
Tres inteligentes productores, Lorenzo di Bonaventura, Matthew Peterman y Morris Paulson, patrocinan esta incursión del director William Brent Bell en el subgénero del cine de exorcismos. Lamentablemente, esa inteligencia comercial no tiene por consecuencia una buena película. De hecho, la audiencia se ha sentido justamente decepcionada con este subproducto de escasos recursos narrativos y casi nula imaginación.
Con una estética verista, tributaria del falso documental, Bell nos adentra en una historia repleta de clichés, que desaprovecha las posibilidades escalofriantes de las posesiones diabólicas.
Aunque comparte título con un videojuego del género shooter, editado en 2000 por Cryo Interactive, la película que nos ocupa nada tiene que ver con aquel.
Para sumergir al espectador en un entorno creíble, el equipo ha aprovechado localizaciones reales de Bucarest, Roma y la Ciudad del Vaticano. Por desgracia, ese empeño resulta infructuoso.
En realidad, esta es una de esas producciones que reconocen su intención desde los títulos de crédito. Así, The Devil Inside sólo pretende asustar (cosa que no consigue), y lo hace con los mismos recursos que Paranormal Activity: convenciendo a su público de que lo que sucede en pantalla no es una ficción, sino una temible realidad.
Lástima que todo ello acabe defraudando al espectador de la forma más burda posible.
Sinopsis
Ambientada en Italia, la historia parte de una tragedia inexplicable. En 1989, los servicios de emergencia recibieron una llamada al 112 de Maria Rossi (Suzan Crowley) confesando que había asesinado brutalmente a tres personas.
Veinte años después, su hija Isabel (Fernanda Andrade), trata de comprender la verdad de lo sucedido esa noche y viaja al Hospital de Centrino para depravados mentales, donde su madre ha sido encerrada para determinar si es una enferma mental o está poseída por demonios.

Isabel decide reclutar a dos jóvenes exorcistas (Simon Quarterman y Evan Helmuth) que podrían curar a su madre usando métodos poco convencionales que combinan la ciencia y la religión.
Ambos terminan enfrentándose cara a cara con el mal en estado puro en forma de cuatro poderosos demonios que poseen a María. Muchos han sido poseídos por uno, sólo una ha sido poseída por muchos.

William Brent Bell dirigió y escribió en 1999 su primera película, Sparkle and Charm. En 2000 completó con Matthew Peterman el guión de Mercury, vendido a Universal Studios por medio de Gale Anne Hurd. Posteriormente, ambos escribieron Ignition, un proyecto de Warner Bros., e Illusion, un thriller adquirido por Walt Disney Pictures.
McG es uno de los promotores de Bell, que ha desarrollado para este último el thriller de horror Stay Alive (2006).
Copyright de sinopsis e imágenes (Fotografías de Toni Salabasev) © Insurge Pictures, Prototype. Cortesía de Paramount Pictures. Reservados todos los derechos.
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