popular que nunca, con muchos de sus célebres libros infantiles adaptados a la gran pantalla, entre ellos, Charlie y la Fábrica de Chocolate, James y el Melocotón Gigante, Matilda y Las Brujas, además de algunos otros que están en distintas fases de desarrollo.
Anderson compró los derechos para adaptar al cine Fantastic Mr. Fox a la viuda de Dahl, Felicity “Liccy” Dahl, que es quien gestiona el legado literario del difunto autor. “Mi agente de Los Ángeles me dijo hace unos nueve años: ‘Se ha puesto en contacto conmigo alguien llamado Wes Anderson, que quiere hacer una película de Fantastic Mr. Fox’ ”, recuerda Dahl.
Antes de empezar con el guión, Anderson visitó Gipsy House, la casa de la familia Dahl en Great Missenden, Buckinghamshire, Inglaterra, donde es públicamente conocido que el difunto autor solía escribir en una pequeña cabaña del jardín.
“Anderson vino a Gipsy House, y a pesar de que el día era muy húmedo y había mucho barro, paseamos por cerros, bosques, valles, por todas partes, y nos divertimos mucho”, prosigue Felicity Dahl.
“Fui a Gipsy House en marzo, y estaba todo cubierto de barro”, dice Anderson. “Liccy me dejó un par de botas de goma y un viejo sombrero de pesca de Dahl, y me llevó a dar un paseo por la propiedad. Al final de un camino de zorros hay un haya gigantesco, que yo inmediatamente reconocí de la portada del libro Fantastic Mr. Fox. Bajo un árbol hay una carreta de gitanos pintada que yo había visto en antiguas fotografías. En el recodo del camino de entrada hay una piedra medio enterrada que tiene labrada la palabra ‘gitano’.
“Liccy me enseñó la famosa cabaña donde escribía Dahl”, prosigue Anderson. “Hay un fragmento de hueso de la cadera de Dahl sobre la mesa, al lado de su primera prótesis metálica de cadera que no llegó a ponerse. Hay una bola de papel de aluminio de casi medio kilo, hecha con los envoltorios de chocolate Cadbury de varios años. Hay una pequeña válvula quirúrgica que inventó Dahl y con la que salvó a su hijo de la hidrocefalia (también conocida como agua en el cerebro). Esa noche Liccy me permitió examinar los manuscritos de Dahl en un despacho próximo a la casa de invitados. Un encargado de los archivos me hizo lavarme dos veces las manos con un jabón especial y me dijo que tenía que echar todas las cortinas y cerrar la puerta cuando hubiera acabado. Estuve solo con docenas de borradores escritos a mano por el propio Dahl y que tenían notas suyas en los márgenes, de forma que todo su proceso creativo apareció ante mis ojos. Más que nunca, sentí que Dahl estaba allí conmigo”.
Durante la visita, Felicity Dahl le preguntó a Anderson si él y su habitual compañero de escritura, Noah Baumbach, podían quedarse en Gipsy House a escribir el guión. “Anderson dijo: ‘Creo que podré sentir la atmósfera y todo lo demás mucho mejor’”, recuerda Felicity Dahl. “Yo le dije que me encantaría. Entonces, pocos meses después, Wes y Noah se mudaron a las habitaciones de invitados de la vivienda contigua y se quedaron aquí durante dos semanas, trabajando aquí en el guión, en una de las habitaciones de arriba. Les dimos de comer y les agasajamos magníficamente, y fue tremendamente divertido, lo pasamos increíblemente bien. Cuando terminaron el guión se marcharon, y después me enviaron una copia. Yo lo leí esa misma noche y al día siguiente se lo di a leer a mi nieto Luke, que dijo: ‘Es fantástico. Tienes que hacerlo’, y entonces eso es lo que hice”.
“Dahl era un hombre muy interesante, con muchos matices”, observa Anderson. “Vivimos una temporada en su casa mientras escribíamos y muchos detalles de su vida se vieron reflejados en nuestra historia y en el personaje de Mr. Fox. Probablemente, Mr. Fox era una traslación en animal del propio Dahl, y por eso, según íbamos escribiendo, sin siquiera mencionarlo explícitamente, fue como lo hicimos intuitivamente”.
“Creo que a Roald le hubiera encantado verse a sí mismo como Fantastic Mr. Fox”, opina Felicity Dahl. “A él le gustaba ayudar a los demás, sobre todo a los más desfavorecidos, pero también, debido a las muchas tragedias médicas que la familia había sufrido, Roald detestaba la injusticia. Entonces, sí, yo creo que le hubiera gustado haber sido Mr. Fox y que estaba en el buen camino”.
Inevitablemente, convertir el ligero relato que Dahl había escrito para los niños en una película requirió bastantes cambios.
“Nunca pasan suficientes cosas para lo que dura una película”, advierte Anderson, “por lo tanto, sabíamos que teníamos que inventar mucho. Pero al hacerlo, sobre todo intentamos escribir algo que creíamos que a Roald Dahl le habría parecido apropiado y que armonizara con lo que él había inventado inicialmente. Estábamos intentando escribir una película de Roald Dahl. Quiero decir que nosotros no íbamos a tener las mismas ocurrencias que Roald Dahl habría tenido y, por supuesto, nuestra personalidad iba a quedar patente en nuestro trabajo. Pero nuestro objetivo era intentar hacer una historia de Roald Dahl”.
Copyright de la reseña © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de sinopsis, imágenes y cómo se hizo © Twentieth Century Fox, Indian Paintbrush, Regency Enterprises, American Empirical Pictures. Cortesía de Hispano Foxfilm Reservados todos los derechos.
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