
El actor Andy García, nominado al Oscar y célebre en todo el planeta, efectúa su debut como director cinematográfico con La ciudad perdida, un proyecto que llevaba 16 años concibiendo.
Escrita por el novelista cubano Guillermo Cabrera Infante, el guión del autor narra la historia de un amor imposible que acontece en el escenario de la Revolución cubana. Frank Mancuso, Jr., quien hizo equipo con Andy García por primera vez en Asuntos sucios (Internal Affairs, 1990), ha producido el film con García, el sello CineSon Productions del actor, y Crescent Drive Pictures. Este es el primer film con sociedad entre Tom Gores, Johnny O. López, y Garcia.
El coproductor Joe Drago incorporó al reparto 53 buenos actores de las pantallas locales de la República Dominicana. Entre esos intérpretes cabe mencionar a la celebridad televisiva Sergio Carlo en el papel del joven revolucionario Carbo Servia; Iván García en el papel del Senador Cossio, un político contrario a Batista; Félix Germán, y Amelia Vega (Miss Universo).
La preproducción era casi inexistente mientras el reparto y el equipo técnico estaban ya siendo contratados justo hasta que las cámaras empezaron a rodar. El diseñador de producción Waldemar Kalinowski tenía capacidad para sacar gran provecho de localizaciones parejas a las de la Cuba de entonces, y de lo que disponía en la República Dominicana, con miras a lograr el aspecto de la época de 1958. La oscarizada diseñadora de vestuario Deborah Lynn Scott ha aportado su extraordinario buen gusto para recrear la alta costura de La Habana de la década de los 50.
La producción se completó en los meses de julio y agosto de 2004, una estación muy dura y exigente en las latitudes caribeñas a la hora de rodar: el calor, la humedad, y unas condiciones de luz siempre cambiantes. En marzo de aquel mismo año, Garcia se había desplazado previamente a la República Dominicana con el fin de rodar la temporada alta de la cosecha del tabaco, la cual aparece de manera destacada como plantación familiar de Fellove. Aquel viaje adicional valió la pena pues ese metraje abundante, de gran belleza, y exuberante establece un contraste exótico para con el momento de traición familiar más oscuro y dramático de la película. En realidad, esa localización es la famosa plantación de Carlos Fuentes, uno de los más célebres plantadores de tabaco y manufactureros de puros de todo el globo en la actualidad. Fuentes aparece brevemente en la escena.
Dustin Hoffman y Bill Murray fueron extraordinariamente generosos con su tiempo. Sin embargo, dada la cantidad de grandes figuras que aparecen en la cinta, todas ocupadísimas, la producción tuvo que evolucionar con rapidez, en atención a los compromisos previos de los actores, y del propio García, que encarnaba nuevamente su papel para Ocean’s Twelve (Ocean’s Twelve, 2004), y que en ocasiones se sobreponía a su propio film. Toda la película se rodó en 35 días. La posproducción entera tuvo lugar en Los Ángeles. Para junio de 2005, la cinta estaba lista.
Comenta Andy García: "No hace mucho alguien me preguntó, ¿Cuánto tiempo lleva soñando con hacer esta película? Pensé la respuesta por un momento, y entonces le dije: Creo que todo comenzó el día en que me fui de La Habana, cuando tenía cinco años y medio”.
Desde entonces, he sentido fascinación por la historia, la cultura y la música de Cuba, ‘la Perla de las Antillas,’. Se estaba haciendo evidente que una gran historia estaba esperando ser narrada.
Años de música e historias más tarde, accedí a una novela del gran escritor cubano Guillermo Cabrera-Infante titulada “Tres tristes tigres,” y aquí fue donde cristalizó el proyecto. Aunque la novela en sí misma no era la historia, me sirvió como introducción a La Habana: El centro y todas las texturas que tenía por ofrecer, particularmente su vida nocturna, el mundo del cabaret y todos sus habitantes; pero todavía más importante era la música de ese mundo: Beny More, Cachao, Rolando Laserie, Bola de Nieve, Septeto Nacional de Ignacio Piñiero, Orquesta Aragón, Celia Cruz, Lecuona y, por supuesto, Freddy, sólo por mencionar unos cuantos. Fue en este mundo que supe que había hallado la voz.
El Sr. Infante y yo hablamos muchos horas y no tardamos en darnos cuenta de que los paralelismos con muchas otras películas se hacían muy evidentes; un idilio, el drama familiar, la danza y, por encima de todo, la música. La música es nuestra protagonista; conduce nuestra narración, y la encarna Fico.
Como propietario del famoso El Trópico, el hogar de un calidoscopio de ciudadanos mundanos así como el corazón musical de toda la ciudad, Fico se ve lentamente arrastrado a cuanto está aconteciendo a su alrededor: La Habana y Cuba están cambiando, y para siempre, como así está ocurriendo también con varios miembros de su familia. Ocultando un amor platónico por la esposa de su hermano, Aurora, y legitimado por el deseo de aquél de que la atienda en su ausencia, esta historia de amor deviene una metáfora esencial para el film. A través de los ojos de Fico, presenciamos cómo se desvanece una cultura y transforma la gente. De igual modo que la música representa la esencia del mundo de Fico, su lento desvanecimiento indica apunta hacia el fin de un modo de vivir.
"La ciudad perdida" es una historia enorme, acerca de la lucha de un hombre por retener el espíritu de cierta gente. La historia, y su voz, existe en la elegancia y el romanticismo del danzón del viejo mundo, en la alegría y flirteo del mambo y del cha cha cha, en el drama y conflicto de la rumba, y de las congas de los afrocubanos, y en los misteriosos tambores de la Santería. Aquí es donde Fico y su gente hallan consuelo, tanto en Cuba como en el exilio. El nightclub El Trópico es su feudo y, junto con su familia, un microcosmos de cuanto está ocurriendo en el país.
La Habana en la década de los 50 fue la última de las épocas elegantes. Era una ciudad influida por los grandes diseñadores de Europa y América. Y esa elegancia se refleja en nuestra historia por medio de la familia Fellove, y particularmente en nuestra dama protagonista: Aurora.
En el terreno visual, sacamos partido de la extraordinaria relación entre los elementos naturales del Caribe: el fresco vigorizante, la luz intensa o, en ciertos casos la ausencia de la misma, y cómo incide todo ello en los personajes; la variedad de estilos arquitectónicos que prevalecieron en La Habana, desde el colonial español al neoclásico, pasando por el Art Déco y el modernismo; el esplendor de la riqueza botánica en los exteriores e interiores de la ciudad, y el majestuoso campo abierto, las plantaciones de tabaco, los campos de caña y las sierras; la poesía de las palmeras; el océano, con sus impresionantes playas; y la romántica y a veces violenta naturaleza de la luna. Ésa es la paleta de colores de nuestros escenarios, en los que los actores van a evolucionar.
Así que creo que he vivido con la ciudad perdida cada día de mi vida... Vivo en la ciudad perdida cada día de mi vida. Un amor perdido, perdido amor: La ciudad perdida.
En el proceso de traducir a celuloide una experiencia de vida compartida por tantos exiliados cubanos, García concibió la importancia de la música como algo más que el simple acompañamiento de la imagen. “Siempre he pensado que la música es un personaje más del film, además de una expresión de la realidad política y social de una nación y su gente”.
Además de componer la música original para la película, Andy García ha elegido y producido una banda sonora en la que cada una de las aproximadamente 40 piezas clásicas de Cuba tiene una particular relevancia para los personajes y la estructura narrativa.
Sinopsis
A finales de los años 50, La Habana se ve atrapada en la violenta transición del régimen de Batista al estado marxista de Fidel Castro.
En medio de toda esta convulsión, Fico Fellove (Andy García), propietario del nightclub con mayor clase de La Habana, lucha por mantener unidos la familia, el club y el amor de una mujer.
Sin embargo, con el tiempo, su club se convertirá en algo más que un escenario para el entretenimiento popular. Cuba está cambiando para siempre, y la vista y el oído de Fico serán el recuerdo de la desintegración de una familia, la desaparición de una cultura y la transformación de su gente. Muere una forma de vida, pero el latido de su música sigue oyéndose en el exilio.
Copyright de texto e imágenes © 2005 Crescent Drive Pictures y CineSon Entertainment. Cortesía de Manga Films. Reservados todos los derechos.
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