Cómo se hizo
El mal afamado tiempo inglés ha estropeado comidas campestres, ha provocado numerosos atascos y ha hecho estragos en los planes de rodaje de muchas películas. Sin embargo, el mal tiempo es responsable, en parte, de la comedia de aventuras Paul.
Durante el empapado rodaje de la primera película de Simon Pegg, la com-rom-zom Zombies Party/Una noche de muerte, la productora Nira Park le preguntó si ya había pensado en el siguiente proyecto. Harto de los retrasos causados por la lluvia, Simon Pegg dijo, riendo, que quería rodar en algún lugar seco, donde hiciera calor: “Rodemos una película en un sitio donde nunca llueva, en el desierto, por ejemplo”.
“Aquel día, durante la comida, Simon me dio el dibujo de un alienígena con una frase escrita debajo que rezaba: ‘En Estados Unidos, todos son alienígenas’”, recuerda la productora. “Y dijo: ‘Es mi siguiente película, una road movie con un extraterrestre’. Hablamos un poco acerca de que la película se rodaría en el suroeste de Estados Unidos. Después pegué el dibujo en el tablón de mi despacho y seguí pensando en el proyecto. Me parecía una idea brillante”.
Durante los años siguientes, Simon Pegg y el director Edgar Wright realizaron otros proyectos con la productora que comparten con Nira Park, Big Talk Pictures. El más famoso fue la comedia de acción Hot Fuzz/Arma fatal, el segundo éxito de taquilla de la empresa.
Nira Park recuerda: “Al terminar Hot Fuzz/Arma fatal, le recordé a Simon la idea del alienígena y le pedí que escribiera la primera escena, solo para hacernos una idea. A los diez minutos estaba de vuelta con una escena, y era fantástica”. La productora mandó una copia a Eric Fellner, de Working Title Films, la exitosa productora británica que había financiado los anteriores proyectos de Big Talk Pictures.
Eric Fellner dice: “Nira me mandó el tratamiento y me moría de ganas por saber qué se traían entre manos Nick y Simon. Por naturaleza, un viaje implica explorar, descubrir lugares y conocer a personas hasta entonces desconocidas. Cuando vi que habían mezclado este concepto con una comedia extraterrestre, la idea me pareció brillante”.
Después de volver a hablar con Eric Fellner, Nira Park llamó entusiasmada a Simon Pegg: “Le dije que quería hacerlo y Simon me contestó: ‘¿Quién quiere hacer qué?’ Y yo: ‘¡Pues eso!’ Cuando por fin empezamos a rodar, habían transcurrido seis años desde que Simon me había dado el dibujo. Lo escaneé y se lo di al director, a Greg Mottola, el primer día de rodaje”.
Paul es el primer guión que Simon Pegg ha coescrito con su amigo y habitual coprotagonista. “Nick y yo llevamos diez años trabajando juntos y somos amigos desde mucho antes”, dice el actor. “Esta colaboración ha significado una experiencia interesante para mí y hemos dado un cambio a la dinámica habitual de nuestros personajes. En otras películas, coescritas con Edgar Wright, tengo el papel protagonista y Nick es mi compañero. Pero esta película se basa en un doble protagonismo. Más aún, Nick interpreta a Clive, el personaje más seguro y más dominante, mientras que al principio, Graeme, mi personaje, es más bien un pasmarote”.
Antes de empezar a escribir, los dos guionistas decidieron viajar en autocaravana por el oeste estadounidense, saliendo de Los Ángeles hasta llegar a Denver, Colorado, pasando por varios estados. La excursión fue una valiosa ayuda a la hora de crear la historia. Pero lo más irónico es que se toparon con un tiempo horroroso con mucha nieve y temperaturas tan bajas que la batería de la autocaravana llegó a helarse. Pero Simon Pegg piensa que fue un viaje extraordinario, lleno de inspiración: “El paisaje nos sorprendió. Es un país de una belleza extraordinaria, muy acogedor y totalmente inhóspito a la vez”.
Según Nick Frost tampoco esperaban que fuera un viaje de semejante envergadura: “No estábamos preparados para el tamaño del país”, reconoce. “Cuando miramos el mapa, pensamos que haríamos el recorrido en tres o cuatro días. Pero después de conducir diez horas, solo habíamos hecho 450 kilómetros y el viaje completo era de unos 3.000. Nos pasábamos el día conduciendo. Luego estaba el mal tiempo. Al llegar a Nevada, empezó a nevar y siguió así hasta el final. En partes de Wyoming y Colorado hacía tanto frío que la cerveza y los champús se congelaron”. Y añade, riendo: “Creo que destrozamos la autocaravana”.
Incluyeron algunas de sus experiencias en el guión. “Nos paramos a comer en un sitio llamado “Little A’Le’Inn”, y el incidente con los dos tarados nos ocurrió de verdad”, explica Simon Pegg. “Puede que los dos tíos que entraron en el comedor no fueran tan amenazantes como los de la película, pero el ambiente se enfrió bastante. Y es cierto que un pájaro se golpeó contra el parabrisas. Cada día nos pasaba algo; fue toda una aventura. Nos divertimos mucho y no creo que hubiéramos podido escribir el guión sin hacer ese viaje”.
Ya que encontrar a un auténtico alienígena para acompañarles durante el viaje presentaba ciertas dificultades, se buscó a un sustituto adecuado. Un amigo de Simon Pegg esculpió un busto de un extraterrestre al que bautizó Paul. “Aprovechamos para montar todas las fotos que nos mandaron para que Paul pareciera estar con ellos”, dice la productora Nira Park. “Fue toda una inspiración, la idea cobró vida y comprendieron que podía funcionar”.
De vuelta del viaje, los guionistas/actores vieron más de cincuenta películas con alienígenas y de viajes. “Luego nos sentamos uno frente al otro y empezamos teclear”, recuerda Nick Frost. “Simon se fue a rodar Nueva York para principiantes, y como necesitábamos una primera versión, me encerré durante dos semanas y escribí 180 páginas. Cuando Simon regresó, atacamos esa monstruosidad y la “deconstruimos”. Nos quedamos con lo bueno y tiramos lo malo. Debatimos acerca de cada línea de diálogo, a veces durante horas”.
Y así nació una comedia que cuenta la aventura de un visitante lejos de su hogar. “En cierto modo, todos los que salen en la película tienen algo de alienígena”, dice Simon Pegg. “Esa fue la clave de la escritura del guión, la idea de que no siempre se está donde se debe estar, pero que uno se adapta al sitio que está”.
Empezó la búsqueda de un director, que acabó cuando alguien mencionó a Greg Mottola. En esa época, su único estreno cinematográfico era The Daytrippers, una película independiente muy admirada por Simon Pegg y Nick Frost. Pero acababa de dirigir la comedia Supersalidos, y en cuanto la vieron, supieron que era el hombre que buscaban. “Las películas de Greg tienen un toque especial”, dice Simon Pegg. “Es capaz de dar la sensación de película independiente en una producción mucho más comercial”.
Greg Mottola conoció a Simon Pegg en el restaurante de un hotel en Nueva York el mismo día del estreno de Supersalidos. El actor y guionista le explicó el concepto de Paul. El director dice: “Nick y Simon crearon unos personajes interesantes y siempre me habían parecido muy buenos intérpretes. Juntos desprenden una química difícil de reproducir. Creo que se debe a que son muy buenos amigos y a que acostumbran a reírse juntos”.
Seis meses después, Greg Mottola recibió el guión de Paul. Recuerda: “Del mismo modo que Zombies Party/Una noche de muerte era una película de zombies y Hot Fuzz/Arma fatal era de acción, este guión era un homenaje a las películas de ciencia-ficción rodadas a finales de los setenta. Lo habían escrito como si fuesen dos enamorados del género”.
El director explica: “Cuando leo un guión y estoy dudando si aceptar el proyecto, me pregunto si voy a ser capaz de dirigirlo de forma diferente para que sea una película única”.
Las primeras reuniones entre Greg Mottola, Big Talk y Working Title sirvieron para confirmar que era el director adecuado para una comedia de acción con escenas perfectamente orquestadas. “Era obvio que había entendido el tipo de película que queríamos hacer”, dice Nira Park. “También nos dimos cuenta de que Greg era increíblemente visual. Quería rodar PAUL al estilo Spielberg. Después de reunirnos con Greg, dejamos de buscar a un director”.

















