
Pekín (Beijing) en la actualidad. Guei viene de un pueblo a la ciudad. Tiene 16 años. Encuentra trabajo en una empresa de repartidores, que le lava, le viste y le deja una bicicleta: una magnífica mountain bike plateada. Cuando haya ganado 600 yuans la bicicleta será suya.
Cuando Guei casi ha terminado de pagar la bicicleta, le desaparece, se la roban en la calle cuando está entregando un paquete en una casa. Sin su bici, Guei no puede trabajar. Desesperado, recorre todo Pekín para encontrarla. De pronto, milagrosamente, su mejor amigo reconoce la bici montada por Jian, un estudiante que la ha comprado en el rastro.
La bici pertenece, por tanto, a los dos... Tendrán que aprender a compartirla...
Wang Xiaoshuai es uno de los jóvenes realizadores con más talento de China.
Realiza sus estudios en la Academia de Cine de Pekín y escribe y dirige su primer largometraje en 1993: THE DAYS; que aunque tuvo una muy buena aceptación por parte de la crítica occidental, fue incluido en la lista negra de la Oficina de Cine.
Bajo el nombre de "Wu Min" (anónimo) dirige FROZEN, seleccionado para varios festivales internacionales.
A finales de 1995, dirige A VIETNAMESE GIRL, para el Beijing Film Studio. La película es rechazada por el comité de censura. Necesitará tres años de "remontaje" y cambiar de título (SO CLOSE TO PARADISE) para que la película sea autorizada.
En 1998, la película es seleccionada para la Sección Oficial del Festival de Cannes (Una Cierta Mirada).
Notas del director
La bicicleta ha sido siempre uno de los símbolos de Pekín (Beijing) e incluso de China en general. Durante años, era el único modo de transporte para toda la familia. Cuando era pequeño, el hecho de tener varias bicis era un signo de riqueza o de desenvoltura. Antes del período de apertura de China, el nivel económico y social de una familia se medía por lo que se llamaba los "4 grandes": el reloj, la máquina de coser, la radio y la bicicleta. Hoy, los 4 grandes ya no son los que eran...
Aunque la bicicleta haya perdido una gran parte de su gloria, sigue siendo un medio de transporte importante, porque todavía no hay muchas motos ni coches. Ya no es el objeto de deseo de todos, pero sigue siendo algo necesario aunque se quiera cambiar por otra cosa. A diferencia de la máquina de coser o de la radio, se ha convertido poco a poco en el símbolo de la falta de medios.
Guei, el repartidor, tiene una bicicleta; para él, es el símbolo de una evolución social y de una transición importante si lo comparamos con la vida en el pueblo; Jian, aunque sea estudiante, procede de una familia modesta que siempre ha sentido admiración por una bicicleta, y para él, la compra de una bici supone una decisión importante. El amor de Jian por la bici sobrepasa la necesidad real del objeto. Su deseo de poseerla está motivado por lo orgulloso que se siente ante sus compañeros y ante su novia.
En China, las diferencias entre la ciudad y el campo son enormes, los campesinos sueñan con la vida en la ciudad que suponen acomodada y apasionante. Guei forma parte de ellos. La búsqueda de dinero y de todo lo material es su única motivación. La bicicleta no es sólo la herramienta necesaria para su supervivencia, sino también la afirmación de su vida como habitante de esa ciudad. Jian no es rico, pero el hecho de vivir en la ciudad le basta. Es rebelde y algo flojo, tan flojo que sólo puede pegarse con un ladrillo y con ayuda de sus compañeros; los valores tradicionales carecen de sentido para él; el papel funcional de la bici ha sido sustituido por la vanidad, porque su posesión puede darte la dignidad que te falta.
Pekín es una ciudad llena de contrastes: con patios, callejuelas en las que perderte, viejos sentados al sol, tejados tradicionales y, en otros barrios, edificios modernos y toda la agitación de una gran metrópoli moderna. Pero cada vez quedan menos callejuelas estrechas, los sitios elegidos para el rodaje estaban muy limitados, teníamos que mover a todo el equipo de sitio en sitio. Quería cambiar de eje en cada ocasión en las persecuciones, pero no podíamos utilizar los mismos sitios permanentemente. Siempre teníamos que llegar a un acuerdo con las organizaciones y con los residentes de cada barrio. Me he dado cuenta, no sin cierta tristeza, de que este aspecto pintoresco de la ciudad está desapareciendo, aún siendo consciente de que los habitantes de esos barrios tienen derecho a una mejora de sus condiciones de vida.
Todo depende del tema de la película. Las dos posibilidades proceden de motivaciones distintas. Un rodaje "oficial" exige un esfuerzo permanente para obtener los permisos necesarios, esto cambia la percepción de lo que se puede obtener de la película, y puede convertirse en una traba constante para el director. Un rodaje "oficioso" significa simplemente un modo de producción mucho más libre. El hecho de ser independiente de una estructura de producción establecida, conlleva la creación de un número cada vez mayor de unidades de producción, cada unidad buscará su mercado de distribución y su propia identidad. En el sistema actual, rodar de manera oficiosa permite una mayor movilidad e independencia. Pero mientras siga siendo ilegal, los proyectos seguirán siendo de pequeña envergadura y las condiciones laborales siempre estarán caracterizadas por una cierta anormalidad.
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