
Andreu (Francesc Colomer) es un niño de once años que vive en una aldea catalana. Yendo por el bosque, se topa con un macabro descubrimiento: dos vecinos, un padre y su hijo pequeño, se han despeñado con su carreta. De los labios del niño agonizante se escapa, antes de morir, un nombre enigmático pero no desconocido: "Pitorliua".
Las autoridades sospechan pronto que las muertes no han sido accidentales y miran con recelo al padre de Andreu (Roger Casamajor), un antiguo comunista. Por su parte Andreu comienza a darse cuenta de que lo que dicen los mayores no siempre es cierto, descubriendo que tras las fantásticas leyendas acerca del "Pitorliua" –un hombre-pájaro monstruoso del que se dice que vive oculto en el bosque– se ocultan pavorosas verdades.
Dirigida y escrita por el mallorquín Agustí Villaronga, Pa Negre (2010) se inspira en la novela homónima del escritor catalán Emili Teixidor, publicada en 2003 y galardonada con varios premios, entre ellos el Lletra d'Or. Pero la historia desarrollada por Villaronga también incorpora numerosos elementos del universo literario de Teixidor, especialmente de la obra Retrato de un asesino de pájaros (Retrat d'un assassí d'ocells, 1988).
Este drama rural, ambientado en la posguerra catalana, constituye un duro, violento y apasionante relato que se sumerge de lleno en los terrenos del horror. Villaronga conjuga el drama con otros géneros como el thriller y el cine fantástico, este último en tanto "comporta una mirada infantil que se detiene sobre lugares y personajes llenos de misterio". Si bien pueden encontrarse ecos superficiales de filmes como El laberinto del fauno –los protagonistas son niños, cuenta con la intensa presencia del actor Sergi López y se ambienta en la España rural de posguerra–, la trama transcurre por derroteros muy diferentes y nunca llega "al extremo de la fantasía, limitándose a dar una dimensión mágica y poética".
Pero Pa negre, al igual que otras películas de Villaronga como Tras el cristal (1987) o Aro Tolbukhin. En la mente del asesino (codirigida en 2002 con Isaac-Pierre Racine y Lydia Zimmermann), elabora un crudo, minucioso y desasosegante retrato de la maldad y crueldad humanas. En una entrevista a propósito de Tras el cristal disponible en Dailymotion, el director enumera una serie de elementos de interés, que se encuentran presentes en Pa negre y que pueden considerarse recurrentes en su filmografía: "la mezcla de poesía y terror, la ternura que hay dentro del propio asesino, el entender el amor por la muerte, la historia sobre el olvido, sobre lo que es la guerra".

Desde sus violentas escenas iniciales, la película se introduce por los tortuosos senderos del cine de terror, especialmente en su variante más rústica, recordando en varios aspectos a películas como Furtivos (José Luis Borau, 1975) o El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970), que recrean el atraso y la negrura de la España profunda, poblada por gentes extremadamente pobres pero también mezquinas y supersticiosas.
La trama se desenvuelve en un entorno retrógrado y opresivo (casi claustrofóbico) que condiciona a sus habitantes, en el que el feroz ataque contra todo lo que se considera "diferente" y la crueldad animal están a la orden del día y los secretos más sucios se ocultan con mentiras y discursos grandilocuentes. Un ambiente enrarecido y corrupto que contagia a las nuevas generaciones, del mismo modo que sucede en la memorable La cinta blanca (Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte, Michael Haneke, 2009), con la que Pa negre se pone en consonancia pese a las diferencias culturales.
En palabras de Agustí Villaronga, la película se articula sobre "la devastación moral que produce la guerra sobre la población civil", reflexionando sobre la pérdida de los ideales, más allá de las connotaciones políticas y de las ideologías, inherente a cualquier conflicto armado. Las guerras destapan la capacidad de destrucción del ser humano, habitúan a las poblaciones a la muerte y a la crueldad catalizando los odios, las rencillas y las envidias entre vecinos. En el mundo reflejado en Pa negre, como en el mundo real, hay vencedores y vencidos, pero no hay ni buenos ni malos.
Copyright del artículo © Lola Clemente Fernández. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Massa d'Or Produccions. Cortesía de Emon. Reservados todos los derechos.
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