
Poco después de su Oscar por Cisne Negro, se estrena otra película protagonizada por Natalie Portman, quien demuestra tener talento no sólo para los personajes dramáticos, sino también para las comedias ligeras. Comparte cartel con un especialista en este género, Ashton Kutcher.
Artesano de la comedia hollywoodiense, Ivan Reitman –recordado para siempre como el director de Los Cazafantasmas– se pone tras la cámara en esta típica producción cuyo argumento –dos “amigos con derecho a roce” destinados a enamorarse, pese a que tengan un acuerdo para no hacerlo– no se aleja demasiado de una película estrenada poco antes que Sin compromiso, la también norteamericana Amor y otras drogas.
Algo más desenfadada que la cinta protagonizada por Anne Hathaway, Sin compromiso se centra en mayor medida en el humor. De hecho, nos hallamos ante la clásica comedieta de pijos con líos de cama y relaciones desastrosas.
El film contiene mucho sexo para todos los públicos y charlas picantes, en lo que Hollywood considera “película subida de tono”, aunque en realidad se podría proyectar en un convento de clausura sin que el público se escandalizara. Es algo así como un episodio de Friends que tratara de imitar el humor de Clerks.
Si el guión no es nada del otro mundo, hay que destacar que Sin compromiso está llena de excelentes y descacharrantes interpretaciones.
Kutcher y Portman, claro está, hacen un buen trabajo y derrochan belleza por los cuatro costados, pero el film también se beneficia de un plantel de secundarios realmente efectivos.
Kevin Kline, quien no se prodiga tanto como antes, sigue bordando su papel de caradura entrañable, pero no es el único secundario que provoca la risa del espectador, ya que Lake Bell roba bastantes escenas con su papel de tímida, neurótica y sexy productora televisiva.
El rapero Ludacris, Jake Johnson o Mindy Kailing son algunos de los muchos actores de reparto que aportan frescura y humor al film, haciendo que su férrea estructura de película realizada con plantilla resulte algo más humana y entretenida.
Tras Cisne Negro, Natalie Portman parece pasárselo bien con su personaje de enfermera desinhibida en lo relativo al sexo y poseedora de mucho sentido del humor. Casi parece un film con el que la joven actriz se quita de encima el drama y la seriedad para pasar un buen rato.
Su partenaire Ashton Kutcher, curtido en tantas comedias tontorronas en las que, además de hacer reír, luce palmito, encuentra en Natalie Portman una perfecta réplica femenina.
El atractivo de los protagonistas, como lleva pasando desde que el cine es cine, es el principal gancho de esta película, sin sorpresas ni mayor interés más allá de los nombres del cartel. Comedia romántica al uso, con personajes algo memos, pero no odiosos, y un reparto generoso en buenos actores cómicos.
Sinopsis
Cuando la chica de 14 años Emma Kurtzman rechazó los tímidos requiebros adolescentes de Adam Franklin en la puerta del Gran Pabellón de Camp Weehawken, ninguno de los dos sabía nada del sexo real y adulto. Pero sí que lo saben cuando, años después, Emma (Natalie Portman) y Adam (Ashton Kutcher) vuelven a a encontrarse (como parecen haber hecho al azar toda su vida) y terminan en la cama practicando el sexo. Y practicándolo muy bien.
Y puesto que Emma tiene, como ella dice, una “alergia morrocotuda a las relaciones”, y Adam igualmente las rechaza –mayormente porque su padre (Kevin Kline), una antigua estrella de la televisión, está saliendo con una reciente ex novia de Adam– , ambos deciden prescindir del follón emocional que conlleva una relación y ser simplemente amigos con derecho a roce. Rollo sin cuelgues, sexo sin sustos, coitos sin coste. Sin ataduras, ni mentiras, ni celos, ni achuchones, ni desayunos compartidos, sin “te echo de menos”, sin apodos para ciertas partes del cuerpo, sin liarse... en definitiva, sin compromiso.
Lo que comienza siendo una solución perfecta para sus necesidades físicas se convierte en algo más peliagudo cuando Adam, sin darse cuenta, lleva sus sentimientos a la cama (y al armario del hospital, al asiento de atrás del coche y a prácticamente cualquier sitio que ofrezca un soporte horizontal). Al final, ambos terminan intentando desatar los lazos que intentaban evitar y esforzándose por responder a una pregunta clave: ¿pueden dos amigos practicar el sexo sin que el amor se interponga?
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y Cómo se hizo © Paramount Pictures, Cold Springs Pictures y Spyglass Entertainment. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.
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