| Índice de Artículos |
|---|
| "Furia ciega" (" Drive Angry", 2011) |
| Cómo se hizo |
| La elección del reparto |
| Los coches de la película |
| La banda sonora |
| Todas las páginas |

Al margen de la opinión que merezcan sus películas, Nicolas Cage es uno de esos intérpretes a quienes les atraen sin remedio los géneros populares. Habría que buscar una definición más exacta de qué rayos es eso que se llama Serie Z, cine grindhouse o exploitation film para abarcar debidamente el tono profesional de este actor inimitable.
Furia ciega es un paradigma de lo que digo. Las películas que se hacen pensando en la audiencia de los viejos programas dobles y no en la crítica pueden pecar por exceso, y quizá la cinta del canadiense Patrick Lussier lo haga doblemente: por su enloquecido guión y por su arrolladora y desvergonzada puesta en escena.
El protagonista es un lobo salvaje y sin redención posible, John Milton (Nicolas Cage), que regresa del Infierno –sí, el de verdad– para vengarse de Jonah King (Billy Burke), el líder de una secta satánica que mató a la hija de Milton y ahora pretende sacrificar a su nieta en un tenebroso ritual.
Le ayuda una camarera de buen ver, Piper (Amber Heard), a la que no le dan miedo las armas y le encantan los coches de carrocería brillante.
Dado el clima de pesadilla que recorre el argumento, su mejor baza reside en la continuidad que establece entre dos subgéneros menores, consolidados en los años setenta: el cine de venganzas, en la línea del vigilante Charles Bronson, y la película de persecuciones automovilísticas. Con más acción, con chicas guapas, con muchos exteriores, con moteles mugrientos, chistes malos y unas cuantas dosis de esteroides.

Comentaba más arriba que cuesta definir el repertorio grindhouse y el cine de explotación, y no es del todo exacto. Podemos abarcar con estos rótulos una cinematografía de segunda, diseñada sin exigencias, con la idea de satisfacer a un público masivo. El problema clasificatorio surge cuando un producto de serie B rodado en los años cincuenta alcanza la categoría de obra maestra, o cuando una cinta menor, destinada al circuito de drive-ins, acaba mereciendo la consideración de título de culto. Es ahí donde las etiquetas pierden su razón de ser, y el empeño en catalogar esto y lo de más allá se convierte en un vano intento.
¿Será Furia ciega una cult movie? Obviamente, no, como tampoco lo serán las dos entregas de Crank ni Planet Terror. Pero la intensidad de sus revoluciones y la artillería pesada que emplea en su puesta en escena contribuyen a convertirla en un pasatiempo con muchos partidarios potenciales. Para empezar, aquellos espectadores con más de tres décadas en su carnet, curtidos en cines de barrio donde Porky's y Los guerreros del Bronx formaban parte del mismo programa.
Este espectáculo de feria tiene una de sus mejores bazas en la pirotecnia del 3-D, idónea para destacar los chillones efectos visuales de Gary Tunnicliffe, las piruetas de los conductores y especialistas coordinados por Johnny Martin, y las carreras de coches legendarios, como el Buick Riviera de 1964, el Dodge Charger R/T de 1969 y el Chevrolet Chevelle SS 454 de 1971.
Ni una sutileza psicológica ni un gesto sofisticado se dejan ver en la película, pero no tenemos dudas de que Lussier prefiere hilvanar una progresión narrativa centrada en los personajes mercuriales, la violencia de trazo grueso, la falta de sentido del ridículo y la electricidad de unas vidas que están a un paso de la condenación eterna.
Lussier defiende con simpatía el argumento y sus premisas. Sólo hace falta una butaca confortable para olvidarse de los prejuicios y aceptar el juego extremo que nos propone.
Sinopsis
Un padre vengativo en un Dodge Charger turbo del 69 persigue al líder de una secta satánica que asesinó brutalmente a su hija y secuestró a su bebé en la más reciente película de Patrick Lussier y Todd Farmer, el equipo responsable del gran éxito San Valentín Sangriento 3-D.
Furia ciega, un salpicado de sangre viaje por carretera hacia el infierno, que lleva a la gran pantalla coches, asesinos, pistolas de gran tamaño y un humor irónico en impactante y apabullante 3-D.
John Milton (Nicolas Cage), un delincuente prófugo, abandonó a su única hija cuando era una adolescente. Ahora removerá el cielo y la tierra para rescatar a su pequeña nieta del intento de una secta sanguinaria de sacrificarla durante la próxima luna llena.
Con solo tres días para encontrarlos, consigue la ayuda de Piper (Amber Heard), una atractiva camarera con un coche veloz y un fantástico gancho de derecha, para encontrar al peligroso cuasi-mesías Jonah King (Billy Burke) y a sus seguidores que rinden culto al diablo.
A medida que avanza el tiempo, Milton y Piper dejan un sendero de muerte desde Colorado hasta Louisiana, eludiendo a despiadados asesinos, indignados agentes de policía y un misterioso y mortal personaje conocido sólo como El Contable (William Fichtner).
Impulsado por una furia casi sobrehumana, Milton se enfrenta a King y su ejército de acólitos en su última oportunidad de redención.













































































