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| "Silent Hill" (Christophe Gans, 2006) |
| Cómo se hizo |
| El reparto de la película |
| Las criaturas de Silent Hill |
| El diseño de producción |
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Por calidad e intensidad, Christophe Gans era el director idóneo para recrear el universo del videojuego Silent Hill. El resultado de su trabajo es una cinta de horror lovecraftiano, muy hermosa en el terreno estético y sobrecogedora en muchas de sus escenas. Con todo, y precisamente debido a la personalidad de su propuesta, nos hallamos ante una película que quizá decepcione a los habituales adictos al slasher y el horror teen.
Lo que más atrajo al director Christophe Gans del proyecto de Silent Hill fue su calidad fantasmagórica, la mezcla de elementos de terror, ciencia-ficción y dramáticos. “Pertenece al mismo género que las historias de En los límites de la realidad, en las que se mezclan las emociones y lo sobrenatural”, dice el director. “La historia, que transcurre en diversas dimensiones unidas por el dolor, hunde sus raíces en las tradiciones del melodrama romántico y de la ciencia-ficción surrealista. Me gusta la idea de que Silent Hill sea un pueblo corriente con la salvedad de que puede atrapar a cualquier persona y condenarla para siempre. Pero es una historia totalmente mitológica, no tiene nada de normal”.
La idea de convertir el popular videojuego Silent Hill en un largometraje surgió mientras Christophe Gans rodaba El pacto de los lobos, un auténtico éxito de taquilla, producido por Samuel Hadida, presidente de Metropolitan FilmExport y de su filial, la productora Davis Films.
El productor y el director, que ya habían trabajado juntos en Crying Freeman/Los paraísos perdidos, vieron inmediatamente las posibilidades que ofrecía la historia de un pueblo atrapado entre el cielo y el infierno por culpa de un terrible secreto.
“Silent Hill no se parece en nada a lo que se ha visto hasta ahora”, dice Samuel Hadida. “El videojuego se ha hecho muy popular porque cada jugador tiene experiencias únicas. La película engrandece esas experiencias al dar una mayor envergadura a un concepto ya asombroso de por sí. Conocí a Christophe durante la presentación de una de mis producciones, Evil Dead/Posesión infernal, en el Festival de Cine Fantástico de París en 1982. Había venido con un corto, Silver Slime. Desde que trabajamos juntos, siempre hemos querido hacer una película de homenaje al género de terror. Silent Hill lo es”.
No fue fácil convencer a Konami, los fabricantes del videojuego, para que cedieran los derechos cinematográficos, pero el productor sabía que la estupenda estética visual y la narrativa aterradora encajarían de maravilla con los enciclopédicos conocimientos cinematográficos de Gans. “Es una historia muy retorcida con constantes referencias al cine actual ya que los creadores japoneses se basaron en los maestros del cine de terror”, dice el productor. “Christophe, que ha visto casi todas las películas que se han rodado, era la persona adecuada para encontrar la referencia necesaria”. La lucha por los derechos era feroz. El director y el productor no tardaron en descubrir que competían con varios grandes estudios de Hollywood. Lo único que inclinó la balanza a su favor fue la visión que Christophe Gans trasladó al Consejo de Konami mediante un vídeo de 30 minutos. Se llevó el premio porque los creadores del videojuego creyeron que era el único que entendía a la perfección la esencia del juego.
Pero era muy importante ver que el medio no era el mismo. “Un juego es un juego y una película es una película”, explica el director. “Silent Hill equivale a zambullirse en un mundo terrorífico. Para la película era importante que la historia subyacente apareciera en primer término. Además, queríamos que los personajes fueran grises y ambiguos, multidimensionales”.
El productor Don Carmody ya había unido sus fuerzas con Samuel Hadida en la saga Resident Evil. Se sintió intrigado inmediatamente por Silent Hill. Le pareció una experiencia cinematográfica “interesante desde un punto de vista intelectual, estimulante y muy cinemática”.
Sinopsis
Rose (Radha Mitchell), desesperada por encontrar una cura para la misteriosa enfermedad de su hija Sharon, rehúsa ingresar a la niña en una institución psiquiátrica a pesar de las recomendaciones de los médicos, y decide huir a Silent Hill, un pueblo del que su hija habla constantemente en sueños.
A pesar de que su marido Christopher (Sean Bean) se opone al viaje, Rose está convencida de que la respuesta se encuentra en ese misterioso lugar.
Al aproximarse al pueblo desierto, una misteriosa figura se alza en medio de la carretera. Rose, por no atropellarla, tiene un accidente. Cuando vuelve en sí, Sharon ha desaparecido.
A partir de ese momento, acompañada por una agente de policía (Laurie Holden), empieza una búsqueda desesperada en Silent Hill para encontrar a su hija. Las dos mujeres no tardan en darse cuenta de que el pueblo, que quedó desierto después de ser devastado por unos terribles incendios, no se parece a ningún otro.
La niebla es parte íntegra de un paisaje habitado por extraños seres. Además, el lugar se ve invadido periódicamente por una oscuridad viviente que cambia todo lo que toca.
Mientras Rose busca a su hija, empieza a conocer la historia de Silent Hill, su pasado violento y puritano, y los orígenes de la maldición que sufre, y entiende que su hija forma parte de algo mucho mayor y aterrador.













































































