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| Surrogates (Los sustitutos) |
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Touchstone Pictures presenta Surrogates (Los Sustitutos), un escalofriante thriller de acción dirigido por Jonathan Mostow, el responsable de Terminator 3: La rebelión de las máquinas, y protagonizado también por Bruce Willis, Radha Mitchell y Ving Rhames.
El guión de Surrogates (Los Sustitutos), obra de John Brancato y Michael Ferris, se basa en un cómic muy prestigioso, editado por Top Shelf Comix y realizado por Robert Venditti y Brett Weldele. Su argumento preguntas sobre la ética de la tecnología y sobre el futuro de la sociedad.
“La premisa de la película es que la sustitución se ha apoderado del mundo como lo han hecho los teléfonos móviles y los ordenadores", afirma el director Jonathan Mostow.
"Los sustitutos son nuevos dispositivos que ofrecen a los usuarios la oportunidad de vivir la vida a través de otro desde la comodidad y la seguridad de sus hogares. En nuestra película, los sustitutos representan la liberación máxima, es decir la desaparición del dolor físico y del desgaste mental de la vida diaria. El placer es tan fácil como enchufar un aparato”.
“Para algunos, la sustitución significa la renuncia a la humanidad", añade Mostow. "En un mundo donde el contacto físico es cada vez más raro, ¿está en peligro el verdadero significado del amor? Estas son algunas de las ideas que exploramos en nuestra historia”.
El autor novel Robert Venditti empezó a darle vuelta a estas ideas mientras trabajaba en Top Shelf Publications en su almacén a las afueras de Atlanta. Venditti quería darle un nuevo giro a la novela gráfica y recordó un libro de sociología que había leído para uno de sus cursos universitarios que recogía "un verdadero estudio sobre gente que jugaba uno de esos primeros videojuegos de tipo comunitarios", dice Venditti.
“Me fascinó cuánto se implicaba esa gente en el juego, creando esos personajes que les sustituyen. Llegaban a identificarse tanto con ellos que perdían sus trabajos, rompían sus matrimonios, porque no podían separar sus vidas de las de esos personajes que habían creado. Fue una idea que me chocó muchísimo. Reflejaba el deseo humano de convertirse en algo que no se es”.
El autor fue desarrollando su idea pensando en las razones que podían empujar a una persona a utilizar un sustituto. “Mi idea era crear un personaje que fuera a trabajar y que ganara dinero en tu lugar, una razón muy práctica para tener un sustituto. Consideré la idea de alguien mucho mejor, según la cual estos sustitutos representan el paradigma de la cirugía estética al permitirte ser joven para siempre, o más atlético, es decir con la apariencia que siempre has soñado tener”.
“La historia versaba sobre tecnología contra humanidad", afirma el productor Hoberman. Y añade: “Yo he llegado muy tarde a los ordenadores, a Internet, al mail y a los iPhones. Hasta hace poco no sabía nada de todo eso. Esta historia aborda de forma fascinante lo que pasaría si todo el mundo viviera dentro de un ordenador y fuera de él sus vidas las vivieran otros. Apunta hacia dónde se dirige la tecnología. Creo que también aborda el tema de la cirugía plástica y las cosas que la gente hace con su cuerpo. Me pareció una idea muy interesante para una película”.
Sinopsis
En la película, el Dr. Lionel Canter es un multimillonario solitario y un genio del famoso MIT (Massachusetts Institute of Technology) cuyos asombrosos experimentos le han permitido crear una población de sustitutos. Confinado a una silla de ruedas, Canter empezó experimentado con prótesis cuando estaba en el MIT.
Su investigación le llevó a inventar una nueva tecnología que permitía descodificar los impulsos cerebrales y transferirlos como señales a seres humanos sintéticos. Estos "sustitutos" que funcionan por control remoto se distinguen de sus homólogos de carne y hueso sobre todo por su perfección física.
Cada sustituto está directamente vinculado a un ser humano, a unas calles o a unos cientos de kilómetros de distancia, que controla a sus replicantes neurológicamente. Sin una mente humana que envíe y reciba impulsos mientras están sentados en un dispositivo especial llamado "silla de estimulación", estos dobles robotizados están totalmente inertes.
Así es cómo nació el mundo de los sustitutos que aplauden millones y que desprecian otros. Ving Rhames encarna al Profeta, el líder de un grupo de ciudadanos descontentos que se oponen con pasión a la atrocidad de este estilo de vida tecnológico.
La gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de los robots sustitutos. Son representaciones mecánicas de ellos mismos pero más sexy y físicamente perfectos.
Es un mundo ideal donde el crimen, el dolor, el miedo y las consecuencias no existen. En esta utopía se produce el primer asesinato en años y el agente Greer del FBI (Bruce Willis) descubre una conspiración tras el fenómeno de los robots sustitutos. Se ve obligado a abandonar el suyo, arriesgando su vida para desvelar el misterio.
Cómo se hizo
El director Jonathan Mostow afirma: "La película es un historia de suspense, una de detectives en la que Bruce Willis interpreta a un agente del FBI cuya investigación sobre un misterioso asesinato va a encontrar al héroe que se enfrenta a una conspiración que pone en cuestión la definición de la palabra humanidad".
“Es una fábula sobre cómo vive la gente sus vidas en nuestro mundo actual dominado por la tecnología", añade Hoberman.
“La idea principal de 'Sustitutos' es cómo conservamos nuestra humanidad en este trepidante mundo cada vez más tecnológico en el que vivimos", declara Mostow.
“La tecnología es algo fantástico. La fantasía de la tecnología es que nos permite ser creativos, productivos y hacer todo tipo de cosas maravillosas. El lado malo es que en cierto sentido nos convertimos en esclavos. Estamos atados a nuestros teléfonos móviles, a nuestras BlackBerries. Es genial tener email, pero cuando pasas horas todos los días escribiendo y contestando emails se convierte en una obligación. Así que estas nuevas oportunidades y posibilidades llegan a limitar tu libertad”.
“La tecnología se convierte en un estilo de vida", dice el productor Todd Liebermann. Y añade: "Es algo que ocurre muy a menudo con la tecnología. Invade la sociedad y la gente dependa de ella para vivir. ¿Qué haríamos hoy sin Internet? ¿Sin teléfonos móviles? Es difícil de imaginar. En este mundo, ¿qué haríamos sin sustitutos?”
“La historia quiere suscitar este tipo de preguntas", termina diciendo Vendetti. "No conozco las respuestas a esas preguntas. Cuando escribí la historia quería que la gente viera lo bueno y lo malo que ofrecen los sustitutos a la sociedad. En última instancia, quería que los lectores decidieran por ellos mismos".
El productor Max Handelman, un aficionado a los comics, compró los derechos de la novela gráfica a Vendetti. Este tipo de temas le apasionan. "La historia se desarrolla a un ritmo vertiginoso y permite imaginar algo que podría formar parte de nuestra sociedad algún día. ¿Vamos a tener todos nuestros sustitutos? Seguramente no. Pero es una excelente metáfora de la dependencia cada vez mayor que tiene nuestra sociedad con respecto a la tecnología y el crecimiento de la comunicación virtual”.
Handelman le enseñó el comic a un amigo de la universidad, el veterano productor Todd Lieberman, que es socio de David Hoberman, otro prestigioso productor y ejecutivo en Mandeville Films.
“Estaba buscando algo novedoso, vanguardista, una historia de cine negro y encontré lo que buscaba en la historia de Robert", dice Lieberman. "La película empieza con dos personas muy atractivas fuera de un club. De repente otro tipo se acerca y caen muertos. No tienes ni idea de lo que está pasando. Entonces surge un detective, el personaje de Bruce Willis, y su compañera. Y comprendes rápidamente que viven en un mundo que no es el nuestro".
“Las dos personas asesinadas son en realidad sustitutos", continúa Lieberman. "No sólo han acabado con los sustitutos sino que la gente que los controla desde casa también han sido asesinadas, un hecho que no había ocurrido nunca en la historia de los sustitutos. El mundo de los sustitutos está en peligro porque la piedra angular de esta tecnología es que garantiza la seguridad del usuario".
El realizador Jonathan Mostow accedió a dirigir la película. John Brancato y Michael Ferris (“Terminator 3: Rise of the Machines” [Terminator 3: la rebelión de las máquinas], el telefilm de 1991, “Flight of Black Angel”), guionistas con los que había colaborado en muchas ocasiones, fueron escogidos para escribir el guión. Así que la película se convirtió en un reencuentro profesional de antiguos alumnos de la Universidad de Harvard.
“En cuanto Mike y yo leímos la novela gráfica, nos dimos cuenta de que había una gran película", dice Brancato. "El concepto de sustitución es tremendamente moderno, una metáfora de Internet, de la cirugía estética, de la adicción, de los juegos de rol. Sin olvidar el concepto de exponer nuestras interioridades”.
Para empaparse del ambiente que los guionistas querían reproducir en este universo actual/futurista en el que sólo habitan robots, la pareja empezó a investigar la tecnología que reflejara las ideas recogidas por Venditti en la novela gráfica.
Las investigaciones les condujeron a un científico japonés llamado Hiroshi Ishiguro, que ha estado utilizando una versión de sí mismo para dar conferencias en todo el mundo sin salir de su oficina en Osaka. También descubrieron un mono (un macaco rhesus) en Carolina del Norte que a través de sus señales cerebrales logró hacer andar a un robot en Kyoto. La tecnología sigue mejorando y ofrece fantásticos adelantos de los que ya se benefician personas con enfermedades debilitantes crónicas.
La lista de personajes de Surrogates (Los sustitutos) incluye robots idealizados así como humanos de verdad. La mayor parte del reparto interpreta a ambos.
Para dar vida al conflictivo agente del FBI de Surrogates, los realizadores se fijaron en Bruce Willis, la superestrella internacional. “Sin lugar a duda, es uno de los actores más grandes de su generación", afirma Mostow. Y añade: "Tiene una intuición especial y única para hacer películas con temáticas con potencial para convertirse en clásicas. En este caso se trata de una realidad alternativa, pero consigue que parezca creíble. Tiene un talento descomunal”.
“El secreto de Bruce es que interpreta fantásticamente bien a un poli pero al mismo tiempo interpreta igual de bien a un hombre corriente", dice Hoberman.
"Tanto desde una perspectiva filosófica y teórica, ese es su personaje. A medida que discurre su aventura, descubre el conflicto entre sustitución y humanidad. Y eso lleva a su personaje a sufrir una profunda crisis. La película también tiene acción y todos los ingredientes que la gente quiere ver en una película de Bruce Willis”.
“En la película, la humanidad se refleja en el personaje de Bruce", dice Mostow. "Igual que todo el mundo, en su vida diaria utiliza esta tecnología. Es un agente del FBI que se queda en casa, en la seguridad de su apartamento, y permite a su sustituto robotizado que salga al exterior para realiza todas estas peligrosas tareas que implica su trabajo. En cierto momento pierde a su sustituto y se ve obligado a salir él mismo al exterior para volver a vivir la vida de un ser humano en un mundo totalmente robotizado y mecanizado por la tecnología.
“Al mismo tiempo descubre sentimientos que seguían en su interior sobre el distanciamiento con su mujer, que es adicta a la utilización de su sustituto", dice el director. Y continúa: "Es un hombre que se enfrenta a una crisis existencial. Cuando empieza a vivir como un ser humano se da cuenta de lo retorcido que es el mundo. Y comienza a ver las cosas de forma totalmente diferente".
“Veo a Greer como a alguien que ha vivido y que ha adoptado durante un tiempo el mundo de los sustitutos", añade el productor David Hoberman. "Cuando su sustituto resulta destruido y no puede hacerse con otro, se convierte en un hombre, en un ser humano que sale al mundo exterior. Es entonces cuando tendrá que tomar una decisión".
Los realizadores ficharon a la actriz australiana Radha Mitchell para interpretar a Jennifer Peters, la compañera del FBI de Greer. “Peters es un personaje interesante porque en la película encarna a tres personas diferentes", dice el productor Lierberman.
Y añade: "Es la sustituta de Peters que es una poli novata y bastante inocente, la compañera de Greer. Está el personaje real de Peters, una desaliñada versión de la sustituta, una pintora, una especie de artista. Y hay una tercera persona que forma parte del misterio. Para Radha fue un verdadero reto ya que tuvo que interpretar los cambios sutiles de estas tres versiones de su personaje".
“Contratar a Radha fue una elección muy acertada", dice Hoberman. "Tiene mucho pedigrí. La habíamos visto en 'Finding Neverland' (Descubriendo el País de Nunca Jamás), 'Man on Fire' (El fuego de la venganza) y 'Feast of Love' (El juego del amor) que dirigió Robert Benton. Es una gran actriz y además es guapísima. Así que encajaba perfectamente en el papel”.
“El concepto de identidad se pone todo el tiempo en cuestión a través del personaje de Jennifer Peters", dice la propia Mitchell. "Es un personaje interesantísimo, o debería decir personajes. ¿Quién es Jennifer Peters? Es un personaje que está en casa sentada en una silla de estimulación, alguien cuya identidad humano no conocemos. Tiene el pelo castaño, una piel bastante fea, un trasero gordo, unos dientes muy curiosos y el pelo grasiento. No quiere abandonar nunca esa realidad ficticia en la que vive así que vive la vida a través de este robot que es un agente del FBI. Vemos a su sustituta que también es Jennifer Peters.
Surrogates (Los sustitutos) marcó una especie de regreso a casa para el director Mostow, que nació en Connecticut y se graduó en la Universidad de Harvard hace 25 años.
La película se rodó en diversos barrios de Boston como el Leather District, el Financial District, South End, Chestnut Hill, y la sede su alma mater, Cambridge, entre otros. Además Mostow también rodó en barrios a las afueras de Boston como Worcester, donde se encuentra la sede del FBI en el juzgado del centro de la ciudad; Taunton, su abandonada institución mental, el Dever State Hospital, acogió la comuna de la Reserva del Profeta, y Hopedale, donde el la antigua fábrica Draper Mill sirvió de escenario para las escenas más álgidas de la cinta.
El productor Hoberman afirma: “Lo interesante de Boston, desde el punto de vista de un realizador, son las estructuras y los edificios históricos que se construyeron en los años 1500. Tiene la clásica arquitectura norteamericana de piedra y ladrido junto a estos enorme monolitos de cristal. Y Boston es la ciudad norteamericana que mejor ha sabido integrar lo antiguo y lo moderno. Nuestra historia no es especialmente futurista, se desarrolla más bien en el presente. Y Boston, con su arquitectura, ofrece ese maridaje de pasado y futuro que encajaba con nuestra historia”.
Para crear ese mundo imaginado en el que la tecnología compite con la humanidad, Mostow contrató a los mejores veteranos de la industria como el diseñador de producción Jeff Mann y su departamento artístico, en particular el decorador de plató Fainche MacCarthy.
Copyright de imágenes, sinopsis y notas de prensa © 2009 Touchstone Pictures y Mandeville Films. Fotos por Stephen Vaughan. Cortesía de Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Reservados todos los derechos.
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