
Kate, Janine y Molly son tres mujeres de cuarenta y tantos años que tienen éxito en sus carreras y viven en un pueblo pintoresco de Inglaterra.
Se reúnen una vez a la semana para quejarse de la inexistencia de su vida amorosa y consumen cantidades ingentes de ginebra, chocolate y tabaco mientras compiten para ver quién cuenta la historia más lastimosa de sus encuentros con el sexo opuesto. La americana Kate es directora del colegio local y rechaza el amable cortejo de Gerald, el diácono del colegio. Molly es una elegante y sexy médico con tras espectaculares fracasos matrimoniales en su haber. Janine es inspectora de policía con un hijo adolescente bastante testarudo, recuerdo de su matrimonio con un novio del colegio.
Kate asiste al funeral de la anterior directora del colegio – Marjory Yates – y desde el púlpito Gerald le califica como pilar de la comunidad, soltera que se dedicó de lleno a su deber. Kate llora, sin saber muy bien porqué, y a través de las lágrimas se fija en un atractivo joven que toca el órgano. Más tarde, el joven se presenta: se llama Jed y es ex alumno suyo. Surge una atracción instantánea entre ellos y de repente se encuentran en el cementerio, haciendo el amor encima de una lápida. Después Kate se siente avergonzada y se marcha rápidamente.
Kate, Janine y Molly soportan a duras penas el baile escocés del Rotary Club (una organización internacional que se dedica a promocionar las buenas obras) donde Kate confiesa su aventura en el cementerio. Sus amigas están escandalizadas por la diferencia de edad y Molly lo define como “la última juerga de Kate”.
Consciente de la opinión de sus amigas, Kate oculta sus siguientes encuentros sexuales con Jed y da a suponer que sale con Gerald. Sin embargo, Molly y Janine descubren la verdad y deciden salvarla de hacer el ridículo con un hombre mucho más joven que ella. Investigan el pasado de Jed y en su historial médico y policial descubren cierta información interesante que transmiten a Kate. Cuando esta táctica no da resultado, llevan a Kate a París donde le ofrecen un hotel de lujo, la mejor comida, compras e incluso un atractivo acompañante francés. Pero Kate no cambio de parecer: al contrario, queda convencida de su amor por Jed y vuelve corriendo a casa para lanzarse en sus brazos. Jed le pide que se case con él y Kate se dispone a preparar la boda, aunque no lo anuncia inmediatamente.
Molly decide que hacen falta medidas desesperadas. Se pone su traje más ajustado, la ropa interior más sexy y la barra de labios más roja. Llega al crematorio e intenta seducir a Jed mientras Janine filma que lo espera que sea la prueba de infidelidad. Cuando Jed está a punto de rechazar a Molly, entra Kate y recibe la impresión equivocada. Huye del crematorio, seguida por Jed, y Molly y Janine de repente se dan cuenta de lo que han hecho.
Kate se niega a creer la versión de Jed de los acontecimientos. Frustrado, él le acusa de no querer reconocer públicamente su amor por él. Kate le echa de casa.
Janine llega a casa de Kate con una noticia trágica. A Jed le ha atropellado un camión y ha muerto cerca de la casa de Kate.
La ira y la fuerte impresión dejan a Kate incapaz de sentir nada y Molly y Janine se evitan. Se sienten culpables y avergonzadas de haber causado tanto sufrimiento a su amiga.
Pasan los meses. Un día Kate va a visitar a Gerald y accede a casarse con él. Parece dispuesta a conformarse con la estabilidad en lugar de la pasión. Gerald está encantado y juntos empiezan a preparar la boda. Aunque no del todo seguras de lo que hacen, Molly y Janine deciden formular una nueva estrategia para volver a salvar a Kate de sí misma.
En la iglesia Gerald espera con el obispo junto al altar. Están presentes todos los habitantes del pueblo. Llega Kate pero la ceremonia se ve interrumpida cuando las chicas ponen en marcha su plan. Janine llega a la iglesia rodeada de policías. Detiene a Kate y la lleva en volandas al coche de policía que espera fuera. Van a la consulta de Molly y allí se descubre que Kate está embarazada de tres meses y que el niño es de Jed. Las tres amigas lloran, piden disculpas y vuelven a estar unidas.
Unos meses después Kate da a luz. Es feliz y tiene bonitos recuerdos de su relación con Jed. Janine cree que al final ha conocido al hombre de sus sueños e incluso Molly parece haber encontrado el amor donde menos lo esperaba.
Cómo se hizo
MIENTRAS HAYA HOMBRES fue rodada en el verano de 2000 en Londres, París y en la zona de la campiña inglesa de los Cotswold. Está protagonizada por Andie McDowell, Anna Chancellor, Imelda Staunton, Bill Paterson y Kenny Doughty. El director es John McKay (nominado recientemente al premio de la Royal Television Society por su controvertida serie dramática Psychos) y el productor es Lee Thomas de Pipedream Pictures. McKay y Thomas colaboraron anteriormente en el cortometraje Doom and Gloom, premiado en los festivales de cine de Brest, Bruselas y Locarno.
MIENTRAS HAYA HOMBRES es una comedia irreverente ambientada en el campo inglés y relata la amistad de tres mujeres. Las tres tienen varias cosas en común: tienen éxito en sus trabajos respectivos, son de la misma edad (alrededor de cuarenta años) y están solteras. Se reúnen una vez a la semana para comparar historias de su desastrosa vida amorosa mientras beben, fuman y se atiborran de chocolate.
Cuando Kate (Andie McDowell) empieza a salir con un hombre atractivo (Jed/Kenny Doughty), a quien dobla en edad, las otras dos (Janine/Imelda Staunton y Molly/Anna Chancellor) están furiosas. Creen que no puede ser amor y entonces conspiran para salvar a Kate de sí misma...
Para su primer largometraje John McKay ha reunido a un reparto estelar, encabezado por Andie McDowell (Cuatro bodas y un funeral, Green Card), Anna Chancellor (Longitude, Cuatro bodas y un funeral), Imelda Staunton (Shakespeare enamorado), Bill Paterson (Hilary y Jackie) y Kenny Doughty.
John MacKay describe su primer largometraje como “una comedia sobre lo mal que las personas pueden comportarse con sus amigos”.
McKay y el productor Lee Thomas se conocieron mientras estudiaban en la Escuela Nacional de Cine y Televisión de Inglaterra, donde rodaron juntos varios cortometrajes. Su filme Doom and Gloom fue seleccionado para el Festival de Cannes de 1998 y ganó el prestigioso Premio Arte a la Mejor Película del Festival de Brest. Tras el éxito de su corto Wet and Dry, rodado para Channel 4 y la BBC2, FilmFour les invitó a ofrecer ideas para su primer largometraje.
Anteriormente McKay había escrito una obra de teatro sobre la relación entre una directora de colegio y un ex alumno suyo. La directora se reunía a menudo con sus amigas y hablaban acerca de sus tristes vidas sentimentales. McKay volvió a examinar la trama y se centró más en la relación entre las amigas: “Me interesaba su modo de enfrentarse a la vida, quedando para comer, beber y fumar en exceso. Me preguntaba qué pasaría si una de ellas empezara una relación y cómo reaccionarían las otras”. Terminó con un guión sobre tres mujeres solteras de alrededor de cuarenta años, exitosas en su profesión y unidas por una compleja relación.
La decisión de ambientar la película en los Cotswold – una zona llena de suaves colinas y bonitos pueblos en el corazón de Inglaterra – fue muy deliberada. “Una parte de la trampa en la que se encuentran las mujeres es su entorno”, explica el director. “Es muy bonito pero muy aburrido. Procedo de un pequeño pueblo de Escocia así que entiendo mejor la vida en los pueblos que en la ciudad, a pesar de llevar quince años en Londres. Una pequeña comunidad puede dar mucho apoyo pero también resulta claustrofóbica. Además, en una gran ciudad estas mujeres nunca se habrían conocido. La sociedad de un pueblo es muy conservadora y por eso su rito semanal es muy importante para ellas”.
Seleccionar un reparto para MIENTRAS HAYA HOMBRES fue un proceso bastante complejo porque había que buscar un equilibrio entre las tres mujeres y además encontrar a dos hombres muy distintos para interpretar a los dos pretendientes de Kate. Para el papel de Kate – la profesora que es un pilar de la comunidad pero que anhela una vida más emocionante – los productores buscaron en Inglaterra y en Estados Unidos. Cuando Andie McDowell recibió el guión le sorprendió el título original (Sad Fuckers Club) aunque, como protagonista de Cuatro bodas y un funeral, estaba acostumbrada al uso de la palabra fuck en el cine británico. Sin embargo, cuando leyó el guión reconoció que el nombre que las mujeres dan a su reunión semanal tenía perfecto sentido.
Dos días después de saber que McDowell estaba interesada, McKay y Thomas cogieron un avión a Los Angeles. La actriz les dijo que simpatizaba con el personaje y le parecía el papel apropiado en ese momento de su vida. “Es un guión acerca de mujeres y lo ha escrito muy bien escrito un hombre, lo cual me parece muy interesante”, confiesa la actriz. “Es el personaje más complejo que he interpretado desde Sexo, mentiras y cintas de vídeo y es el papel que llevo tiempo esperando. Kate tiene muchas dimensiones y el guión es tan sólido que nos da la oportunidad de ser creativos y desarrollar la complejidad que contiene. La mayoría de las películas no te dan nada con el que trabajar pero este filme tiene comedia y drama y además profundidad. La vida está llena de comedia: por muy duras que se pongan las cosas siempre hay un lado cómico”.
En opinión de McKay necesitaban a una actriz capaz de retratar a una mujer que toda la vida se ha portado de una forma conservadora pero que de repente decide pasarlo bien: “Andie es una de las pocas actrices capaces de parecer buena y virtuosa pero a la vez muy creíble cuando se desmelena. Muchas veces ha interpretado papeles de ‘mujer florero’ – y lo hace muy bien – pero estaba encantada de crear un personaje de múltiples facetas”.
Con respecto a su relación con McKay, MacDowell afirma que ha tenido mucha suerte con los directores que son también guionistas (Sexo, mentiras y cintas de vídeo, Green Card): “Por supuesto John conoce muy bien el material y, aunque tiene muy claro lo que quiere, respeta a los actores y está dispuesto a escuchar otras ideas. Al mismo tiempo te hace sentir seguro porque está al mando, es el líder”.
Imelda Staunton fue elegida para el papel de Janine, la jefa de policía con un hijo adolescente. De acuerdo con John McKay fue una decisión muy fácil: “Imelda es una gran actriz de comedia y además una persona muy divertida fuera de la pantalla. Ha creado un personaje animado, divertido pero además sincero. Su personaje es la conciencia de la película y se porta mejor que las otras dos amigas”. Staunton aceptó inmediatamente el papel de Janine y después esperó pacientemente a que la película se llevara a cabo. En su opinión, “fue muy generoso de John McKay – un hombre de treinta años – escribir un guión para tres mujeres de cuarenta. Además, es un director maravilloso. Es muy sensible, encantador y divertido. Sabe lo que quiere y espero que hayamos conseguido dárselo”. Por su parte, McKay cree que es más fácil escribir para mujeres que para hombres porque le parecen más interesantes.
Cuando Anna Chancellor se reunió con McKay y Thomas quiso plantear algunas dificultades que veía con respecto a la interpretación de su personaje, una atractiva médico que toma medidas drásticas para alejar a Kate de su nuevo novio. “Molly es la antagonista que impulsa la historia. Es un equilibrio difícil crear un personaje que cae mal a todos pero que a la vez tiene que interesar a los espectadores. No es cuestión de hacerla simpática sino que el público se identifique con ella cuando intenta desesperadamente controlar la situación”.
Chancellor cree que una amistad entre tres mujeres como la que retrata la película resulta muy difícil de sostener en la vida real: “Las mujeres son capaces de establecer una amistad muy íntima, que los hombres no entienden, pero esa intimidad también puede ser muy destructiva. Las amigas tienen las ideas muy claras acerca de los novios de las otras y Molly se siente obligada a demostrar que Jed no es apropiado para Kate. Molly ya ha estado casada tres veces así que carga además con tres grandes errores propios”. McKay señala que “Molly es el lado malo que todos tenemos. Dice y hace las cosas que nos gustaría hacer pero que no hacemos”. Respecto a la interpretación de Chancellor Lee Thomas afirma que “transmite la crueldad del comportamiento de Molly hacia Kate pero lo hace de una forma muy sensible. Es una interpretación estupenda”.
A Thomas y McKay les llevó mucho tiempo dar con el actor para encarnar a Jed, el joven amante de Kate. Sin embargo, en cuanto vieron a Kenny Doughty supieron que habían encontrado a la persona perfecta: “Supimos enseguida que tenía la energía apropiada”, explica McKay. “Es sensible en lugar de macho, atractivo pero fuerte y tranquilo. Mientras las mujeres arman lío él sigue tranquilamente con lo suyo”. En opinión de Lee Thomas si la película fuese un western el personaje de Jed sería Clint Eastwood.
Doughty se sintió atraído al papel porque le daba la oportunidad de interpretar a un joven que no se comporta de la forma inmadura que muchos espectadores podrían esperar: “Ha viajado bastante y pocas veces hace lo esperas que haga. Toma muy en serio su música y su relación con Kate. Tiene mucho autocontrol y es muy maduro para su edad. Se enfada sólo cuando cree que le están juzgando y aún así lo expresa declarando su amor por Kate. Hace cosas de las que yo personalmente soy incapaz y de Jed he aprendido pensar las cosas antes de hablar o actuar”.
Bill Paterson da vida a Gerald Farquhar Marsden, el párroco que debería ser el marido ideal para Kate. Describe a su personaje como “un hombre bueno. No sigue las modas pero disfruta del aire libre y ha ayudado a unir a los miembros de la comunidad, al igual que Kate. Ve a Kate como una mujer decente, aunque un poco aislada, y cree que su relación va más en serio de lo que piensa ella”. Paterson trabajó con Andie McDowell hace diez años en el filme de la BBC The Object of Beauty y estaba familiarizado con el trabajo de John McKay. Para preparar el papel se informó sobre la Iglesia Episcopal de Escocia, donde Gerald podría haberse ordenado, y usó su acento escocés natural.
Resumiendo el atractivo que tiene MIENTRAS HAYA HOMBRES para los espectadores, el productor y el director están de acuerdo en que atraerá inicialmente a las mujeres pero Thomas afirma que “también explora la cuestión de lo que hacemos a cierta edad para recuperar el control sobre nuestras vidas, aunque la sociedad te dice que debes comportarte de otra manera. Es una cuestión universal y puede ocurrir a ambos sexos y a cualquier edad”.
Copyright de texto e imágenes © Vertigo Films. Reservados todos los derechos.
3646 días atrás
2550 días atrás
4011 días atrás
4376 días atrás
4388 días atrás
2927 días atrás
1835 días atrás
2114 días atrás













































































