
El proyecto dio sus primeros pasos hace más de diez años cuando dos figuras legendarias, el productor de Hollywood Samuel Goldwyn, Jr. y el famoso escritor Patrick O’Brian, tuvieron conversaciones preliminares acerca de trasladar a la pantalla grande algunas de las historias de O’Brian sobre Aubrey y Maturin.
Goldwyn fue la primera persona que vio el enorme potencial cinematográfico del trabajo de O’Brian y convenció al escritor, que no había ido al cine durante años, de que el medio podría hacer justicia a las aventuras del capitán Jack Aubrey y el doctor Stephen Maturin.
La película a la que se ha dado lugar una década más tarde está basada en los personajes más importantes presentados por primera vez en el libro de O’Brian, Capitán de mar y guerra, pero también emplea el amplio esquema narrativo de la décima de las veinte novelas de Aubrey y Maturin, La costa más lejana del mundo.
Peter Weir pensaba que esta última contaba con una estructura de historia más directa, cinematográfica y adaptable al lenguaje cinematográfico (Nuestros héroes son atacados por un enemigo muy superior al que deben perseguir; ¿pero hasta adónde y a qué precio?).
Utilizar la estructura narrativa de La costa más lejana del mundo permitía además centrar la película casi por completo en el mar, un enfoque singular y original que Peter Weir consideraba la clave para capturar la letra y el espíritu de las novelas de O’Brian.
La película emplea la técnica cinematográfica más puntera y una obsesiva atención a la precisión y el detalle para hacer retroceder de verdad a los espectadores en el tiempo y no, como se suele hacer hoy en día, yendo a un mundo de alguna manera ficticio, dejándoles vivir una aventura a bordo de un barco de la Armada de Nelson hace doscientos años.
Desde la madera haciéndose astillas durante un ataque al paso del cabo de Hornos en medio de una violenta tormenta, o el calor de las calmas ecuatoriales, Master and Commander: Al otro lado del mundo embarca a la gente en una aventura en alta mar como nunca antes se había hecho en el cine.
Pero pese a todo ese espectáculo, es la atención a los personajes y la emoción lo que diferencia a Patrick O’Brian y Peter Weir de otros narradores de historias que han surcado estas aguas.
Cuando Weir y Collee empezaron a escribir el guión, clasificaron los libros de O’Brian bajo los epígrafes: “Divisiones”, “Tripulación”, “Diálogos de Jack y Stephen”, etcétera. Estas referencias eran luego fotocopiadas y convertidas en libros; “chuletas a mano” para el reparto y el equipo técnico, señala Weir.
“Yo mismo, estaba rodeado de artefactos de la época mientras trabajaba en el guión; espadas, hebillas de cinturón, mapas.. esperando que me visitaran las musas”, prosigue Weir. “La música era otra gran ayuda, cuando andaba a tientas tratando de encontrar la forma de regresar a la época”.
Según el guionista John Collee, Master and Commander: Al otro lado del mundo, ambientada en su mayor parte a bordo del barco Surprise, es un reflejo de la consumada habilidad de Weir para crear mundos bien acotados y llenos de vida. “Es una cosa que Peter hace excepcionalmente bien, como hizo en Único testigo y El show de Truman. Quería crear un universo flotante en Master and Commander: Al otro lado del mundo”.
Sinopsis
Las Guerras Napoleónicas: Una época para el valor marinero más allá de la llamada del deber y las aventuras heroicas en los procelosos océanos. Y no hay nadie más valiente, más honrado y más comprometido con los esfuerzos bélicos del Imperio Británico que Jack Aubrey (Russell Crowe), el capitán del HMS Surprise.
En 1805, recibe órdenes de capturar el buque insignia de la Armada Francesa, un barco muy superior al suyo que responde al nombre de Acheron.
Cuando el navío galo lanza un contraataque sorpresa, Aubrey, a pesar de los enormes daños sufridos por su barco y su leal tripulación, toma la decisión crucial de perseguir al Acheron por los mares del Sur y cumplir así su misión.
Sobreviviendo a los témpanos de hielo de la Antártida, a una feroz tormenta en el Cabo de Hornos y a los rumores de un motín a bordo, Aubrey está decidido a torpedear la misión de alto secreto del Acheron de apropiarse del valioso cargamento de la flota ballenera británica.
Al llegar a las Islas Galápagos, Aubrey se entera de que los franceses han tomado también como prisioneros a la tripulación de un ballenero.
Sin embargo, todos los planes de perseguir a los bucaneros se van al garete cuando Maturin (Paul Bettany), el fiel consejero de Aubrey y el cirujano a bordo de la nave, tiene que operarse a sí mismo para salvar la vida.
Mientras se recupera en las islas, y siendo Aubrey indulgente con su afición por la botánica, traman un plan para atrapar al Acheron de una vez por todas, inspirándose en la ciencia.













































































