Han pasado cinco años desde la aventura narrada en Happy Feet. Mumble (Elijah Wood) y Gloria (P!nk) son ahora los padres de un polluelo, Erik (Ava Acres), a quien no le gusta bailar. Y ese es todo un inconveniente si tenemos en cuenta que Mumble ha convertido el país de los pingüinos en un musical permanente. Entretenida, tierna y llena de vistosos números, Happy Feet 2 no pasará a la historia de la animación, pero es un espectáculo familiar más que aceptable, que crece con la presencia de dos camarones inolvidables, Bill y Will (Matt Damon y Brad Pitt).

El director de Happy Feet 2 es George Miller, ganador de un Oscar como creador de la original Happy Feet: rompiendo el hielo. El doblaje de la película cuenta con las voces de Elijah Wood, Robin Williams, Hank Azaria, Alecia Moore (P!nk), Brad Pitt, Matt Damon, Sofia Vergara, Common, Hugo Weaving, Richard Carter, Magda Szubanski, Anthony LaPaglia y Benjamin "Lil P-Nut" Flores, Jr.
En 2006 se estrenó una película que no solo encantó al público, sino que les hizo bailar y cantar canciones de amor. Happy Feet fue un rotundo éxito internacional que gustó a críticos y espectadores de todas las edades. La película ganó numerosos premios, siendo el más prestigioso el Oscar al Mejor Largometraje de Animación. También fomentó la conservación del medio ambiente y de la vida salvaje, e incluso introdujo palabras nuevas en el vocabulario del público, convirtiendo "happy feet" en un sinónimo de bailar claqué, el mayor talento de su protagonista, Mumble.
George Miller explica: "Yo siempre digo que estas historias son para adultos que se sienten niños y para niños que se sienten adultos. Creo que una de las razones por las que Happy Feet: rompiendo el hielo tuvo éxito fue porque contenía algo enriquecedor, transmitía las ideas tradicionales de ser fiel a nuestros principios, ser valientes e intentar tratar al mundo y a nosotros mismos con respeto".
La idea original de Happy Feet 2 comenzó cuando Miller y su equipo estaban dando los últimos retoques a la primera película.

"Cuando trabajas en una película como esa durante tanto tiempo, llegas a enamorarte de los personajes. Llegaron a formar parte de nuestra familia", continúa el cineasta. "Cuando pensamos en ellos, se nos ocurren historias nuevas, y eso es lo que nos llevó a crear Happy Feet 2. Fue sorprendentemente fácil volver y nos lo volvimos a pasar genial con ellos".
Pero Miller, director, productor y guionista de la primera película junto a los guionistas Gary Eck, Warren Coleman y Paul Livingston, quería hacer mucho más que un nuevo viaje a la Antártida con Mumble, Gloria y los demás pingüinos. Nos explica: "Creo que cuando contamos una historia con una película, lo que queremos es que el público llegue a experimentar algo con lo que se pueda sentir identificado, de forma que puedan ver sus propias vidas reflejadas en el film. Creo que este nuevo largometraje, que trata sobre la familia y la comunidad, les da la oportunidad de poder hacerlo a través de los personajes de los pingüinos".
En la secuela, Miller ha querido mostrar más comedia física y más acción, permaneciendo fiel al espíritu de la primera película. "Happy Feet 2 tiene las canciones, los bailes y el hermoso paisaje de la Antártida, pero también nuevos personajes de todos los tamaños, desde las criaturas más grandes, hasta las más pequeñas", cuenta. De hecho, a las criaturas más diminutas de la película les doblan dos de las más grandes estrellas de la actualidad: Brad Pitt y Matt Damon son Will y Bill, los Krill.
El productor Bill Miller nos explica los detalles: "Teníamos que volver a familiarizar al público con los personajes que conocían y adoraban de la primera película, pero también teníamos que llevarles a todos, a esos personajes y al público, a un lugar diferente. Y teníamos que subir el listón de la música y el baile".
Broadway en la Antártida
Al principio de la película, el pésimo cantante aunque brillante bailarín Mumble, que vuelve a ser doblado por Elijah Wood, y la pingüina de cuello amarillo, Gloria, a quien presta su voz Alecia Moor (P!nk), son padres. Pero la difícil adolescencia de Mumble no le preparó para ser el padre ideal. Su hijo es un adorable polluelo llamado Erik, a quien no parece interesarle mucho el baile, mientras que los demás pingüinos Emperador mueven el esqueleto sin parar. Pero cuando Mumble le anima a bailar de forma alucinante, Erik sencillamente tropieza con sus propios pies... y aterriza de cabeza en la nieve, convirtiéndose en objeto de burla. Erik se esconde muerto de vergüenza y los intentos de Mumble por apaciguar la inseguridad de su hijo no hacen más que empeorar las cosas.
Como en la primera película Happy Feet: rompiendo el hielo, los intérpretes son unos profesionales de primera. La película puede presumir otra vez de contar con algunos de los mejores bailarines, dirigidos por Savion Glover, que según Miller: "podría decirse que es el mejor bailarín de claqué del mundo". Glover vuelve a dotar a Mumble con sus pasos de baile. La película también cuenta con el coreógrafo Wade Robson, encargado de crear un número explosivo de baile para el comienzo de la película, con mezcla de estilos y muchos zapateos. Se pidió a Dein Perry que introdujera sus movimientos de claqué (famosos por el espectáculo teatral de éxito mundial Tap Dogs) en los pies de las numerosas y diferentes especies, y Kate Wormald, continuó y amplió su trabajo como capturadora de movimientos de baile en la película original, esta vez haciendo la coreografía y ayudando a unir todas las actuaciones.
Miller afirma: "En la primera película, quería que la gente sintiera que podrían bailar en los pasillos. Esta vez, quiero que la gente se vaya del cine sintiendo lo que es bailar, pensar lo que significa realmente estar conectado con los demás, con tus amigos, con tu familia y con todos en general. En el transcurso de la historia, queda muy clara esta idea de unidad y, al final, se desarrolla de una forma espectacular".
Un gran equipo de diseñadores informáticos trabajó duro para trasladar la coreografía a la animación a través de la captura de movimientos. El director de animación Rob Coleman explica: "Tenemos que modificar la coreografía, porque los pingüinos tienen las patas muy cortas y los bailarines, obviamente, tienen rodillas y piernas normales, por lo que esto nos supone un problema, ya que el abanico de movimientos en un pingüino es mucho más pequeño que en un humano. Contamos con un gran equipo de personas que ha trasladado estos movimientos a las acciones de los pingüinos".
El maestro del claqué Savion Glover dejó sus preocupaciones sobre los pingüinos en manos de los animadores. "Con la tecnología tan avanzada que tenemos, el tema de los pingüinos depende de ella. Simplemente me relajé y fui yo mismo, en vez de intentar bailar como lo haría un pingüino. El equipo ha continuado trabajando en técnicas de animación y es apasionante verlo. Hace muchos años, la primera vez en el estudio de Happy Feet: rompiendo el hielo, me limitaron algunos de mis movimientos. Sin embargo, esta vez no me dijeron nada de eso. Han trabajado mucho para desarrollar la técnica y eso es realmente fantástico".
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Copyright de texto e imágenes © 2011 Warner Bros. Pictures, Kennedy/Miller/Mitchell Productions, Village Roadshow Pictures y Dr. D Studios. Cortesía de Warner Bros. Pictures International España. Reservados todos los derechos.
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