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| "Leones por corderos" (Robert Redford, 2007) |
| Cómo se hizo |
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Robert Redford siempre se ha sentido atraído por argumentos emotivos acerca del auténtico tejido de la vida norteamericana; historias de gente corriente comprometida y afectada por las grandes cuestiones a que se enfrenta su juvenil y democrática nación.
Fue este hilo conductor, con el que se ha tejido la totalidad de su diversa carrera - de estrella de la pantalla a director, pasando por paladín del movimiento del cine independiente - lo que le atrajo a Leones por corderos, un guión original de un joven y relativamente desconocido escritor llamado Matthew Carnahan. Aunque no había dirigido ninguna película en siete años, cuando se tropezó con el guión en su escritorio, inmediatamente sintió una descarga – algo que Redford considera un criterio vital. “Apareció de forma inesperada”, dice Redford del guión de Carnahan.
“Me sorprendió porque era político y porque hay tanta inseguridad comercial en el cine en los tiempos que corren, que parece que sólo los que son seguros llegan a rodarse. Los que son de naturaleza más arriesgada, los que quizá le hagan a uno pensar o plantearse preguntas, son más difíciles de hallar. Y sin embargo, ésas son las películas que siempre he disfrutado rodando”. Como director, Redford ha examinado anteriormente la agitación que se desarrolla dentro de las familias norteamericanas en “Gente Corriente”, con la que obtuvo un Oscar; las tentaciones de nuestra cultura televisiva en la galardonada “Quiz Show: El Dilema”; y las relaciones vitales entre el paisaje, la naturaleza y el alma norteamericana en películas como “Un Lugar Llamado Milagro”, “El Río de la Vida” y “El Hombre que Susurraba a los Caballos”. También ha dejado una marca imborrable en la realización cinematográfica de su país con la fundación del Instituto Sundance, el Festival de Cine Sundance y el Canal Sundance, que, en unión, han criado una nueva generación de jóvenes realizadores que han traído a primer plano relatos audaces y que nunca se habían contado.
Por supuesto que el riesgo no era algo que fuese a detener a Redford. Si acaso, le serviría de inspiración.
Pero en Leones por corderos no se trataba sólo de que Redford corriera riesgos –también se sintió atraído por la idea de provocar una verdadera reflexión, de incitar al debate y de vigorizar a los jóvenes espectadores que no están habituados a ver cuestiones tan graves tratadas en personajes propios de una película de esparcimiento sobre universitarios. “Yo esperaba que esta película provocara a los espectadores a contemplar dónde estamos en este país y como llegamos hasta aquí”, afirma Redford. “Para mí el guión trata de mucho más que los problemas de los que somos testigos ahora mismo. En realidad, se trata de los factores más profundos que yacen bajo dichos problemas, y que ahora están siendo experimentados personalmente por personas auténticas. Creo que es una película acerca de la responsabilidad personal, acerca de jóvenes que aceptan el papel que desempeñan a la hora de dar forma al futuro, y acerca de la forma como cada uno de nosotros resuelve las opciones que ha de tomar a lo largo de la vida a fin de intentar que este mundo sea mejor”.
A Redford le impuso todavía más la tensa narración y los considerables retos artísticos. “No me interesa rodar películas políticas en aras de la historia. Tenía que haber un guión impulsado por los personajes, como sucedía, por ejemplo, en ‘Todos los Hombres del Presidente’. Lo que me gustó era que todos los que intervienen en las tres historias de Leones por corderos tiene un interés personal propio – y en ocasiones no coexisten muy bien”, asegura. “Tenemos tres historias, dos de las cuales se desarrollan en oficinas – y el reto consiste en cómo hacer que eso resulte dramático y cinematográfico. Cuanto más lo pensaba, más retador se volvía y más atraído me sentía yo hacia el desafío”.
Las películas de Redford siempre han girado en torno a temas norteamericanos fundamentales, incluso populistas; en gran parte porque él alberga unos sentimientos tan intensos acerca del país que ama – y estos quedan claramente expuestos en Leones por corderos. “Para mí, este guión tenía algo de melancolía”, dice Redford, “pues, ¿cómo podría no entristecerse uno si ama a este país y ha crecido con ideales sobre democracia y libertad de expresión, y las ha visto devastadas?”
Pero también añade: “Nunca querría hacer nada que fuera propaganda abyecta. Hay muchos puntos de vista diferentes y hay que respetarlos todos. Yo quería que el espectador reaccionara democráticamente a cada una de estas historias”.
El tirón definitivo e irresistible para Redford fue que Tom Cruise ya hubiera manifestado interés por incorporarse al proyecto – no sólo para hacerse cargo del papel del Senador Irving, poseedor de tanta labia como pasión, sino para ser productor ejecutivo de la película junto a su socia Paula Wagner, lo que supondría su primer proyecto para el renacimiento de United Artists. Y se decía que el guión también había pasado por las manos de Meryl Streep.
“No creo que la película se hubiera rodado de no haber sido por Tom”, comenta Redford. “La idea de que Tom interpretase a un senador era tan distinta e intrigante que ganó realmente mi interés. Luego llamé a Meryl y le dije: ‘Yo estoy interesado en esto; ¿y tú?’ a lo que respondió: ‘Si tú lo haces, yo lo haré’ y así fue cómo todo se organizó tan rápidamente”.
En efecto, cuando Streep leyó el guión todavía no tenía el imprimatur de Redford. Era, más bien, la simple urgencia del tema lo que la atrapó sin que pudiera librarse de ello. “Es un relato acerca de cómo elegir acertadamente, pero también es una película acerca de cuán fácil es no tomar decisión alguna” dice. “Es una película que asegura que no importa lo que uno piense o sienta si no hace nada al respecto, si no das la cara y pones todo en peligro”.
Sinopsis
Leones por corderos cuenta la historia de varios individuos en distintas situaciones personales al finalizar la guerra de Afganistán: un político (Tom Cruise) intentando tejer una de las últimas “estrategias exhaustivas” alrededor de una periodista de una agencia de noticias (Meryl Streep); un catedrático idealista (Robert Redford) intentando convencer a uno de sus alumnos más prometedores (Andrew Garfield) de la necesidad de cambiar el curso de su vida; y dos hombres jóvenes (Derek Luke y Michael Peña), cuya necesidad de vivir una vida con cierto sentido les llevó a enrolarse en el ejercito americano y en la guerra de Afganistán.













































































