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"La duda" ("Doubt", John Patrick Shanley, 2008)

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"La duda" ("Doubt", John Patrick Shanley, 2008)
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La duda

Desde los primeros momentos de La duda (Doubt) de John Patrick Shanley hasta su impactante conclusión, la incertidumbre se apodera de todo, arrastrando al público hacia un inquietante misterio en el que dos monjas, un sacerdote y la madre de un niño, y también los espectadores, se ven obligados a enfrentarse a sus creencias más profundas mientras luchan con la sentencia y el veredicto, la convicción y la duda.

En la batalla de poder que se deriva, La duda (Doubt) formula complejas preguntas sobre los desafíos que plantea un mundo sometido a dramáticos cambios y a grandes dilemas morales. Fue la palabra “duda” la que llevó en un primero momento a Shanley a escribir lo que se convertiría en la obra de teatro más aclamada de la pasada década.

Ahora ha adaptado la historia a la gran pantalla para llegar a un público más amplio y utilizar la fluidez del cine para sembrar nuevas incertidumbres. Cuando empezó a escribirla, Shanley recuerda un programa en el que un sinfín de expertos pertenecientes a todo el espectro político se peleaban en televisión. “Sentí que vivía en una sociedad muy segura de un montón de cosas. Todos tenían una opinión inamovible, pero no había intercambio de ideas. Si alguien se atrevía a decir: 'No sé', corría el riesgo de que lo arrojaran a los leones. En nuestra sociedad había una máscara de certidumbre tan dura que empezaba a agrietarse. Y las grietas era las dudas", explica Shanley. “Por eso decidí escribir una obra que aludiera a que no podemos estar totalmente seguros de nada. Quería explorar la idea de que la duda tiene una naturaleza infinita, que crece y cambia, mientras que la certeza es un camino sin salida. Cuando hay certeza, se acaba la conversación. Y a mí me interesan las conversaciones, sobre todo porque son sinónimo de vida. Tenemos que aprender a vivir con cierta incertidumbre. Ese es el silencio que se esconde debajo del parloteo de nuestro mundo”.

Para Shanley, el máximo desafío fue incorporar no sólo el tema sino también el mecanismo de la duda en el tejido de esta historia. Desentraña hechos y verdades que el público puede considerar claros desde fuera, pero les da la oportunidad a su manera esos cabos sueltos. A lo largo de la historia, la única norma inquebrantable de Shanley fue no llevar al público a ninguna conclusión individual. "Lo que era importante para mí", explica, "era que el sentimiento de duda tenía que venir del público. No les voy a decir lo que está bien o está mal. Simplemente quería hacerles pensar y sentir, más allá de decirles lo que debían pensar y sentir".

Una vez que Shanley supo que quería escribir sobre la duda y la necesidad de hacer frente a los desafíos que plantean nuestras propias creencias, empezó a pensar en el marco para una historia como esa. "Quería aplicar mi forma de ver las cosas a una situación muy complicada y aparentemente sin solución posible", nos cuenta. Y añade: "Eso me llevó a un párroco acusado de aprovecharse de un miembro de su comunidad. No me interesaban especialmente los escándalos de la Iglesia, lo que quería era buscar una situación polarizada en la que la mayoría de la gente no dudaría en condenar a una persona, para luego presentar esos mismos al público bajo un prisma diferente".

Una vez decidido que el trasfondo de la historia serían los principios y la compasión en una escuela religiosa, Shanley decidió mirar en su interior, volviendo a su propia infancia, que pasó en una escuela pública católica en un barrio irlandés católico de clase obrera del Bronx. "Yo conocía a esa gente", dice. "El personaje de la Hermana Aloysius está basada en monjas que yo conocí, y es alguien con quien me identifico... comparto con ella la tristeza de ver cómo han desaparecido tantas cosas, como el silencio o los bolígrafos de punta redonda, o los estudiantes leyendo a Platón".

Al escarbar en sus recuerdos, Shanley situó el enfrentamiento entre la Hermana Aloysius y el Padre Flynn en el enrarecido ambiente de 1964, inmediatamente posterior al asesinato de Kennedy y en la cúspide de los movimientos por los derechos civiles de finales de los años 60. "Era un momento crucial de transición, en el que se pasó de una fe absoluta en las jerarquías y en el sistema a cuestionar todo ese sistema, como la religión organizada o el ejército", añade.

Además, fue un periodo de cambios radicales en la Iglesia Católica. En 1962, el Concilio Vaticano Segundo convocado por Juan XXIII entrañaba una serie de grandes reformas cuyo objetivo era la modernización de la Iglesia para adaptarla a las necesidades de su tiempo. A mediados de los 60, el aspecto exterior de la Iglesia ya había cambiado; las monjas no estaban obligadas a vestir el hábito y se habían suprimido muchas formalidades entre los sacerdotes y sus feligreses.

"Quería captar algo de ese momento perdido", dice Shanley. "Paseando por el Bronx en 1964 se veían monjas vestidas con hábitos y tocas, pero no sabíamos que en pocos años, ya no los llevarían y que esa época habría terminado para siempre. Además, creo que el Padre Flynn es en gran parte un producto de principios de los 60 al poner en cuestión las instituciones vigentes, a pesar de que él mismo trabaja dentro de ese sistema. Él quiere que sus ideas sobre cómo debe ser la Iglesia sean viables en un mundo en constante cambio".

El asunto de la raza se incluyó en la historia a través del personaje de Donald Miller, el niño negro cuya inusual amistad con el Padre Flynn espolea la cruzada de la Hermana Aloysius. Shanley tiene recuerdos vívidos de ir al colegio y tener sólo un compañero negro en los primeros momentos de la integración escolar, unos tiempos de enorme tensión. "Cuando sólo hay un estudiante negro en el colegio, te fijas mucho en él y te preguntas qué siente. Eso me llevó a analizar mi contexto social y a mí mismo de una forma mucho más compleja. Empecé a formularme preguntas de mucho más calado", comenta.

Durante todo el proceso, Shanley evitó tomar partido por ninguno de sus dos personajes y admite que se identifica tanto con aspectos del Padre Flynn como de la Hermana Aloysius. "Tengo tendencia a estar de acuerdo con mis personajes cuando estos hablan", confiesa. "Pero esa es mi forma de ver la vida. Los seres humanos son contradictorios, paradójicos y misteriosos, y lo seguirán siendo".

Todo esto lleva al momento crucial de la historia, cuando la Hermana Aloysius admite finalmente que ella misma tiene, por primera vez, dudas. Su certeza e incluso la empatía por Donald Miller, su madre, otros estudiantes y la Hermana James se han visto erosionadas por un sentimiento de compasión cada vez más intenso. Se enfrenta a una comunidad que duda, y así empieza a humanizarse y cambiar. El público tendrá que llegar a sus propias conclusiones teniendo en cuenta sus creencias y emociones. Esto era esencial para la visión de Shanley de Doubt (La Duda). Afirma: "Durante más de cien años, los realizadores se han acostumbrado a plantear una pregunta y al final de la película, a responderla. En Doubt (La Duda), no quería que el público obtuviera una respuesta sino que pensase: 'Qué buena pregunta'. De esa forma, la historia pasa a pertenecer al público.

Sinopsis

Estamos en 1964, en la iglesia de San Nicolás, en el Bronx. El padre Flynn (Philip Seymour Hoffman), un brillante y carismático sacerdote, intenta desafíar las estrictas reglas que la hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep) lleva custodiando desde hace años con mano de hierro.

Ella es la directora del colegio y cree ciegamente en el poder del miedo y la disciplina. Los cambios políticos están llegando a todos los estratos de la sociedad y la escuela acaba de aceptar a Donald Miller, su primer estudiante negro.

Pero la hermana James (Amy Adams) hace saber a la hermana Aloysius que el padre Flynn está prestando una atención demasiado especial al muchacho.

La hermana Aloysius se siente obligada a emprender una cruzada para averiguar la verdad y para expulsar a Flynn del colegio. A pesar de carecer de una sola prueba que confirme la sospecha, la hermana Aloysius se ve abocada a una lucha de poder con el padre Flynn.

 



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