
No, no todo en la comedia moderna es populismo, chiste fácil o papel de usar y tirar. Ser un humorista inteligente es algo que, a la larga, también rinde dividendos. Y si no, que se lo digan a Simon Pegg y Nick Frost, que vuelven a conquistarnos con una propuesta en la que le dan una vuelta de tuerca a los géneros más populares.
Ya lo hicieron con el terror en Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004) y con el thriller en Arma fatal (Hot Fuzz, 2007). Ahora le llega el turno a la ciencia-ficción y al cine de carretera con este desmelenado homenaje a cintas de Steven Spielberg como Loca evasión, Encuentros en la tercera fase y E.T., el extraterrestre.
Los protagonistas son Graeme Willy (Simon Pegg) y Clive Gollings (Nick Frost), dos fanáticos de los cómics y de los ovnis, que viajan desde su Inglaterra natal hasta Estados Unidos con el fin de visitar los santuarios de la ufología antes de asistir a una mítica convención, la Comic-Con de San Diego.
Por el camino, y tras una serie de incidentes cada vez más desafortunados, se cruza en su camino un excéntrico alienígena, Paul (Seth Rogen), que necesita la ayuda de ambos desesperadamente.
Como le sucedía a E.T., Paul es perseguido por oscuras fuerzas gubernamentales, encarnadas en este caso por el agente Lorenzo Zoil (Jason Bateman) y por dos calamitosos investigadores del FBI, Haggard (Bill Hader) y O'Reilly (Joe Lo Truglio).
Con esa mezcla de ternura, inteligencia y complicidad que les caracteriza, Pegg y Frost recorren a lo largo de la película toda la gama de posibilidades de la subcultura popular estadounidense: el culto derivado de las películas de George Lucas y Steven Spielberg, las fantasías a lo Fox Mulder, el fandom televisivo, el cine de John Hugues, el público disfrazado en las convenciones, los tebeos de superhéroes, las publicaciones conspirativas...
En fin, respire hondo el espectador, porque las referencias afloran en cada plano, y esta es una de esas películas en las que cada broma y cada cita tienen una razón de ser.
Y atención al plantel de secundarios, reforzado por cameos memorables. Cruzan la pantalla Sigourney Weaver, el propio Steven Spielberg y dibujantes y guionistas de cómics como Ryan Ottley, Cory Walker y Robert Kirkman, entre otros muchos.
Descrita por sus autores como una carta de amor a Spielberg, Paul se dirige a una audiencia muy amplia. Desde luego, contiene alusiones específicas que solo entenderá el espectador geek, pero éstas se insertan dentro de una comedia en la que brilla un humor para todos los públicos, y que va desde la sofisticación hasta un cierto –y tolerable– mal gusto.
Aunque su aspecto de road movie no lo destaque, sus efectos visuales han sido todo un hallazgo, sobre todo a la hora de incluir a un personaje creado por ordenador –el extraterrestre Paul– en una filmación que parece hecha con cámara en mano.
Ya verán: Paul es una cinta ideal para disfrutarla en un programa doble junto a Héroes fuera de órbita (Galaxy Quest, 1999).
Sinopsis
Un viajero espacial muy listillo llamado Paul (Seth Rogen) lleva sesenta años encerrado en una base militar ultrasecreta, aconsejando a los líderes mundiales acerca de otros alienígenas.
Cuando empieza a darse cuenta de que ya no es tan útil y de que la mesa de disección se acerca peligrosamente, Paul decide escapar en la primera autocaravana que se detiene cerca de la base militar en el Área 51.
Por suerte para él, en dicha autocaravana van dos terrícolas perfectamente dispuestos a rescatar y albergar a un alienígena con problemas.
En la comedia de aventuras Paul, dos buenos amigos, Graeme Willy (Simon Pegg) y Clive Gollings (Nick Frost) llevan dos décadas ahorrando para realizar el viaje con el que sueña cualquier loco por la ciencia-ficción: un peregrinaje al corazón de la zona de ovnis en Estados Unidos para visitar cada uno de los legendarios lugares donde ha habido avistamientos de platillos volantes.
Pero el encuentro con Paul cambiará sus planes y las vacaciones soñadas se convertirán en una aventura que transformará su universo.
Perseguidos por agentes federales y por un fanático, el padre de Ruth Buggs (Kristen Wiig), una joven a la que ellos han secuestrado accidentalmente, Graeme y Clive idean un plan para devolver a Paul sano y salvo a la nave nodriza.
Los dos idiotas se esfuerzan en salvar al formidable hombrecito verde, y quizá pasen de inadaptados a héroes intergalácticos.













































































