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| ¿Qué fue de los Morgan? |
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Hoy vamos de comedia romántica. En los últimos tiempos, y por razones comprensibles, este género resulta imprescindible en la cartelera. ¿Qué fue de los Morgan? asume esta fórmula, pero sin buscar la originalidad.
Hugh Grant y Sarah Jessica Parker interpretan a una pareja separada. Ambos viven en Nueva York, y su vida es tan sofisticada como frenética. Casualmente, un crimen se comete en su presencia, y el FBI los incluye en su programa de protección de testigos. Ocultos en un pequeño pueblo de Wyoming, descubren las bondades de la vida campestre y, más pronto que tarde, redescubren sus verdaderos sentimientos.
Un argumento conocido, ¿no es cierto? Se trata de una variante del viejo esquema "pez fuera del agua" que podríamos resumir con esta frase: la vida en la granja es saludable para la vida matrimonial. Entre las cintas más eficaces dentro de este subgénero, recuerdo For Richer or Poorer (1997), una estupenda comedia de Bryan Spicer, protagonizada por Tim Allen y Kirstie Alley.
En este caso, el director Marc Lawrence se aferra a un guión que debió pasar por otras manos. Y es que, aunque la fórmula es eficaz, falla el equilibrio y uno no termina de creerse esta historia de amor entreverada de situaciones cómicas. Es más: los tópicos se encadenan y van acorralando a todos y a cada uno de los personajes.
Aquellos que prefieran no hilar fino, pueden dejarse seducir por un reparto impecable. Hugh Grant y Sarah Jessica Parker podrían interpretar estos papeles con el piloto automático, y los encantadores Sam Elliott y Mary Steenburgen pertenecen a esa casta de actores que llenan la pantalla con su sola presencia, sin necesidad de otros alicientes.
Y ahora, la pregunta del millón de dólares. Se la hizo por vez primera el famoso crítico Gene Siskel, y su compañero Roger Ebert la repite a propósito de esta comedia: ¿Es más divertida esta película que un documental con los mismos actores tomando el almuerzo?
(Copyright © Guzmán Urrero Peña)
Sinopsis
La comedia ¿Qué fue de los Morgan? sigue la vida de una pareja de gran éxito de Manhattan, Paul y Meryl Morgan (Hugh Grant y Sarah Jessica Parker), cuyas vidas casi perfectas, tienen solo un gran defecto, su matrimonio está a punto de derrumbarse.
Pero la confusión romántica en la que están sumidos no es nada comparado con lo que están a punto de vivir: acaban de ser testigos de un asesinato y se convierten en objetivo de un asesino a sueldo.
El programa de protección de testigos de los Federales los arrastra de su amada Nueva York a un minúsculo pueblo de Wyoming, y la relación que estaba a punto de hundirse parece estar al borde del naufragio definitivo en las planicies del oeste… a menos que en su nueva vida, libre de BlackBerry, los Morgan puedan bajar el ritmo y reavivar la pasión.
Cómo se hizo
A Marc Lawrence no le es ajeno dirigir y escribir comedias románticas, como Tú la letra, yo la música (Music and Lyrics) y Amor con preaviso (Two Weeks’ Notice). Durante el rodaje de estas películas fue cuando desarrolló las ideas para ¿Qué fue de los Morgan?, una historia que ahondaría sus ya estrechos lazos dentro del género, en este caso explorando en un nuevo territorio: el matrimonio.
“La primera idea se me ocurrió hace unos 10 u 11 años”, cuenta Lawrence. “Fue un proyecto que empecé y dejé a un lado, pero al cual siempre volvía. Todos siempre dicen ‘escribe de lo que sabes’, y para mí, el problema consistía en que no sabía nada. Jamás dejo mi apartamento. Lo único de lo que sí sé, es del matrimonio, conocí a mi mujer en la universidad y he estado casado durante un largo, largo tiempo”.
Pero el de los Morgan no es cualquier matrimonio. “Es una unión que está en problemas”, apunta Lawrence. “Estas dos personas han perdido la conexión, especialmente a causa de una infidelidad, pero las raíces del problema son más profundas y es que ambos han tomado distintas direcciones”.
Lawrence utiliza este escenario de “pez fuera del agua” del programa de protección de testigos como una nueva forma para que la pareja se vea obligada a enfrentar sus problemas en el salvaje Ray, en Wyoming. “Esta refinada pareja neoyorquina”, se explaya Grant, “es enviada para su propia protección a un remoto pueblo ganadero de Wyoming, y esto afecta a su matrimonio de forma interesante”.
Sarah Jessica Parker, quien interpreta a Meryl Morgan, apunta que esta premisa para una comedia romántica es totalmente diferente a sus proyectos anteriores. “Me gustó lo poco serio que era. Jamás he interpretado a alguien como Meryl. Y tampoco he dado vida a alguien en un matrimonio como el de ella”.
Sus anfitriones y protectores en Wyoming son los jefes de policía Clay Wheeler, interpretado por Sam Elliott, y su mujer, Emma, a quien da vida Mary Steenburgen. Clay y Emma les muestran a Paul y Meryl la manera de sobrevivir en un pequeño pueblo sin necesidad de sus asistentes y sus carreras profesionales, y también, cómo hacer que su matrimonio sobreviva. “Se hallan por completo fuera de lo que conocen y no nos entienden, y nosotros no los entendemos a ellos”, afirma Steenburgen. “Pero con el tiempo reconectan el uno con el otro y aprenden algunas lecciones sobre el matrimonio al observar a Clay y Emma”.
Steenburgen explica que el humor del guión en gran parte surge a partir de la complementariedad de las dos parejas. “Es una combinación muy graciosa, ver a esta gente tratando de comprenderse la una a la otra”, asegura la actriz.
Pero aún más importante que salvar la pareja, ya que desde luego el mayor problema de Paul y Meryl no es sobrevivir sin las comodidades modernas; sino al asesino a sueldo, Vincent, interpretado por Michael Kelly, quien les sigue la pista con un solo objetivo: terminar con su trabajo y eliminar a todos los testigos.
Esto puede parecer un punto de partida extravagante, explica Lawrence: “Sencillamente es la forma que tengo de ver el mundo. Cuando me siento a escribir, no pienso, ‘Voy a escribir una comedia’. Simplemente tengo una idea, ‘Quiero escribir una historia acerca del matrimonio’, y es esto lo que se me ocurre”.
El rodaje comenzó en la ciudad de Nueva York, donde Marc Lawrence había juntado un fantástico equipo de producción que estaba bastante familiarizado con hacer películas en la Gran Manzana: Florian Ballhaus como director de fotografía y Kevin Thompson como director artístico.
Sarah Jessica Parker recuerda que recomendó a Thompson, que realizó el diseño artístico de Más extraño que la ficción (Stranger Than Fiction) e Igby Goes Down, para el trabajo. “Dije que era un tío con el que había querido trabajar durante años”, rememora Parker. “Es muy bueno, tiene un gran talento y es muy especial, pero no viaja. No le gusta salir de Nueva York”.
“Me cité con Marc porque leí el guión y lo disfruté mucho. Es un género que normalmente no hago”, cuenta Thompson. “Inmediatamente conectamos acerca de la experiencia de la historia, la idea de dejar Nueva York por un largo tiempo, y tener que ir a otras partes del país. Creo que la gente puede parecer alienígena en un principio”.
Florian Ballhaus, quien previamente había trabajado con Parker como director de fotografía de la última temporada de Sexo en Nueva York (Sex and the City), estuvo detrás de la cámara. “Florian fue sencillamente fantástico”, asegura Lawrence. “Es el tipo de relación que siempre soñé tener con un director de fotografía. Es increíblemente hábil, asombrosamente fácil de llevar y muy colaborador, y como si esto no fuera suficiente, es gracioso. Si me dejan hacer otra película, él será al primero que llame”.
Por supuesto, los decorados de Nueva York tenían que mostrar un gran contraste con el resto de la película que transcurre en Wyoming. “Hicimos un gran esfuerzo para rodar de forma diferente en Nueva York”, cuenta Lawrence. “La ropa tenía que ser diferente, los colores de los decorados también, e incluso los ángulos de la cámara y la música debían de ser diferentes. La idea era que en las escenas de Nueva York, se sintiera el pulso y el ritmo de la calle, para que pudiéramos hacer evidente el contraste con Wyoming”.
Si bien parece que Marc Lawrence es un dudoso candidato para elegir un escenario como Wyoming para una película, según la gente que lo conoce, la palabra ‘dudoso’ no alcanza para empezar a describirlo. Según la coproductora Melissa Wells, quien ha trabajado con Lawrence durante años: “Rodamos Tú la letra, yo la música (Music and Lyrics) a poco menos de 10 calles del apartamento de Marc. Marc es un neoyorquino acérrimo. Ve los partidos de los Mets en su iPhone y como un bagel todos los días”.
¿Masoquismo o sadismo? Después de todo, fueron Grant y Parker quienes tuvieron el trabajo más duro, para completar todas las tareas que físicamente les demandó la comedia. “Montar a caballo, montar falsos caballos, correr en el maldito desierto toma tras toma. Quiero decir, hubo ocasiones en las que pensé: ‘Piensan que esto es gracioso ahora. No cortan la toma porque piensan que es gracioso ver como sufro’”, afirma Parker.
Otro punto importante: manejar un rifle. El guión requería que Parker disparara un arma en varias ocasiones. “Obviamente, Hugh and S.J. tenían que contar con armas de seguridad, pero aún así tenían que saber cómo manejar las armas”, cuenta Lawrence. “Por supuesto, las armas no estaban cargadas, pero tenías que hacerlo de esa manera. Al mismo tiempo, tampoco quería que se sintieran demasiado cómodos con las armas –estos personajes son muy demócratas, muy liberales-, S.J. tenía que saber lo que hacía, pero Meryl no”.
Así que la pregunta fue: ¿dónde rodar? “En un principio, creí que Marc y Kevin Thompson estaban de broma: ‘Bien, tal vez podríamos rodar las partes de Wyoming en el Central Park. De última en Connecticut”, bromea Wells. “Hay una chiste en el guión donde Marshal Lasky le dice a Meryl: ‘¿Prefieres morir en Nueva York o dejar Nueva York?’ Y ella se queda pensando. Creo que esa es básicamente la respuesta de Marc a esa pregunta”.
Dejando las bromas aparte, Lawrence supo qué era lo que necesitaba para que la película funcionara: “No podía ser un pueblo de Hollywood y tampoco podía ser el tipo de pueblo en el que aparecerían dos neoyorquinos y dirían: ‘Oh, esto es encantador’”, se explaya el director. “Tenía que ser un pueblo real, en funcionamiento”.
Cuando llegó el momento de elegir las localizaciones para el rodaje, se decantaron por los espacios abiertos del oeste de Estados Unidos.
Descubrieron que el estado de Nuevo México tenía todo lo que podían necesitar –una de las cuales era el pueblo simple y llano de Roy, con una población de solo 300 habitantes. El pueblo se convertiría en la inspiración de Lawrence para personificar al pueblo que aparecía en el guión como “Ray”, y donde el equipo pasó los últimos días de rodaje de Nueva México, sufriendo de la misma forma que Paul y Meryl sufren en el guión.
“Creo que Hugh tenía muchas ganas de hacerlo”, cuenta Lawrence. “Él tiene la fascinación que los ingleses tienen por el oeste americano, así como algunos americanos lo tienen por la campiña inglesa -‘Oh, veremos todos esos pequeños pueblos ingleses y serán como sacados de una novela de Dickens’– pero en este caso se trata de sombreros tejanos y caballos. Yo, ya era infeliz. Diría que S.J. y yo hubiéramos sido felices si jamás tuviéramos que dejar Nueva York. Así que llegamos allí, y la gente no podría haber sido más amable y encantadora, pero… simplemente no me gusta estar lejos de casa. Todos son rodeos, polvo, estiércol y animales. Me daba pánico no poder pedir comida china. Cuando volvimos, en el aeropuerto Kennedy, besé el asfalto”.
Tal vez el momento más difícil para Paul y Meryl de su aventura en el oeste –además del asesino a sueldo que quiere eliminarlos- es cuando el oso acosa a Paul fuera de la cabaña de Clay y Emma. Naturalmente, para esto se requería que la producción encontrara un oso, y contaron con el mejor -Bart el Oso, quien previamente ya había aparecido en Dr. Dolittle 2, De perdidos al río (Without a Paddle) y Hacia rutas salvajes (Into the Wild).
“Me puse detrás de Hugh”, cuenta Lawrence. “Pensé que si las cosas salían mal, dejaría que el oso cogiera primero a Hugh. Estábamos todos tensos. Tuvimos una gran reunión acerca de las medidas de seguridad que debíamos tomar. Alguien del equipo dijo: ‘Entonces, vosotros tenéis rifles con tranquilizantes, ¿no?’, y ellos respondieron: ‘No, no tenemos, Bart estará bien’”.
“Me asustaba tremendamente el oso”, agrega Parker. “Hugh no paraba de decir todo tipo de cosas: ‘El oso me da pánico. No quiero estar cerca del oso. ¿Dónde está el oso? ¿A qué distancia estoy del oso?’ Sin embargo, dejó que el oso se le acercara mucho antes de empezar a correr. Su cobardía es puro bla, bla”.
Copyright de sinopsis, notas de prensa e imágenes © 2009 Columbia Pictures, Relativity Media, Castle Rock Entertainment y Banter Films. Cortesía de Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.
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