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| "Monster´s Ball" (Marc Foster, 2001) |
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La familia Grotowsky está formada por Hank, su hijo Sonny y su padre Buck. Forma una generación de hombres cuyo trabajo consiste en ejecutar prisioneros condenados a muerte en la prisión federal del estado de Georgia.
El patriarca, ya retirado, ha transmitido a su hijo el odio por la raza negra, pero su nieto Sonny parece apartarse de la tradición familiar. Cuando el gobernador da luz verde a la ejecución de Lawrence Musgrove, un hombre negro, sus últimas horas las pasa en compañía de una prostituta y de Sonny. Tras su muerte, se desencadenará la tragedia.
“Monster’s Ball” es una película en la que la interconexión entre las vidas de los personajes les transforma tan profundamente que los terremotos aparentemente subterráneos que sufren quedan grabados en nuestro corazón y nuestra mente durante mucho tiempo después.
Esta impresión se debe a la forma que el director Marc Forster trata los temas de la familia, la raza y el poder redentor del amor. Las verdades que nos muestra Forster en “Monster’s Ball” son a la vez brutales y sublimes, espantosas y curativas.
La primera parte de la película nos presenta a las tres generaciones de hombres cuyo trabajo les sitúa firmemente en los cimientos de la sociedad sureña. Son funcionarios del Departamento de Prisiones, hombres que hacen cumplir la última voluntad del estado. Trabajan con los presos de una cárcel rural de Georgia y tienen sus emociones tan firmemente encerradas como los inquilinos del corredor de la muerte. Billy Bob Thornton da vida a Hank Grotowski, responsable del equipo del corredor. Su padre, Buck (Peter Boyle) ya es un hombre mayor. Ya no es capaz de salir de casa pero sigue tan racista como nunca. Sin embargo, el hijo de Hank – Sonny (Heath Ledger) acaba de empezar a trabajar en el corredor y existe la esperanza de que sea inmune al odio que parece herencia de familia.
Mientras Hank y Sonny preparan la ejecución de Lawrence Musgrove (Sean Combs), descubrimos que aunque Hank nunca mostró simpatía por el condenado tiene gran respeto por los ritos de sus últimas horas. Cuando Sonny pierde los nervios y sale corriendo durante el “último paseo” de Musgrove, las consecuencias son graves. Hank expresa su ira enfrentándose a Sonny en los baños de la cárcel y los otros miembros del equipo apenas son capaces de controlar su reacción violenta. A la mañana siguiente, en casa de los Grotowski, Hank se enfurece de nuevo y Sonny saca su pistola para defenderse. Cuando Hank dice a su único hijo: “Siempre te he odiado”, Sonny se dispara.
Buck y Hank entierran a Sonny en el jardín, al lado de las tumbas de la mujer de Buck (también se suicidó) y de la esposa de Hank. Pero Hank no continúa con su vida de antes: cierra la habitación de Hank, quema su uniforme y abandona su trabajo en la cárcel.
Ejecutan a Lawrence Musgrove, que deja atrás a su mujer Leticia (Halle Berry) y a un hijo, Tyrell (Coronji Calhoun). Antes de la ejecución vemos la última visita de la familia. Leticia lleva once años visitando a su marido en la cárcel y está cansada.
Tyrrell ha heredado la facilidad de su padre para el dibujo. Esa misma noche, mientras espera la última llamada de su marido, Leticia se enfada cuando descubre el alijo de chocolatinas de su hijo obeso. Ve en su hijo las mejores cualidades del padre y también las peores. Musgrove no llama.
Ahora Leticia tiene que ganarse la vida y consigue un trabajo como camarero en el turno de noche en un café que Hank visita a menudo para tomarse un café o un helado. Una noche, durante una fuerte tormenta Hank rescata a Leticia y su hijo cuando les encuentra al lado de la carretera.
Cuando Hank lleva a Leticia a casa después del trabajo ella le pregunta por qué le ayudó. Le invita a entrar y tras tomas unas copas Leticia le cuenta a Hank su sufrimiento y terminan haciendo el amor. A la mañana siguiente Hank se fija en la fotografía de Lawrence Musgrove, el hombre al que ayudó a ejecutar, y se siente terriblemente enfermo. Sin embargo, no le cuenta a Leticia el motivo.
Vuelven a verse de nuevo y con el tiempo Hank se da cuenta de que necesita ayudar a Leticia tanto como ella necesita su ayuda. Le regala el coche de Sonny y cuando compra una gasolinera para así ganarse la vida, le pone su nombre. Pero cuando Leticia intenta darle a Hank un regalo se ve envuelta en una confrontación con Buck que hace patente el legado de odio de la a familia.
Hank decide ingresar a su padre en un asilo. “Debe quererle mucho” le dice la directora del asilo cuando Hank lleva a Buck. Contesta: “No. No le quiero pero es mi padre, eso es todo”.
Cuando Leticia es desahuciada de su casa Hank de nuevo le rescata. Le lleva a su casa, recién pintada, y le ofrece a Leticia la posibilidad de encerrar las pertenencias de su pasado en la habitación que antes era de Sonny. Sola en la habitación, Leticia descubre dos dibujos que hizo su marido la noche de su muerte: uno es un retrato de Sonny y el otro es de Hank. Está horrorizada.
Pero cuando Hank regresa unos minutos después le dice a Leticia que está guapísima. Cree que estarán bien juntos. Leticia no dice nada pero sonríe. Es posible que salga bien. Pero ¿es posible que estas dos personas, unidas por la necesidad, la pasión, las circunstancias y la violencia arranquen un futuro de las manos codiciosas del pasado?
Notas del director
Cuando leí “Monster’s Ball” por primera vez me dio la impresión de ser una historia de silencios interrumpidos y pensé que sería una película que no dependería de muchas explicaciones o diálogos para establecer los personajes. Los silencios provienen de la vida interior y los conflictos personales de los personajes: el drama surgiría de los momentos en que se vea expuesta su posición en el mundo. Leticia sabe que está tan encerrada como su marido y su violencia hacia su hijo es producto del odio que siente por sí misma al no poder mejorar su situación. Hank también se ve atrapado por el legado de odio de su padre pero es la muerte de su hijo, que le enfrenta a esta herencia, lo que cambia su perspectiva y su destino.
Enfoqué el material – que contenía muchos incidentes pero poco diálogo – centrándome en la reacción de los personajes a lo que ocurría a su alrededor. Animé a los actores a presentar los personajes con toda su humanidad y desesperación. Esperaba que así obviaría las etiquetas habituales que se dan a los personajes, como “simpático” o “antipático”. La mayoría de los personajes de “Monster’s Ball” poseen rasgos vulnerables, violentos o crueles que son producto de una misma necesidad: la de ser amado. Para comprenderlo Hank y Leticia deben pasar por una gran pérdida. Hank no se da cuenta repentinamente: reconoce que necesita ser amado cuando se da cuenta de la necesidad de querer a otra persona tras años de esfuerzo por no querer a nadie y de dar más importancia a los ritos. Leticia reconoce inmediatamente su necesidad de amor cuando Hank le expresa sus sentimientos una noche en el coche. Por naturaleza Hank es reservado y tiende a guardar todo para sí. Por otra parte, tras años de controlar sus sentimientos, Leticia es más proclive a arranques emocionales.
Con “Monster’s Ball” esperaba hacer una película conducida por las emociones en lugar de las acciones. Buscaba en los actores una honestidad emocional sin límites para contar una historia de pérdida y redención con la misma resonancia alcanzada por algunas de las grandes películas de los años 70. Sin embargo, también buscaba una estética contemporánea y dar expresión a la sensación de aislamiento en un mundo lleno de complejidades y de personas que luchan por romper las ataduras de su condición.













































































