
Guillermo del Toro, uno de los mejores directores del mundo, y no sólo dentro del género fantástico, produce esta cinta de suspense de bonito acabado visual, mal guión y peores interpretaciones.
Los fans de Belén Rueda podrán disfrutar en esta ocasión de un nuevo y espectacular festival de histrionismo.
Tanto por su vida profesional, personal y dermoestética, Belén Rueda se ha convertido en la Nicole Kidman española. Tras gozar de las alabanzas de la crítica por un encuentro afortunado con Amenábar –¿se acuerdan de él? Solía ser el Mesías del cine español hace un año–, y de las simpatías del populacho por sus desventuras en la vida real, la que fuera pizpireta acompañante de Emilio Aragón en la televisión es hoy una víctima del botox y de la sobreactuación.
En Los ojos de Julia tenemos Belén Rueda por partida doble –¿bicicleta?–, ya que, en la tradición de Jean Claude Van Damme (Máximo riesgo, 1996), su personaje investiga la muerte de su hermana gemela.
Además tenemos a la actriz haciendo de ciega, de acosada, de cornuda y de medio loca, con lo cual el torrente de muecas, gritos y lloriqueos alcanza proporciones diluvianas.
Con todo, no hay que culpar exclusivamente a la madrileña del desastre interpretativo que es Los ojos de Julia, ya que ni siquiera el indiscutible talento de una diosa de la escena como es Julia Gutiérrez Caba impide que su personaje sea ridículamente tópico –la clásica vieja de los gatos con "sorpresa"–, y que sus cambios de humor e incluso de personalidad parezcan cambiar de plano a plano.
Y es que, además de la pésima dirección de actores –los muy secundarios directamente hablan de manera delirante–, el guión parece escrito por un adolescente aficionado a Hitchcock y a Dario Argento.
La manera en la que se sirve la información o la desinformación de boca de los personajes es tan obvia como forzada. Los diálogos son sencillamente increíbles, casi imposibles de recitar sin que el actor caiga en el ridículo, y los personajes son demasiado planos para un supuesto thriller psicológico.
Mejor parado sale el director en la parte visual de la película, donde exhibe buen gusto y notable cuidado del encuadre y el movimiento de cámara.
No se aprecian vicios ni fealdades del actual cine de suspense-terror, destacando la excelente fotografía de Óscar Faura, gracias a la cual las sombras parecen vivas y acechantes.
El film flirtea con una idea que, a pesar de no ser nueva, siempre es estimulante: un criminal que usa su facultad para pasar siempre desapercibido, aprovechando la invisibilidad que otorga el ser una persona anodina y nada destacable.
Ya la anterior película de Guillem Morales, El habitante incierto (2004), se basaba en un personaje "invisible", no muy alejado de aquel sigiloso okupa de Hierro 3 (Kim Ki–duk, 2004), así que se podría hablar del cineasta como un autor con temáticas recurrentes.
En Cine y Letras no encontramos placer en reseñar de una manera negativa ninguna obra artística, pero en este caso conviene advertir al espectador de que el film, pese a llevar el nombre del gran Guillermo del Toro en el cartel, está muy lejos de la enorme calidad del cine del director mexicano, siendo Los ojos de Julia un largometraje poco satisfactorio pese a su atractivo aspecto.
Sinopsis
Julia recibe la noticia de la inesperada muerte de su hermana, Sara. Todos los hechos apuntan a que se trata claramente de un suicidio. A pesar de todo, Julia es incapaz de aceptar esta versión y empieza a investigar las circunstancias que rodeaban la vida de su hermana, a la que no visitaba desde hacía unos meses.
Pero algunos inquietantes indicios, que contradicen el carácter de Sara, y el descubrimiento de que su hermana se había apartado completamente de sus vecinos y amigos sólo hacen aumentar en ella las sospechas de que algo extraño se oculta tras su muerte.
La obsesión de Julia por seguir sus últimos pasos en vida la conducen a cruzarse con una amenaza misteriosa que nadie más en su entorno parece percibir, ni siquiera su marido, Isaac. Julia debe enfrentarse a este peligro desconocido superando además una trágica adversidad: una enfermedad genética degenerativa que le provoca la pérdida progresiva de su visión.
Aunque durante estos últimos años la complicidad y el amor entre Isaac y Julia han podido mantener alejados los ataques de ceguera de ella, una serie de extraños acontecimientos cada vez más agresivos hace que estos virulentos ataques amenacen con volver y sumergir a la mujer en un mundo de oscuridad, indefensa, a merced de la terrorífica presencia que se oculta en ella.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de sinopsis e imágenes © Antena 3 Films, Mesfilms, Rodar y Rodar Cine y Televisión, Televisió de Catalunya (TV3). Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.
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