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Jue05242012

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"Invasión a la Tierra" (Jonathan Liebesman, 2011)

Índice de Artículos
"Invasión a la Tierra" (Jonathan Liebesman, 2011)
Cómo se hizo
Acerca de los marines
Los civiles
El entrenamiento de reclutas
El diseño de producción
Los efectos visuales
La verdadera batalla de Los Ángeles de 1942
Todas las páginas

Invasión a la Tierra

Con un presupuesto estimado de setenta millones de dólares, Invasión a la Tierra (Battle: Los Angeles) solapa con dinamismo y gran espectacularidad dos géneros que siempre han establecido líneas de parentesco: el cine bélico y la ciencia-ficción.

¡Vaya! Por fin se plantea un acercamiento a La guerra de los mundos, de H.G. Wells, desde el punto de vista de quienes sucumben en la primera línea de fuego frente a los alienígenas. Me refiero, claro está, a los militares: en este caso un pelotón de marines, a quienes se unen una piloto y varios soldados de infantería, interpretados con el entusiasmo que requiere el caso por Aaron Eckhart, Ramón Rodríguez, Cory Hardrict, James Hiroyuki Liao y Michelle Rodriguez, entre otros.

La acción –atentos a esta palabra, porque resume todo el film– transcurre en Los Ángeles, y dicen los guionistas que para idear este combate desigual se inspiraron en esa leyenda urbana que fue la Batalla de Los Ángeles. Por si no conocen ese episodio, les bastará con saber que en 1942 corrió la voz de que una escuadrilla aérea estaba atacando la capital. Cuando las autoridades confirmaron que ningún caza japonés había llegado tan lejos, los amantes de los enigmas empezaron a fantasear con ovnis empeñados en destruir la ciudad.

En todo caso, desde que la Guerra Fría propició el movimiento ufológico, han sido cientos las películas que han descrito los raids de platillos volantes sobre zonas densamente pobladas. Fiel a sus ancestros, Invasión a la Tierra se inserta en esta tradición, y no faltan en su metraje los estereotipos del subgénero: las consabidas escenas de evacuación de civiles, el tableteo infructuoso de las ametralladoras frente a un adversario superior, la entrada en combate de un militar que pensaba retirarse, la valentía de un combatiente que sacrifica su vida para salvar a sus compañeros, los refugios bajo tierra... En fin, todo eso que ustedes ya han visto cientos de veces, pero que probablemente deseen ver otra vez.

Desde el punto de vista narrativo, Jonathan Liebesman ha optado por infundir realismo a la película. De ahí que, más allá de la pirotecnia y de las criaturas fantásticas, Invasión a la Tierra retenga algo de ese estilo semidocumental que distingue a Black Hawk Derribado y a Salvar al soldado Ryan, tan familiar para la generación YouTube.

Sé que el estilo de cámara en mano –seco y agitado como un vodka– tiene sus partidarios, pero a estas alturas, éste no es un mérito ni una originalidad, sino un recurso que debería ser calibrado de acuerdo con las necesidades de la narración. En este caso queda más o menos justificado, pero digamos –suavemente– que el exceso es algo que también parece atraerle a Liebesman desde que rodó la precuela de La matanza de Texas.

A lo convincente del reparto cabe añadir, como mérito, el hecho de que Invasión a la Tierra no decepcionará a los amantes del cine bélico. Obviamente, se trata de una cinta favorable al mundo militar, y por momentos parece un spot de reclutamiento, pero seamos sinceros: el género se construye con elementos como el honor, el patriotismo, el sacrificio y el coraje. Esto no es En el valle de Elah ni Platoon, sino el equivalente de las viejas películas de guerra de los años cincuenta. A favor de Liebesman hay que decir que asume todas esas convenciones sin prejuicios, y sabe transmitirlas con solvencia.

Acudir a una proyección de Invasión a la Tierra implica aceptar que todo lo anterior forma parte del espectáculo, y como tal hay que disfrutarlo. Los prejuicios ideológicos quedan bastante fuera de lugar si hablamos de una película de marines y marcianos.

A los seguidores de la materia militar les interesará saber que colaboraron en la producción de la película diversas unidades auténticas. Por este orden: soldados del Segundo Batallón de Marines, MV-22 Ospreys del VMMT-204 de New River, en Carolina del Norte, CH-46 Sea Knights del HMM-268 y el HMM-774 de Camp Pendleton y la Estación Naval de Norfolk, y reservistas del Tercer Batallón de Marines de Belle Chasse, Louisiana. Ahí es nada.

Y ya en el terreno de los rumores y las sospechas, acabaremos recordando a Greg y Colin Strause, responsables de parte de los efectos de Invasión a la Tierra, y autores de una cinta mediocre como pocas, Skyline, sospechosamente similar en su planteamiento a la película de Liebesman.

Por cierto, la traducción española del título demuestra que nuestro idioma ha pasado por momentos mejores.

Sinopsis

Por años se han observado y documentado OVNIS en distintos puntos del planeta: Buenos Aires, Seúl, Francia, Alemania, China. Pero en 2011, los espectáculos visuales se convierten en una aterradora realidad cuando fuerzas desconocidas invaden la tierra.

La población mundial presencia la caída de las grandes ciudades del mundo e inesperadamente Los Ángeles se convierte en un campo de batalla: la última resistencia de la raza humana.

El Segundo Sargento de los Marines (Aaron Eckhart) y su nuevo pelotón serán los encargados de responder a la amenaza y juntos se enfrentarán a un enemigo nuevo y desconocido.

 



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