| Índice de Artículos |
|---|
| "Sin identidad" ("Unknown", Jaume Collet-Serra, 2011) |
| Cómo se hizo |
| El reparto |
| El diseño de producción |
| Todas las páginas |

Los buenos guiones de thriller se reconocen porque todo –desde el misterio inicial hasta ese MacGuffin que nos despista– queda bien justificado en el desenlace. Cualquier cinéfilo de veteranía media descubrirá más de una costura abierta en Sin identidad, y sin embargo, su realizador, Jaume Collet-Serra, consigue, a fuerza de tesón y talento, restar importancia a esos detalles deshilvanados.
En su tramo inicial, Sin identidad guarda cierto parentesco con Frenético (Frantic, 1988), de Roman Polanski. Con un tono decididamente hitchcockiano, Collet-Serra nos sumerge en la clásica historia de un personaje que se convierte en fugitivo después de que su realidad se haya visto alterada por una inexplicable conspiración.
En este caso, a partir de la entretenida novela La doble vida de Martin Harris, del francés Didier van Cauwelaert, los guionistas Oliver Butcher y Stephen Cornwell transforman la vida de un científico, el Dr. Harris (Liam Neeson), en una genuina pesadilla.
Cuando acude a un congreso en Berlín, Harris sufre un accidente y pierde la memoria. Al recuperarla, descubre que su identidad le ha sido robada por un intruso (Aidan Quinn), y que ni siquiera su mujer (January Jones) le reconoce. Sólo dos personas pueden ayudarle a resolver el enigma: la taxista que le salvó de morir en el accidente (Diane Kruger) y un veterano agente de la Stasi (Bruno Ganz) que se interesa por el caso.

Aun conociendo la premisa e imaginando su evolución, uno disfruta viendo en la pantalla a intérpretes sobre los que cabe hablar y no parar, como Ganz y Frank Langella. El rostro de ambos es cine en estado puro. Roban cada plano y derrochan sabiduría de la buena en todas las secuencias donde aparecen, que son menos de las que desearíamos.
El tándem formado por Neeson y Kruger –juventud y madurez– funciona como un mecanismo de relojería: sin sorpresas pero con la eficiencia deseada, hasta el punto de lograr en sus interpretaciones esa pepita de oro a la que llamamos verosimilitud.
¿Me olvido de algo? Collet-Serra –otra vez– maneja una maquinaria perfectamente engrasada desde Hollywood, y acierta a colorear la fría atmósfera berlinesa con los tonos del suspense al viejo estilo.
Aunque funcional, la banda sonora de John Ottman y Alexander Rudd acompaña debidamente el desarrollo de la trama y contribuye a reforzar la atmósfera noir de esta recomendable película.
Sinopsis
El Dr. Martin Harris (Liam Neeson) tiene un accidente de coche en Berlín. Al despertar descubre que, de repente, su mujer (January Jones) no le reconoce y que otro hombre (Aidan Quinn) ha adquirido su identidad. Las autoridades le ignoran porque no le creen y unos asesinos le persiguen. Martin se encuentra solo y cansado y se ve obligado a huir.
Sin nadie a quien acudir, en un país desconocido, Martin le pide ayuda a una reticente desconocida (Diana Kruger) al sumergirse en un terrible misterio que le hará dudar de su cordura y de su identidad. ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar para descubrir la verdad?













































































