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Green Zone. Distrito protegido, de Paul Greengrass

Índice de Artículos
Green Zone. Distrito protegido, de Paul Greengrass
Sinopsis
Cómo se hizo
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Green Zone

La búsqueda de armas de destrucción masiva, en el Irak de 2003, se convierte en eje central de este thriller fascinante, protagonizado por Matt Damon y dirigido con un ritmo extraordinario por Paul Greengrass. En Green Zone. Distrito protegido, la acción explosiva y los secretos más oscuros atrapan sin remedio al espectador.

Cuando el director y productor Paul Greengrass pensó en entrar en el mundo de Green Zone. Distrito Protegido, sabía que su próxima película debería mantener al espectador en tensión; en otras palabras, debía ser un thriller atrevido situado en una zona bélica real. “No es una película acerca de la guerra de Iraq”, subraya el cineasta. “Es un thriller que transcurre en Iraq, que es algo muy diferente. Sé por experiencia que un thriller funciona mejor en ambientes extremos, donde el reto moral es intenso”.

Durante los últimos diez años, Paul Greengrass se ha dado a conocer por su habilidad en la realización de thrillers vibrantes. Dirigió las dos últimas entregas de la saga Bourne, en las que realizó una hazaña poco corriente: impresionar al público y a la crítica. Pero también es conocido por hacer películas duras basadas en profundas y meticulosas investigaciones.

Con United 93, la historia de los valientes pasajeros y de la tripulación que hicieron frente a los secuestradores del avión el 11 de septiembre, Paul Greengrass no sólo honró la memoria de esos héroes desaparecidos, sino que creó un poderoso y dramático thriller que conmovió al público.

Por esa película fue nominado al Oscar al Mejor Director en 2007, al Premio al Mejor Guión Original del Sindicato de Guionistas de América y al Premio David Lean de los BAFTA a la Mejor Dirección. En 2002, su película Bloody Sunday / Domingo sangriento ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín y el Premio a la Mejor Película en el Festival de Sundance.

Muchos ignoran que empezó trabajando como reportero de guerra para la cadena inglesa ITV. Durante diez años recorrió países desgarrados por la guerra realizando poderosos reportajes. Después de centrarse en proyectos de ficción dramática, siguió explorando acontecimientos sociales de actualidad.

Mezclando la rigurosa disciplina del documentalista con el sentido narrativo de un realizador dramático, consigue aumentar el impacto de sus películas. El productor Lloyd Levin dice: “Paul tiene un sentido muy agudo que da vida a cada latido de la historia. Crea una versión dramática de la realidad”.

Entre las dos taquilleras entregas de Bourne, escribió, dirigió y produjo United 93. Fue una experiencia gratificante para Paul Greengrass y para los productores Tim Bevan, Eric Fellner y Lloyd Levin, por lo que decidieron repetir con otro proyecto. “Nos pusimos de acuerdo en hacer una película de más presupuesto, pero que transcurriera frente a un telón de fondo real”, explica Tim Bevan. “Fue el punto de partida”.

El director habló con el guionista Brian Helgeland acerca de un thriller sobre la búsqueda fallida de armas de destrucción masiva. Los cineastas recurrieron a numerosos testigos del drama de Iraq, hombres que participaron en la búsqueda de las armas, varios soldados veteranos de la guerra, ex agentes de la CIA y el líder de un equipo paramilitar de la CIA que capturó a varios de los hombres más buscados del país.

La inspiración también vino del libro superventas Vida imperial en la ciudad esmeralda: dentro de la Zona Verde de Bagdad, escrito por el ex jefe de la oficina del Washington Post en Bagdad, Rajiv Chandrasekaran, por el que ganó el Premio del Club de la Prensa Extranjera, el Premio Ron Ridenhour y Premio el Samuel Johnson, además de ser finalista en los National Book Awards.

Lloyd Levin resume qué les motivó a hacer la película: “Paul y Brian querían incorporar el mundo de la Zona Verde y la búsqueda de armas de destrucción masiva dentro de un  thriller. Nos dimos cuenta de que el libro era la fuente que necesitábamos”.

A medida que avanzaba el proyecto, el realizador comprendió que encajaba a la perfección en su actor fetiche: “Cuando acabamos El ultimátum de Bourne, Matt y yo hablamos de nuestro próximo proyecto. En ese momento, el lugar más peligroso del mundo era Bagdad. Y teníamos igual de claro que el gran reto era ser capaces de hacer un thriller creíble en Bagdad”.

“Los thrillers hablan un idioma que el público entiende”, sigue diciendo Paul Greengrass. “El espectador va al cine para que le lleve a sitios donde sólo el cine puede llevarle. Quizá sean lugares fantásticos creados por la imaginación, o lugares totalmente reales que vemos en las noticias. Una película nos hace sentir algo muy diferente a las noticias”.

Y añade: “Matt y yo nos planteamos la siguiente cuestión: ‘Queremos crear una película convincente, llena de acción, misteriosa, que entusiasme y aporte una visión privilegiada de un mundo secreto, como las películas de Bourne, pero ¿podemos hacerlo en un ambiente extremo como era el centro de Bagdad durante las desesperadas semanas que siguieron a la invasión?’ Espero que la respuesta del público sea: ‘Sí, han sabido hacerlo’”.

Paul Greengrass trabajó con el guionista Brian Helgeland para construir una historia dramática que transcurriese entre hechos históricos. Aceptaron la misión de llevar al espectador al desierto de Iraq desde el asiento delantero del Humvee del protagonista, Roy Miller. El viaje también incluía las salas del Palacio Republicano, donde se instaló el gobierno provisional para restablecer el orden en el país, así como las sombrías calles donde los hombres más buscados del país fueron capturados por agentes secretos.

Brian Helgeland imaginó la historia de un hombre que llega a Iraq con un objetivo: encontrar armas de destrucción masiva y salvar vidas. Miller cree en su misión y en su equipo, e intenta descubrir a las personas que dieron la orden de fabricar esas armas y que quizá den la orden de usarlas. Sólo quiere que se haga justicia. Le cuentan que alguien con el seudónimo de Magallanes habló con oficiales estadounidenses antes de la guerra asegurando que dichas armas existían y que Sadam Husein estaba dispuesto a usarlas contra su propio pueblo si intentaban echarle. Pero lo que Miller encuentra no cuadra.

El guionista desarrolló una historia en la que el protagonista empieza a cuestionar el servicio de Inteligencia que ha proporcionado la lista de los posibles lugares de las armas. Nunca hay nada. Miller no llega a ninguna parte a través de los canales oficiales, pero unas conversaciones con un veterano de la CIA, un civil iraquí y una periodista le encaminan hacia el evasivo Magallanes y a entrar en conflicto con un jefe de Inteligencia del Departamento de Defensa, un oficial de las Fuerzas Especiales y un grupo de iraquíes con mucha influencia en el antiguo régimen.



Sinopsis

En esta película, un soldado llegará hasta donde haga falta para desvelar una conspiración que amenaza a un país inestable donde acaba de estallar la guerra.

Un guerrero solitario sólo tiene una opción: abandonar la reserva y encontrar una verdad oculta.

Estamos en 2003, y el subteniente del Ejército Estadounidense Roy Miller y su equipo de inspectores son enviados a Iraq para encontrar armas almacenadas bajo el suelo del desierto. Intentando evitar las trampas que se alzan en su camino, los hombres buscan peligrosas armas químicas, pero sólo descubren un elaborado plan para hacer fracasar su misión.

Empujado por agentes secretos con objetivos muy diferentes, Miller deberá encontrar pistas en suelo extranjero que le lleven a las respuestas necesarias para sustituir a un régimen indeseado o iniciar una guerra en una región muy inestable. Descubrirá que en una época y un lugar muy conflictivos, el arma más difícil de encontrar es la verdad.



Cómo se hizo

Poco tiempo después de terminar el rodaje de su segunda colaboración, Matt Damon aceptó hacer una tercera película con el realizador. “Trabajar con Paul es un proceso tonificante porque se empeña en capturar algo real con la cámara”, explica el actor. “Y basta con ver sus películas para notarlo. No hay ni un momento forzado en Bloody Sunday/Domingo sangriento. United 93 vibra con tensión, todos los personajes son conscientes de la realidad de su situación. Paul quiere que el público sienta esa realidad, esa tensión”.

La oportunidad de volver a trabajar con su amigo no fue la única razón que le empujó a hacer Green Zone. Distrito protegido. Dice: “Además de trabajar con Paul, a quien admiro y cuyo trabajo me gusta de verdad, me atraía mucho la idea de trabajar con veteranos que acababan de volver de Iraq y de Afganistán. En realidad, ellos son el reparto. Ayudan a crear una ambientación auténtica. Trabajar con personas que han estado en situaciones reales no tiene precio para un actor”.

El actor encarna al subteniente Roy Miller, un soldado profesional que luchó en la Guerra del Golfo de 1990 y que ahora vuelve a un Iraq muy diferente con la misión de evaluar una larga lista de posibles almacenes de armas de destrucción masiva en su calidad de jefe del MET D (Equipo Delta de Explotación Móvil).

Matt Damon habla de las motivaciones de su personaje: “Miller empieza a obsesionarse con descubrir exactamente qué está pasando, quiere llegar hasta el final. Pide que le transfieran a Bagdad con el jefe de la CIA y empieza a trabajar con él para encontrar las armas… si de verdad existen”.
Paul Greengrass añade: “Miller es un hombre de acción cuya frustración aumenta al no encontrar las armas. De pronto, le ofrecen la oportunidad de hacer algo y la acepta”.

El realizador se alegró de que el actor, al que casi atropella con vagones de metro en la estación de Waterloo de Londres y al que hizo correr por los tejados de la medina de Tánger, estuviera dispuesto a confiar en él por tercera vez.

“Matt sostiene esta película con su gran interpretación”, dice Paul Greengrass. “El público está deseando verle en este tipo de papeles. Es uno de los mejores actores de acción del momento. Basta con colocar a Matt en la acción de un thriller para atraer a los espectadores, porque saben que les llevará a lugares inauditos, que acabará sabiendo la verdad y que nunca se echará atrás. No sólo correrá, saltará, luchará y perseguirá, sino que lo hará con clase e integridad; sabe contar una historia”.

El enemigo de Miller es el agente Clark Poundstone, del Departamento de Defensa, interpretado por Greg Kinnear. El actor no tuvo problemas en adaptarse al estilo de filmación de Paul Greengrass, que permite improvisar a los actores. “Matt ya me puso en antecedentes”, explica. “No tiene nada que ver con los rodajes más tradicionales. Cuando empecé a acostumbrarme, me pareció muy emocionante e impredecible”.

El agente ha llegado a Iraq para reparar los daños que ha sufrido el país y está dispuesto a usar cualquier medio a su alcance para conseguir el objetivo. “Poundstone cree que los   problemas pueden solucionarse rápidamente. Sólo le interesa el fin, le importa poco cómo llegar a él”, dice el actor. “La historia contiene muchos puntos de vista, y con la forma de trabajar de Paul, todos tienen su sitio”.

El irlandés Brendan Gleeson encarna a Martin Brown, el jefe de la oficina de la CIA, a quien Roy Miller acude cuando cree que no puede confiar en nadie más. Hablando del personaje, Paul Greengrass dice, riendo: “Tal como lo veo, después de la saga Bourne, no está mal que un agente de la CIA sea uno de los buenos”.

La periodista que, sin saberlo, sirve de portavoz de Poundstone es Lawrie Dayne, del Wall Street Journal. Los cineastas escogieron a Amy Ryan para darle vida. En la primavera de 2003, Dayne es una experta en armas químicas que trabaja en la Zona Verde, donde Poundstone aprovecha para contarle mentiras.

Paul Greengrass quiere que los actores sean flexibles a la hora de interpretar sus papeles. La actriz Amy Ryan dice: “Lawrie se ha pasado la mayor parte de su vida profesional escribiendo artículos sobre armas de destrucción masiva. Ahora está en Iraq buscando las respuestas a lo que siempre la ha motivado. La culminación de su carrera sería estar presente cuando descubren esas armas”.

Khalid Abdalla interpreta Freddy, un ex soldado iraquí que lucha para adaptarse a una pierna protésica y que tiene un viejo Toyota Corolla. El actor, hijo de padres egipcios y nacido en Escocia, trabajó por primera vez como actor en el papel del secuestrador Ziad Jarrah en United 93. “Cuando me hablaron de United 93, dije que no quería nada con eso”, reconoce. “Pero luego me enteré de que iba a dirigirla Paul. Vi Bloody Sunday/Domingo sangriento y le conocí. Enseguida comprendí que quería hacer una película correcta, y que era un ser extraordinario en quien podía confiar. Trabajar con Paul es como estar en una isla volcánica, y me encanta”.

Al contarle a Miller dónde se encuentran varios altos cargos del partido Baath, Freddy hace caer las fichas de dominó. “Es uno de los numerosos iraquíes que se alegraron de ver caer a Sadam. Al principio está dispuesto a creer que todo va a ir mejor”, dice Khalid Abdalla. “Freddy no es un iraquí corriente, ha crecido en la calle. Es el principal personaje iraquí de la película”.

El actor británico Jason Isaacs encarna al teniente coronel Briggs, el jefe de las Fuerzas Especiales que decide pararle los pies a Miller. El actor aprecia el trabajo de documentación en que se basan las películas de Paul Greengrass. “Realiza una investigación meticulosa”, dice. “Se ha rodeado de un equipo increíble. Me prepararon un gran paquete lleno de vídeos con imágenes de archivo, clips de YouTube y libros. Y aunque todo eso me fue muy útil, no tenía comparación con los recursos humanos durante el rodaje”.

Para el equipo artístico y técnico, la oportunidad de trabajar con veteranos de la Guerra de Iraq, que debían encarnar a soldados del MET D y a personal militar en general, fue uno de los atractivos del rodaje. Estos ex soldados se adaptaron como auténticos profesionales. Un director tan meticuloso como Paul Greengrass no se conformaría con menos. “Fue fantástico poder rodar con soldados auténticos”, dice. “Gracias a ellos pudimos crear una base de credibilidad y dar a los actores principales, Matt, Brendan, Greg, Amy, Khalid y Jason, la sensación de estar en una situación real”.

Dado que Matt Damon era un soldado novato metido en el papel de jefe de un grupo de   soldados muy curtidos, agradeció mucho estar rodeado de un casting tan poco convencional: “Los chicos me lo pusieron fácil. Sabían exactamente lo que debían hacer, y daba la impresión de que yo sabía delegar responsabilidades. Idealmente, no es necesario dar explicaciones, funcionan así. La idea de tenerlos en el rodaje era que actuasen tal como son. Ningún grupo de actores, incluso con días de ensayo, puede hacerlo tan bien como un grupo de ex soldados”.

Para garantizar la mayor autenticidad posible, los cineastas recurrieron al subteniente Richard Lamont (Monty) Gonzales, con 20 años de experiencia en el ejército y ex “cazador” de armas de destrucción masiva, para ocupar el puesto de asesor militar.

Como tal, entendía a la perfección a Roy Miller, el personaje principal. Destinado en la Brigada de Artilleros del 75 Regimiento (en la película, Destacamento de Explotación del 75, o XTF), Gonzales fue el líder del equipo MET A, compuesto por hombres con experiencia que le llamaban “jefe”.
“El año 2003 fue el más difícil de mi vida militar, quizá de mi vida en general, debido a las misiones que nos asignaron y a la tremenda responsabilidad”, recuerda. “Pero el equipo tenía quince miembros, y siempre volvíamos los quince, así que no nos fue tan mal”.

La supervivencia era parte del éxito, y la misión, otra. “Cuando empezamos a darnos cuenta de que la realidad no era tal como esperábamos, nuestra misión se convirtió en una búsqueda de la verdad, no de armas de destrucción masiva”, explica. “Cuanto más tiempo pasaba, más entendíamos que no encontraríamos nada”.

Paul Greengrass y el diseñador de producción Dominic Watkins crearon el aspecto y el ambiente de Bagdad en 2003, dentro y fuera de la burbuja (la Zona Verde), en decorados naturales de España, Marruecos e Inglaterra.
El rodaje empezó el 10 de enero de 2008 en la base de Los Alcázares, Murcia. Fue un comienzo relativamente fácil, con decorados estables y un clima benigno.

La base aérea de Los Alcázares hizo las veces del destruido cuartel general de Inteligencia de Sadam Husein en Mukhabarat, y sirvió de decorado exterior para el Palacio Republicano y un palacio más pequeño en la Zona Verde. También en España se rodó al convoy MET D pasando por debajo del puente de una autopista y cuando se queda atrapado en un atasco monumental en una autovía mientras la población asustada huye de Bagdad. Estos planos se rodaron en una autopista que aún no estaba abierta al público.

Pero la mayoría de Green Zone. Distrito Protegido se filmó dentro y en los alrededores de Rabat, capital de Marruecos, donde el equipo al completo permaneció siete semanas. El río Bou Regreb forma un estuario al lado de Rabat, y en la otra orilla se encuentra Salé, la “gemela” de Rabat, donde también tuvo lugar gran parte del rodaje.

Se empezó a rodar el 2 de febrero en Kenitra, una ciudad a unos 40 kilómetros de Rabat. Sirvió de decorado para Diwaniya, donde en vez de encontrar armas de destrucción masiva, el equipo MET D de Miller descubrió a cientos de saqueadores.

La secuencia fue un auténtico pandemonio bien controlado, interpretado por numerosos extras marroquíes. La diseñadora de vestuario Sammy Sheldon y su equipo debieron vestir a unos 200 hombres para la escena entre las ruinas. “La idea era que la película debía ser realista ante todo, daba igual que los personajes fueran estadounidenses o iraquíes”, dice la diseñadora. “Los saqueadores eran una mezcla de jóvenes y ancianos, bastante sucios y con la cara casi tapada para que no les reconocieran por si salían en la tele. Escogimos viejos chándales mezclados con las tradicionales dishdasha (vestimenta masculina) con largos pañuelos para taparles el rostro”.

El equipo se trasladó a Londres a mediados de marzo. La mayoría de los interiores se rodó en el Gran Londres y en el vecino condado de Surrey. Las escenas en los salones del Palacio Republicano se filmaron en Freemasons’ Hall, un edificio art déco en Covent Garden, Londres. El salón de apuestas del hipódromo de Sandown Park, en Surrey, sufrió una gran metamorfosis y se transformó en los interiores del aeropuerto internacional Sadam, donde se instalaron las fuerzas de coalición en 2003.

Copyright de texto e imágenes (fotos de Jonathan Olley y Jasin Boland) © 2010 Universal Studios, StudioCanal, Relativity Media, Working Title. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.


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