
En el suburbio veneciano de Mestre en 1981, Roberto Succo asesinó a su madre y a su padre, un policía, la misma noche. Tenía sólo 19 años.
Se escapó del psiquiátrico en 1986 y fue a esconderse a Francia. Viajando de acá para allá entre el mediterráneo y las montañas de Saboya, deja una estela de inexplicables asesinatos, violaciones, asaltos, robos e inconsolables familias de sus víctimas. Como un lobo solitario mezclado en el paisaje, vuelve locos a los investigadores hasta el final, en enero de 1988 en Toulon, cuando dispara y mata a un oficial de la policía a sangre fría. En el curso de la escapada, una caza del hombre que se alarga un mes, llega a Suiza y es declarado enemigo público número uno. Aunque su descripción circula por todo lo ancho de la nación, no le encuentran. Cada vez que están cerca de él, se les escapa. Finalmente le capturan en el norte de Italia, cerca de la casa familiar.
Cuando empecé mis indagaciones en Toulon, Roberto Succo acababa de ser arrestado. Una chica que le quiso en Saboya dio nombre al desconocido fugitivo con diferentes caras e identidades falsas. Se descubre que mató a sus padres. El solo conocimiento de este hecho me tendría que haber desalentado de seguir más lejos.
Cuando la noticia de la trágica muerte se anunció en mayo de 1988, a pesar de que sabía que esos que asesinan a sus propias familias a menudo terminan de este modo, no pude aceptar el hecho de esta terrible historia. No podía creer que un hombre joven con una vida casi pacífica pudiera al mismo tiempo destrozar las vidas de los desgraciados que se cruzaban en su camino, gritando: ¡te mataré! sin la menor provocación y ejecutándolos a sangre fría. Tenía que haber una explicación para tanta violencia, tantos asesinatos sin motivo, tanta pena y dolor.
Blandir etiquetas como "asesino en serie" y "maníaco" es una manera de protegernos a nosotros mismos contra la idea de la extremada locura de Roberto Succo. Pero hay otra manera más arriesgada de luchar a brazo partido con la tragedia. Sobre el caso de Pierre Rivière (que mató a su madre, hermano y hermana y fue el tema de un libro de Michel Foucault), el historiador médico Jean–Pierre Peter escribió que "la mejor herramienta para semejante investigación somos nosotros mismos dispuestos a sumergirnos y padecer en sitios oscuros."
Pascale Froment es un autor y periodista que ha trabajado para L'Express y Le Nouvel Observateur. Su obra publicada incluye "René Bousquet"(Stock, 1994) y "Je te tue. Histoire vraie de Roberto Succo, assassin sans raison" (Gallimard, 1991), re–editada por Folio como Roberto Succo.
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