
Aunque su inspiración más obvia es la novela homónima de Alejandro Dumas, Los tres mosqueteros, de Paul W.S. Anderson, se dirige a un público que desconoce el original literario y prefiere los videojuegos a los folletines de capa y espada.
Esta producción germano-estadounidense no es, ni mucho menos, la primera que ha rendido tributo a la magistral creación de Alejandro Dumas.
Cuando en 1928 Florenz Ziegfeld estrenó en Broadway la opereta The Three Musketeers, con letra de Clifford Grey y P. G. Wodehouse, y música de Rudolf Friml, ya se había estrenado un buen puñado de adaptaciones cinematográficas de la novela.
La primera es francesa y data de 1903, y a ésta la siguieron las versiones mudas de 1911, 1914 y 1916.
En 1921 llegó a las pantallas la magnífica versión de Douglas Fairbanks, anticipo de films tan notables como la producción RKO de 1935, protagonizada por Walter Abel, y la mejor de todas las realizadas a lo largo de la historia: Los tres mosqueteros (1948), un tesoro de la MGM protagonizado por Gene Kelly, Van Heflin, Lana Turner y June Allyson.
Hubo más versiones notables, algunas de ellas tan interesantes como las de Bernard Borderie (1961) y Richard Lester (1973), pero en lo sucesivo la tónica consistió en actualizar la obra de Dumas y amoldarla a gusto juvenil, sin importar la fidelidad a su espíritu.
Es lo que ocurre con la versión Disney de 1993, en la que Charlie Sheen, Kiefer Sutherland, Chris O'Donnell y Oliver Platt coquetean sin pudor con el público adolescente.

Casi preferiría olvidar la mediocre El mosquetero (The Musketeer, 2001), más próxima al cine de Hong Kong que al libro Dumas, si no fuera porque es el más significativo antecedente de la producción en 3D que nos presenta Paul W.S. Anderson.
De hecho, la coreografía de los combates y las florituras físicas de las artes marciales adquieren un desmesurado protagonismo en la cinta de Anderson, en la que un joven D'Artagnan (Logan Lerman) forma equipo con Athos (Matthew Macfadyen), Porthos (Ray Stevenson) y Aramis (Luke Evans) para enfrentarse a villanos tan excéntricos como Milady de Winter (Milla Jovovich), Rochefort (Mads Mikkelsen) o el omnipotente Cardenal Richelieu (Christoph Waltz).
Y aunque el director conserva el hilo sentimental que liga al Duque de Buckingham (Orlando Bloom) con la Reina Ana (Juno Temple), las vicisitudes del relato se amontonan con la libertad, fantasía y anacronismo propios de un videojuego.
Por esa misma razón, nuestro compañero Vicente Díaz ha encontrado sospechosos paralelismos entre el film de Anderson y el juego Assassin's Creed (2008), en el que la aventura histórica adquiere ribetes de ciencia-ficción.
Elaborado por el equipo responsable de Prince of Persia: The Sands of Time, este videojuego dispone de varias entregas, y la segunda, comercializada en 2009, nos transporta a un idealizado Renacimiento donde el armamento es futurista y la estética rinde pleitesía al cómic.
Ya ven que, una vez más, Los tres mosqueteros regresan a la pantalla ignorando el romanticismo aventurero de Dumas. Para quienes deseen reencontrarse con este último sentimiento, mi consejo será siempre el mismo: revisar la maravillosa película dirigida por George Sidney y protagonizada por Gene Kelly.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Scott Rudin Productions, Constantin Film, Impact Pictures, Davis Films, Future Films. Cortesía de Aurum Producciones. Reservados todos los derechos.
136 días atrás
497 días atrás
497 días atrás
254 días atrás
254 días atrás
685 días atrás
4356 días atrás
6913 días atrás
2530 días atrás
5817 días atrás
4725 días atrás
4725 días atrás
4359 días atrás













































































