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| "Life Aquatic" (Wes Anderson, 2004) |
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Con solamente tres películas (Bottle rocket, Rushmore y The Royal Tenenbaums), Wes Anderson ha establecido un punto de vista cargado de comicidad y a la misma vez profundamente humano acerca de la vida moderna y las relaciones.
Cada una de sus comedias ampliamente populares ha emprendido los temas recurrentes de las aspiraciones, los inadaptados, la familia, el amor y la fatalidad. Su cuarta película lleva estos mismos temas a un territorio totalmente nuevo cuando Anderson en forma simultánea emprende una aventura marina con abundantes persecuciones, tiroteos, tiburones al acecho y maravillas submarinas.
De cierta forma, The Life Aquatic se convirtió en la propia expedición de Anderson hacia lo desconocido. Barry Mendel explica: “Wes corrió algunos riesgos increíbles al realizar esta película. Él esencialmente desechó ‘las reglas de Wes Anderson’ y se reinventó a sí mismo. Muy lejos de las muy precisas piezas de cámara de ‘Rushmore’ o ‘The Royal Tenenbaums’, él se lanzó a un caótico y fantástico género cinematográfico en exteriores”.
Los guiones de Anderson que parecen novelas siempre surgen de una íntima experiencia personal y en el centro de The Life Aquatic se encuentra otro personaje muy querido para Anderson: Steve Zissou, un mundialmente famoso oceanógrafo que es a la vez cómicamente familiar y totalmente singular. Por mucho tiempo fascinado por las películas acuáticas y la vida submarina en general, Anderson siempre había querido hacer una película escenificada en un barco en el mundo de las aventuras cinematográficas. “Esta es una película en la que he estado pensando cerca de catorce años”, comenta. “Siempre me sentí fascinado por este extraño y asombroso personaje que crea una especie de familia excéntrica en medio del mar”.
En su época de universitario, Anderson escribió una historia corta acerca de un oceanógrafo que presentó a Steve Zissou, su barco el Belafonte y a su esposa quien resulta ser el cerebro detrás de su operación.
A partir de allí, el personaje continúa evolucionando a lo largo de los años, mientras Anderson continúa considerando la personalidad y situación apremiante de Steve Zissou y finalmente comenzó a colaborar en el guión con su amigo de muchos años Noah Baumbach, un escritor y director (“Kicking and Screaming”) quien también escribe piezas cómicas para The New Yorker. Reuniéndose en el mismo restaurante neoyorquino día tras día, Anderson y Baumbach crearon la historia no solamente de Zissou, sino también la de su tripulación de compañeros soñadores que se van a la mar con él. Mientras escribieron la historia llena de acción de Team Zissou, su exploración de los personajes llevó el trasfondo de la historia a la superficie.
“Steve Zissou es alguien cuyo modus operandi en la vida es crear un equipo, para siempre estar rodeado de un grupo de personas que irán con él en sus aventuras”, explica Anderson. “Pero ahora ha llegado a un punto en su vida en donde ya ha hecho gran parte de su trabajo, se ha casado un par de veces, y de pronto, todo parece escapársele de las manos”.
“De modo que la historia es acerca de Steve Zissou, esta sarta de aventureros que él reúne y la misión en la que se embarcan en busca de una criatura que puede que exista o no. Y, al mismo tiempo, es acerca de un individuo que está en el peor momento de su carrera y está tratando de lograr algo mucho más grande que lo que jamás haya hecho antes—para reafirmarse a sí mismo. Y cuando conoce a alguien que podría ser su hijo, en forma repentina le hace sentir cosas nuevas, y se hace preguntas que no se ha cuestionado en mucho tiempo, y eso cambia la jornada totalmente”.
El guión fue más lejos que todo lo que Anderson había hecho anteriormente en términos de inventar todo un mundo que sigue reglas propias de la realidad y que son ligeramente inexactas. Cuando el productor Barry Mendel leyó un borrador inicial de The Life Aquatic, rápidamente se sintió atraído al totalmente envolvente mundo ficticio que Anderson y Baumbach habían creado.
“El nivel de detalle y la cantidad de estratos emocionales y la sofisticación del diálogo en el primer borrador fue estupendo”, afirma Mendel. “La destreza verbal y la habilidad de cambiar cadencias e ideas en un abrir y cerrar de ojos es algo que no existe realmente fuera de sus películas. Es algo que creo que las personas casi dan por hecho en una película de Wes Anderson—que el diálogo será brillante—pero él lo lleva al siguiente nivel en esta película con líneas que son constantemente graciosas, atrevidas y memorables”.
Mendel continúa, “El guión realmente refleja lo mucho que se divirtieron Wes y Noah escribiéndolo. Te lleva a un mundo totalmente bullicioso, lleno de vida y enérgico y colmado de personajes maravillosos”.
El guión finalmente le dio vida no solamente a la sutil transformación personal de Steve Zissou al abordar la paternidad y posteridad sino también a un mundo submarino imaginativo, caprichoso y aún más excéntrico, voluble y mágico que la realidad. “En la película, queríamos mostrar la forma en que Steve Zissou ve este mundo submarino que él adora, que tiene tanta magia y lo sorprende, que lo lleva a otra realidad totalmente distinta”, explica Anderson. “Quiero decir, nosotros ahora estamos muy acostumbrados a ver fotografía submarina a través de los canales de cable y sabíamos que no podíamos hacer eso. De modo que fuimos por el camino opuesto, tratando de depender totalmente en nuestra imaginación. De modo que mientras Noah y yo escribíamos, pensábamos en las criaturas con las que el equipo podría cruzarse, y quizá comenzamos con una simple raya, pero luego pensábamos, que tal una raya con constelaciones brillantes—y a partir de allí continuamos desarrollando”.
Desde el comienzo, Wes Anderson decidió que en vez de crear este mundo con la espléndida tecnología digital, él retrocedería en el tiempo, a algunas de las más antiguas y clásicas técnicas para forjar criaturas, enfatizando en los placeres de la animación cuadro a cuadro.
“Yo quería una imagen hecha a la medida para la película”, afirma. “Estas viejas técnicas tienen una verdadera personalidad y tienen un sentimiento de artesanía que es muy diferente a lo que se obtiene cuando se hacen las cosas en forma digital. Yo siempre he admirado el trabajo de Henry Selick y estaba seguro que él brindaría un magnífico arte a la película. Tiene la cualidad perfecta para esta historia. Yo no podía imaginar la utilización de demasiada alta tecnología para narrar la historia del Equipo Zissou y sus aventuras en el Belafonte”.
Barry Mendel comenta, “Era un concepto totalmente audaz hacer una película acerca de un oceanógrafo con peces totalmente falsos. Sabíamos que algo así nunca antes se había realizado. Pero creo que Wes fue también muy inteligente al reconocer de inmediato que el mundo submarino ya ha sido capturado de forma magnífica por realizadores cinematográficos y que él debía generar una idea totalmente distinta. Él crea un mundo submarino original de la misma forma que él creó una singular ciudad estilo neoyorquina para ‘The Royal Tenenbaums’. Es muy divertido darse cuenta que todas las criaturas y los arrecifes de coral de la película son totalmente inventados para la película y cobraron vida con la ayuda de grandes diseñadores, constructores, pintores y una unidad completa de animadores cuadro a cuadro que ha realizado algo que es producto de la imaginación humana”.
Sinopsis
Conozca a Steve Zissou (Bill Murray): el legendario explorador submarino, distinguido presumido, y un hombre conocido en todo el mundo por sus documentales acerca de la rebosante vida debajo del mar azul.
Últimamente, sin embargo, la vida en la tierra no es muy indulgente con Zissou. Su mejor amigo y por mucho tiempo también socio, Esteban, fue recientemente devorado por un hambriento tiburón jaguar.
Se comienza a rumorear que está perdiendo su maestría. Y ahora, de la nada, llega un genuino caballero sureño y copiloto de Air Kentucky llamado Ned Plimpton (Owen Wilson) quien asegura que él podría ser, o no ser, el hijo perdido que Steve nunca llegó a conocer.
Imperioso, ególatra y adorablemente despistado, Steve Zissou está ahora listo para realizar su película más impresionante hasta la fecha, en la que se vengará del tiburón jaguar, se convertirá en el padre que nunca pensó que podría ser, y recuperará algo del efímero sentido de su propia nobleza.
Haciéndose a la mar en su barco, The Belafonte, Zissou reúne una tripulación que también incluye a: Jane Winslett-Richardson (Cate Blanchett), por raro que parezca una periodista encinta cubriendo la historia de la expedición; Eleanor Zissou (Anjelica Huston), la brillante esposa de Zissou y vice presidente de The Zissou Society; el afectuoso ingeniero alemán, Klaus Daimler (Willem Dafoe); el archienemigo y rival oceanógrafo, Alistair Hennessey (Jeff Goldblum); el septuagenario productor de Zissou, Oseary Drakoulias (Michael Gambon); el físico y compositor de música original, Vladimir Wolodarsky (Noah Taylor); el funcionario de la compañía de bonos, Bill Ubell (Bud Cort); Pelé dos Santos (Seu Jorge), el experto en seguridad brasileño quien en forma regular le da serenatas al equipo con pegadizas interpretaciones musicales en portugués de canciones de David Bowie.
El resto del Equipo Zissou incluye a la siempre topless chica del guión Anne-Marie Sakowitz (Robyn Cohen); al camarógrafo Vikram Ray (Waris Ahluwalia); el hombre rana Bobby Ogata (Neils Koizumi) y al editor y técnico de sonido Renzo Pietro (Pawel Wdowczak).













































































