
Cualquier actor joven sabe que el encasillamento es un peligro. Taylor Lautner escapa en Sin salida de la alargada sombra de Crepúsculo.
O al menos, lo intenta.
Aunque Lautner sería un perfecto desconocido para la mayoría si no hubiese formado parte de la mencionada saga, es razonable su deseo de encontrar nuevos papeles que nos hagan olvidar su personificación del emotivo licántropo Jacob Black.
Y sin embargo, es dudoso que llegase a participar en Sin salida de no ser el hombre lobo más deseado por ese sector demográfico que tanto interesa a los grandes estudios (¿O acaso alguien le daría trabajo por ser el protagonista de Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl?)
Sin salida cuenta con un director experimentado en el thriller de acción, John Singleton, y con un reparto sólido, en el que destacan Lily Collins, Sigourney Weaver, Maria Bello, Jason Isaacs, Alfred Molina y el estupendo Michael Nyqvist, a quien recordarán por su papel en la saga Millennium.
La trama no es en exceso original. El protagonista de Sin salida, Nathan Price (Taylor Lautner), sospecha de sus orígenes, pero sus temores se hacen realidad cuando en una web de personas desaparecidas descubre su rostro infantil.
¿Fue un niño robado? Las pistas así lo indican, y de hecho, éstas se van complicando en una telaraña de mentiras, súbitas revelaciones y enigmas sin respuesta.
Como exigen las reglas del género, cuando Nathan se da cuenta de que no sabe quién es realmente, los peligros empiezan a llamar a su puerta.
Para empezar, un equipo de asesinos parece dispuesto a borrar su identidad a balazos, evitando así que logre encontrar a su padre biológico.
Por suerte –o mejor dicho, por necesidades del guión–, el protagonista huye de sus perseguidores con una compañera inmejorable: su encantadora vecina Karen (Lily Collins).
En realidad, nos encontramos ante una película de diseño. Cuando los responsables de Lionsgate adquirieron en una puja el guión de Shawn Christensen, ya tenían en mente que sería un vehículo ideal para Taylor Lautner.
Dado que Lautner tenía buena parte de su agenda comprometida con los dos últimos films de Crepúsculo, todo el proceso de rodaje tuvo que acelerarse.
La filmación comenzó el 12 de julio del año pasado en Pittsburgh, una ciudad donde la compañía ya había rodado San Valentín Sangriento 3D, Warrior y Los próximos tres días. Ese empeño por rodar en la capital de Pensilvania tiene una fácil explicación, y es que sus autoridades pusieron en marcha una serie de exenciones fiscales para la producción audiovisual.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.Copyright de sinopsis e imágenes © Lionsgate. Cortesía de Aurum Producciones. Reservados todos los derechos.
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