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Escrita por Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirigida por este último, The Lovely Bones es un drama sobrenatural, tierno, espectacular y desmedido, que se inspira en la novela Desde mi cielo, de Alice Sebold.
El comienzo de The Lovely Bones plantea una euforia digna de una de esas comedias de ayer, en las que un vecindario adorable nos recordaba lo mejor del ser humano. Esa felicidad, sentimiento a sentimiento, se va entremezclando luego con la tragedia que define a la protagonista, Susie Salmon, una adolescente soñadora e inteligente a la que arrebatan la vida en un maizal solitario.
El asesinato de Susie, sin advertir cómo, transforma la película en otra cosa: un viaje al más allá, en busca de una salvación emocional que, inevitablemente, recuerda la trama y la textura de Más allá de los sueños (What Dreams May Come, 1978), la novela de Richard Matheson adaptada al cine por Vincent Ward.
Mientras Susie observa, al otro lado de ese muro celestial, los efectos que su pérdida tiene sobre sus familiares, ella vive su propia peripecia, una aventura que la enfrenta al deseo de venganza y el dolor que le inspira el culpable de su desaparición, ese asesino que aún sigue acechando como un depredador.
Cierto que antes del final, conmovedor y tonificante, el espectador ya ha intuido los ingredientes de ese jarabe para el alma que Jackson administra, pero para entonces les garantizo que se habrán dejado seducir por la intensidad de la historia y por el talento del reparto.
En The Lovely Bones triunfa el realismo mágico y abundan los momentos inolvidables. Peter Jackson nos introduce en su drama, entre otras cosas, porque es un realizador sincero y valiente, convencido de que es posible atrapar en el fotograma algo tan difuso y fluido como el encanto. Se trata de un don que sólo atesoran los verdaderamente grandes.
Sin embargo, a pesar de la calidad de los actores –inmensos Stanley Tucci y Susan Sarandon– y a la eficacia de este narrador de primera clase, The Lovely Bones no llega a ser un producto redondo.
Resulta imposible mantener el nivel de asombro cuando el metraje se alarga más allá de lo necesario, erosionando el equilibrio interno de una historia que rebosa verdadera vida, pero que no puede –o no debe– prolongarse como una saga.
De igual modo, se advierte que Jackson se ha enamorado de ese limbo en el que habita el espíritu de Susie. De ahí que encadene secuencias soberbias, de una impecable puesta en escena, con otras cuyo esteticismo complaciente, a lo New Age, resulta demasiado obvio y más típico de la publicidad.
En todo caso, la película contiene materiales nobles, y pese a serios problemas como los mencionados, se sostiene como un ejercicio de estilo en el que caben la emoción, el misterio, la ironía, el horror y hasta el romance.
(Copyright © Guzmán Urrero)
Sinopsis
La inquietante repercusión de un crimen y el conmovedor restablecimiento de una familia son consecuencia de la inesperada intervención del más allá en The Lovely Bones, la historia de una vida y de todo lo que sucedió después.
Basada en la popular novela superventas de Alice Sebold y dirigida por el ganador de un Óscar Peter Jackson (la trilogía de El Señor de los Anillos), la película gira en torno a Susie Salmon, que fue asesinada cuando tenía tan sólo 14 años en diciembre de 1973 cuando volvía del colegio a su casa.
Tras su muerte, continúa pendiente de su familia terrenal (mientras su asesino sigue sin ser descubierto).
Atrapada en un más allá luminoso, Susie descubre que tiene que decidirse entre su deseo de venganza y su anhelo por ver reponerse a los suyos y seguir su camino.
Lo que comienza como un asesinato impresionante se transforma en un viaje misterioso y visualmente inventivo a través de los vínculos de la memoria, el amor, la esperanza y la intensa belleza de la vida en sí misma, con destino a un emocionante y sorprendente momento de la verdad.
El nominado al Oscar Mark Wahlberg y las ganadoras del mismo, Susan Sarandon y Rachel Weisz, actúan junto a Stanley Tucci, Michael Imperioli y Saoirse Ronan.
Cómo se hizo
En 2002, una novela surgió de la nada y se convirtió casi al instante en un clásico de nuestro tiempo, ocasionando un profundo impacto entre los lectores y la crítica de todo el mundo. La segunda novela de Alice Sebold, The Lovely Bones, parecía ser a simple vista un cuento negro de crímenes modernos acerca de la inquietante desaparición y asesinato de una niña normal de clase media.
Narrada desde más allá de la tumba, la historia de The Lovely Bones ofrece una visión única y muy personal del concepto del más allá. Es un cuento sobre la muerte que está lleno de una luz, una esperanza y una belleza inesperadas.
En el centro del encanto del libro estaba Susie Salmon, quien, tras haber abandonado esta vida a una edad demasiado temprana, observa a los vivos desde un misterioso reino personal en el que puede conseguir todo aquello que desee o imagine, excepto regresar junto a quienes ama. Desde este mundo separado del nuestro desde antaño, Susie es testigo de las crudas y conmovedoras emociones que experimenta su familia al tratar de sobrellevar la abrumadora pérdida.
Mientras los miembros de la familia son presa de la frustración por la incapacidad de la policía de resolver el crimen, Susie intenta guiar a su padre para que descubra la identidad de su asesino. Fortalecida por el amor y la compasión que siente por aquellos a quienes dejó atrás, Susie al final comprende que tiene que seguir adelante para dejar que su familia supere su muerte y encuentre cierto grado de paz.
La novela fue ensalzada como un “triunfo” por la revista Time Magazine y como un “éxito impresionante” por New Yorker, y se convirtió en uno de los libros más leídos y comentados de la pasada década.
Entre los millones de lectores cautivados al instante por la historia de Susie Salmon y la búsqueda de justicia y paz llevada a cabo por su familia estaba uno de los realizadores actuales más descaradamente inventivos: Peter Jackson.
“La novela de Alice Sebold es uno de esos libros en los que no se sabe qué pensar, y eso le afecta mucho a uno emocionalmente. Para un realizador cinematográfico, eso es tremendamente interesante”, dice.
A Jackson siempre le han atraído las narraciones fascinantes. Es famoso por haber dirigido, escrito y producido la trilogía de El Señor de los Anillos, dándole una indeleble vida cinematográfica a los personajes creados por J.R.R. Tolkien. Juntas, las tres películas han recaudado más de tres mil millones de dólares en las taquillas de todo el mundo, fueron nominadas a 30 Óscars y ganaron 17, entre ellos el de mejor película para el tercer film, El Señor de los Anillos: El retorno del Rey.
Jackson se llevó los de mejor director y mejor guión por El retorno del Rey. En 2005, dirigió, produjo y fue coautor del guión de una de las historias más famosas de todos los tiempos: King Kong, que recaudó más de 500 millones de dólares y ganó tres Óscars. Al principio de su carrera, Jackson escribió y dirigió Criaturas celestiales, una película tenebrosamente emocional, aclamada por la crítica, y basada en una historia real.
Fue mientras estaba en la posproducción de El Señor de los Anillos: Las dos torres cuando Jackson leyó por primera vez The Lovely Bones, el cual le dieron Fran Walsh y Philippa Boyens, sus socias cinematográficas desde hace mucho tiempo, y que eran fervientes fans de la novela.
“La gente empezó a ponerme el libro por las nubes, así que en cuanto pude me hice con él. Quería ver qué era lo que les emocionaba tanto”, recuerda Jackson. “Descubrí que era una historia tremendamente poderosa y evocativa.
Aparentemente, trata de uno de los peores miedos que un padre pueda tener (la pérdida de un hijo), y en el fondo, va creciendo y transformándose en una historia acerca de la fuerza redentora del amor, que es por lo que pienso que tanta gente se ha sentido atraída por el libro”.
El interés de Jackson se había avivado, pero para seguir adelante, el equipo necesitaba tanto los derechos del libro como la aprobación de Sebold. La novela ya había sido adquirida en la forma de manuscrito inacabado gracias a la inteligencia y buen gusto de Aimee Peyronnet, una productora de Wild Child Films, y también de James Wilson, quien entonces era un ejecutivo de Film4.
La pasión por el libro de Peter, Fran y Philippa les llevó finalmente hasta las puertas de Film4, en un momento en que esta emocionante colaboración se hacía posible “Hubo una verdadera conexión cuando conocimos a Alice”, recuerda Boyens. “Es una persona divertida, generosa y de gran corazón, de una brutal sinceridad y con un sombrío sentido del humor. Nos sentimos muy afortunados cuando volvimos a vernos y nos dijo que éramos la gente adecuada para abordar el libro”.
Wingnut y Film4 formaron una asociación y Ken Kamins, el gestor del equipo desde hacía mucho, puso en el mercado el guión que Peter, Fran y Philippa habían escrito por si acaso, y que terminó finalmente en DreamWorks. Fuen entonces cuando Steven Spielberg, a quien también le había encantado la novela desde su publicación, se incorporó al proyecto como productor ejecutivo, junto con Tessa Ross de Film4, Ken Kamins y James Wilson.
“Steven sentía un genuino respeto por el libro y un auténtico deseo de que se hiciera esta película”, dice Jackson. “Para nosotros, trabajar juntos era algo que encajaba de manera natural, y él estaba lleno de ideas para desarrollar el guión y otras cosas. Fue de gran ayuda siempre que necesitábamos consejos”.
Jackson, Walsh y Boyens colaboraron, como a menudo suelen hacer, en la adaptación del guión. Aunque el trío había reinventado personajes icónicos y libros clásicos en sus anteriores trabajos, este proyecto presentaba una serie de retos completamente nuevos.
“A todos nos gustan los rompecabezas, y creo que The Lovely Bones nos pareció a todos el rompecabezas supremo para un guionista”, dice Jackson. “¿Cómo abordar el libro de Alice, tan intrincado y poético, y que no parece de ningún modo sugerir que contenga una película, y estructurarlo de manera cinematográfica? Nos obsesionamos con encontrar la forma de colocar las piezas para contar esta historia en la pantalla”, explica.
Boyens atribuye a Walsh el mérito de haber encontrado la manera de acceder a eso. “Fran tuvo desde siempre una idea instintiva de lo que podía ser la historia, de por qué merecía la pena contarla, y de cómo podía ser narrada mediante una mezcla de magia y del caos de la realidad. Se dio cuenta de cómo podía abarcar varios géneros distintos”, dice.
“Es una historia especialmente peliaguda para adaptarla”, continúa Boyens. Es increíblemente compleja y emocional, y no es lineal, así que se produjo un proceso constante, paso a paso, hasta encontrar la forma de abordarla. Es una historia que puede ser sombríamente divertida, puede ser brutal, puede ser sorprendente, puede ser maravillosa, puede estar llena de emoción, y Peter quería ofrecer todo eso”.
Gran parte del reto estribaba en determinar cómo describir la muy poco convencional localización principal de la película: el lugar al que Susie Salmon llama “El Intermedio”.
Desde el principio, Jackson, Walsh y Boyens sabían que querían que la experiencia sobrenatural de Susie fuese totalmente personal y se refiriese a la idea que Susie tenía del mundo. Querían que transcendiera las tradiciones religiosas concretas y la imaginería celestial típica, y que reflejara por el contrario la conciencia y el espíritu internos de Susie.
Por encima de todo, querían que pareciera un mundo quintaesencialmente onírico, influenciado por los acontecimientos terrenales pero al mismo tiempo con ilimitadas posibilidades para conjurar todas y cada una de las cosas que Susie pueda experimentar o imaginar.
“Lo que intentábamos hacer era presentar una vida después de la muerte que fuera evocativa, esquiva y efímera (es un lugar que refleja la mirada de quien lo contempla), y que no contuviera ninguna imaginería religiosa en concreto”, observa Jackson. “Quería que fuera misteriosa e intangible. Lo llamamos el Intermedio, porque Susie básicamente está atrapada en lo que ella llama el ‘horizonte azul’, el. espacio entre el Cielo y la Tierra”. El Intermedio no es un cielo en el sentido literal, sino más bien un lugar en donde Susie se detiene para refugiarse espiritual y emocionalmente, antes de estar preparada para continuar”.
El Intermedio de Susie es una mezcla de asombrosa belleza y terrorífica oscuridad, es consolador y triste, bello y extraño, y está estrechamente vinculado a los hechos que acontecen en la Tierra.
Jackson, Walsh y Boyens se centraron en la preocupación terrenal de Susie por resolver su propio asesinato, algo que la llena de rabia y deseos de venganza. Sabe de sobra que su asesino, su inquietantemente normal vecino, el señor Harvey, parece haberse salido con la suya en un acto de pura maldad, pero no tiene una manera obvia de guiar a su familia ni a la policía hasta la puerta de la casa del asesino.
“La historia también es un thriller”, señala Jackson, “y el señor Harvey es una clase de criminal fascinante porque es un tipo cualquiera. Siega el césped, charla con los vecinos, conoce el valor de las apariencias, y Susie comienza a plantearse si podría realmente quedar impune de su asesinato”.
Sin embargo, la intriga de la película se entrelaza con una historia más grande y conmovedora acerca de la capacidad humana para retomar la alegría de vivir, da igual lo que pase. “Creo que thriller emocional es una buena manera de describir la película”, comenta Jackson. “Trata acerca de un asesino malvado y depravado, y al mismo tiempo trata sobre una familia cuyos miembros intentan rehacer sus vidas tras una pérdida abrumadora”.
Boyens subraya que parte de la enervante tensión de la película está creada por la creciente esperanza que sienten los espectadores de que tanto Susie como su familia llegarán a encontrar el camino que los saque del sombrío bosque del miedo y la rabia. “Una de las cosas brillantes que hizo Alice Sebold originalmente con esta historia fue implicar al lector en que Susie consiga escapar de su estado intermedio”, dice. “Uno desea fervientemente que toda la familia Salmon llegue a un punto en que puedan desprenderse de lo que sucedió, pero sin dejar escapar el amor”.
Al final Susie llega a comprender que tiene que aceptar su propia muerte para poder trascenderla. Al final de la historia, Susie se desprende de la venganza y el odio y la rabia. Se desprende de su vida y finalmente es capaz de ‘ver el mundo sin ella dentro’. De hecho, madura aunque no crezca.
Resume Jackson: “La historia comienza con el asesinato de Susie, y hay pena y pérdida y un dolor inimaginable, pero la fortaleza de la familia Salmon puede con todo: de alguna forma son capaces de sobrevivir, de encontrar el modo de reconstruirse y seguir adelante y de guardar a Susie en su corazón como un recuerdo viviente, el cual es un punto tremendamente esperanzador para dejar la historia”.
Aunque la historia de The Lovely Bones está iluminada por elementos mágicos y surrealistas, Peter Jackson dice que, en el fondo, es una historia sencilla y fuertemente real acerca de una familia enfrentándose al hecho de quererse mutuamente ante una pérdida y en un mundo completamente impredecible.
Siempre vio a los Salmon como la verdadera médula de la historia, y él y su equipo recorrieron el mundo entero en busca de un reparto que pudiera dar vida a cada miembro de la familia, con todas sus flaquezas, sus necesidades y sus esperanzas.
El personaje central de todo ello (Susie Salmon, la niña de 14 años abandonada en un limbo etéreo por su asesino) resultó ser el papel más difícil para darle cuerpo. Jackson buscaba a alguien que no sólo pudiera encarnar la exhuberancia e inocencia infantiles de Susie, sino que tuviera también el valor y la capacidad para mostrar sus emociones en crudo a medida que se enfrenta a las consecuencias de su abandono de la vida terrenal.
“Muchas de las adolescentes llegaban al casting con un personaje cinematográfico preconcebido”, comenta Jackson, “pero para Susie queríamos lo contrario, alguien que diera la sensación de ser una chica de 14 años muy real y normal. Lo que no nos esperábamos era encontrar a nuestra adolescente de Norristown, Pennsylvania en Irlanda”.
De entre un mar de cintas de video grabadas con pruebas, Saoirse Ronan rápidamente se alzó al número uno. Criada en la bucólica región de County Carlow, Saoirse había seguido los pasos de su padre como actor y había realizado recientemente su debut en la pantalla en Expiación: Más allá de la pasión, la adaptación de Joe Wright aclamada por la crítica, Saoirse llegaría a obtener una nominación al Óscar por su papel de Briony, junto con una nominación al Globo de Oro.
La productora Carolynne Cunningham fue la primera que vio el video de la prueba de Ronan para The Lovely Bones. “Me quedé atónita”, recuerda. “Era un video casero filmado por su padre, también actor, y había algo muy especial en él. Realizaba una escena dura con ella, y luego al final había un toque encantador en el que él sencillamente la rodaba jugando inocentemente en el jardín con su perro. Simplemente, tenía corazón de verdad”.
Una vez que Jackson la conoció, ya no hubo vuelta atrás. “Saoirse tiene un instinto natural para el drama”, dice. “Es fresca e inteligente, y sumamente original. Es auténtica, una actriz nata, algo que no se ve a menudo, y además fue ideal trabajar con ella. Saoirse fue un regalo para esta película”.
Dice Ronan: “Lo que más me gustó de interpretar a Susie es que es una chica normal, con sueños y esperanzas para el futuro, llena de vida y amor. E incluso aunque es apartada de su familia, sus sueños continúan siendo más vivos que nunca, incluso aunque la persiga la pesadilla de su asesinato”.
Ronan se sumergió sin temor en un papel que le exigía grandes esfuerzos psicológicos y físicos como actriz, y dice que no habría sido capaz de hacerlo sin el apoyo de los cineastas. “Trabajar con Peter, Fran y Philippa ha sido una experiencia fantástica”, dice. “Son muy sensatos, pues ellos mismos son padres, y sabía que siempre tenían muy presente lo que era mejor para mi. Comprendían lo que podía significar la perdida de un hijo para una familia, y su cariño y su apoyo me ayudaron mucho a la hora de interpretar a Susie. Pasábamos mucho tiempo hablando de la lucha que Susie estaba librando en el más allá, dejando atrás a su familia y el mundo en el que viven, para poder así seguir adelante y disfrutar de su nueva y hermosa vida”.
En opinión de Ronan, el mayor reto de Susie es dejar atrás las cosas que ha perdido. “Los Salmon siempre fueron una familia muy unida”, dice, “y cuando Susie contempla impotente cómo se desmoronan, lo que más desea es ayudarles a superar su muerte y seguir adelante con sus vidas antes de que ella pueda pensar en hacer lo mismo. Una de las cosas que más me gustan de la película es que, incluso aunque Susie no pueda darle un abrazo a su madre o a su padre o decirles en persona que les quiere, descubre que aún así ambos pueden sentir esas cosas estando ella donde está”.
Puede parece irónico pero, en el transcurso de la producción, Ronan también intimó mucho con su compañero de reparto Stanley Tucci, quien interpreta al escalofriantemente despiadado asesino de Susie. Ella piensa que quizás ninguno de ellos hubiera sido capaz de llegar hasta el fondo de sus respectivos papeles sin esa clase de confianza sincera y profunda.
“Nuestras escenas eran tan intensas que necesitábamos estar cómodos el uno con el otro”, explica, “y lo bueno fue que nos llevábamos realmente bien. Él tiene hijos, y yo sabía que no le gustaba hacer aquellas escenas. Me ayudaba saber que es un tipo realmente estupendo. Sin embargo, lo que da miedo de Stanley es que interpreta al señor Harvey como un tipo totalmente normal, y uno se da cuenta de por qué alguien como Susie realmente nunca sospecharía demasiado de él”.
Cuando Susie Salmon no regresa del colegio aquel aciago día de diciembre, su familia queda transformada para siempre por lo que ocurre a continuación. Jack, el padre de Susie, sintiéndose abrumado por la pena y la culpa, se marca como meta llevar ante la justicia al asesino de Susie. Entra en una espiral de obsesión, alimentada por la sensación de que le ha fallado a su hija y de que ahora tiene que conseguir enmendar las cosas.
Para interpretar a Jack, los realizadores escogieron a Mark Wahlberg, quien llegó a la fama como actor mediante una serie de papeles impredecibles, desde un soldado de la operación Tormenta del Desierto en Tres reyes hasta un agobiado actor porno en Boogie nights, pasando por un marinero que lucha por salvar la vida en La tormenta perfecta. Recientemente, ha sido distinguido con sendas nominaciones al Óscar y al Globo de Oro por su papel de un policía de Boston en la película de Martin Scorsese Infiltrados.
Jackson se sentía emocionado por poder darle a Wahlberg la oportunidad de interpretar al tipo de padre de familia que es en la vida real. “Esta es una película acerca del amor, y uno de los vínculos más fuertes dentro de la película es el que existe entre Jack y Susie como padre e hija”, dice Jackson. “Jack se siente embargado por una sensación de fracaso por no haber estado allí cuando Susie más le necesitaba, y Mark posee una energía masculina que es perfecta para el papel. Es protector y auténtico, pero también muy vulnerable. Vi en Mark todas las cosas que yo sentiría si estuviera en la situación de Jack”.
Wahlberg se sintió profundamente conmovido por lo que Jack tiene que pasar al enfrentarse a la tragedia más inimaginable para un padre. “Cuando Susie no vuelve a casa, para la familia no puede haber una resolución del caso. No hay ningún cadáver, no hay pruebas de lo que sucedió, así que obviamente Jack está obsesionado con averiguar lo que le pasó a su hija”, explica. “No duerme, ni come. No es capaz de hacer nada hasta que descubra qué fue lo que le quitó ese gran amor de su vida. Evidentemente, está justificado en sus sentimientos, pero se vuelve un poco loco con sus métodos. Empieza a acusar a todos, a cualquiera, hasta que ya no puede realmente seguir ejerciendo de marido ni de padre. Para Jack, al igual que para el resto de los personajes, se trata de un periplo muy emocional”.
Las emociones casi llegaron a abrumar a Wahlberg al intentar ponerse en el lugar de Jack. “Intenté vivir realmente como Jack, y me rompió el corazón”, admite. “Veía las noticias y escuchaba tragedias familiares, y me empecé a preguntar de verdad: ‘¿qué es lo que sienten los padres?’ No siempre era agradable, y me resultaba increíblemente difícil como padre, pero era gratificante como actor”.
Algunas de las escenas más duras para Wahlberg fueron aquellas en las que Jack siente que Susie, su hija muerta, está con él en espíritu. Wahlberg tenía que encontrar la forma de interpretar esas escenas como si Susie fuera una presencia física en la habitación. “En esas escenas, me imaginaba los grandes ojos azules de Saoirse y, muchas veces, ella estaba narrando fuera de plano, y eso me emocionaba hasta hacerme llorar”, explica. A veces, Peter, decía: ‘Vamos a intentar hacer otra sin tantas lágrimas, hombre’, y yo le decía: ‘Vale, pero tendrás que hacer que Saoirse deje de leer’. Era un material muy potente y me afectó profundamente”.
Wahlberg también encontró interesante su relación con Jackson. “Es un director completamente diferente a todos con los que he trabajado”, observa. “Confiaba completamente en él. No me daba miedo soltarme, porque sabía que él siempre lo encauzaría. Hay tanto amor en él, Fran y Phillipa, y existía la sensación de que, sin importar cuán emocionales se estuvieran poniendo las cosas, Peter iba a hacer que la gente se sintiera contenta al salir del cine. Con su imaginación, es capaz de conseguir eso”.
La pena y el sentimiento de culpa de Jack Salmon le impulsan a involucrarse activamente en descubrir al asesino de Susie, pero para su esposa Abigail el proceso de duelo es muy distinto. Abrumada por las dudas acerca de su capacidad para ejercer de madre y esposa, se encierra completamente en sí misma, y al final se marcha de la casa familiar.. Interpretando a Abigail está Rachel Weisz, ganadora de un Óscar por su papel en El jardinero fiel.
“Abigail no es un personaje sentimental”, observa Jackson, “Es una mujer que intenta mantener unida a su familia y, al mismo tiempo, mantener su propia cohesión. El reto para Rachel era interpretar a un personaje que, por sus propias razones, abandona a su familia cuando más la necesita. Tiene que hacer eso y al mismo tiempo conservar la simpatía y comprensión del público, lo que no es nada fácil. Creo que Rachel consigue eso y más. Realizó una interpretación fantástica, y para mí fue una completa revelación como director”.
Weisz comenzó a explorar a su personaje pensando en cómo era la vida de Abigail antes de que todo su mundo se viniera abajo. “Abigail es una madre y ama de casa de principios de los años setenta, y creo que una parte de ella desearía que hubiera algo más que eso en su vida”, explica Weisz. “Creo que está frustrada. Cuando a la familia le sucede esa tragedia, cada uno reacciona a su manera. Al principio, es Jack quien se obsesiona peligrosamente con descubrir al asesino de su hija. Entonces, Abigail comienza a derrumbarse”.
Y añade: “Lo que me gusta de ella es que no es una heroína. Es alguien muy humano, muy falible y con muchos defectos, y que a pesar de ello intenta encontrarle sentido a su vida”.
La humanidad básica, dice Weisz, se produjo gracias a la mezcla que hace Peter Jackson entre lo cotidiano y lo mágico y desconocido. “Peter tiene un sentido increíble del personaje y el drama, pero al mismo tiempo tiene un don para los mundos mágicos y fantásticos. La película es una unión entre esas dos capacidades”, observa.
La familia Salmon tiene una segunda matriarca igualmente importante para la dinámica familiar: la abuela Lynn, interpretada por Susan Sarandon, cuya prolífica carrera cinematográfica incluye haber ganado un Óscar por su interpretación de la hermana Helen Prevean en Pena de muerte, proporciona respiros cómicos al tiempo que es la inquebrantable espina dorsal de la familia.
“Susan es muy graciosa y tenía que ser graciosa como la abuela Lynn, quien nos recuerda constantemente que, frente a la tragedia, hay que seguir adelante con nuestra vida, y también que la vida está llena de humor”, dice Jackson.
Añade Boyens: “La abuela Lynn es una creación fantástica, una mujer descarada e incorrecta que tiene la capacidad y la energía suficientes para ahondar en los temas y llegar al meollo del asunto. Susan interpreta maravillosamente el papel porque es inteligente y su sentido de la comedia es impecable”.
“La abuela Lynn probablemente ha sido alcohólica la mayor parte de su vida, y además fuma. Creo que nunca dije una frase sin un cigarrillo y una copa”, dice Sarandon. “Y es fantástico porque ella es muy fuerte. Es completamente egocéntrica. Dice aquello que todo el mundo piensa, pero que ella es la única lo bastante insensible como para decirlo. No le importan los sentimientos de la gente. Y, en consecuencia, es realmente graciosa”.
El personaje evoluciona en el transcurso de la película, al igual que su vida también se ve alterada por la tragedia acontecida a la familia Salmon. “Lo que me encanta de la abuela Lynn es que tiene que cambiar completamente”, dice Sarandon. “Tiene que probar a pasar la aspiradora y hacer la limpieza y la colada. Y lo hace estupendamente. Al mismo tiempo se las arregla para, literalmente, abrir las ventanas y dejar que entre la luz y decir: ‘Vale, ya basta. Ahora es el momento de vivir. No podéis seguir encerrando vuestras emociones y vuestras vidas’. Es un personaje pequeño. Pero es muy necesaria para que los demás sigan adelante”.
A Rachel Weisz le encantó tener la oportunidad de trabajar con Sarandon. “Susan estaba fantástica como la mujer súper sexy y de manicura diaria que es también una madre difícil y apabullante. Es un papel muy gracioso, pero Susan no sólo le aporta humor, sino también glamour, fuerza y complejidad”, resume.
La fuerza de la familia Salmon se hace también patente en la hermana pequeña y súper inteligente de Susie, Lindsey, quien sigue creciendo a lo largo de la historia hasta convertirse en una mujer. Para encontrar a una actriz que pudiera llevar a Lindsey desde la infancia hasta la cúspide de la madurez en una interpretación singular, los realizadores llevaron a cabo audiciones en Londres, Los Ángeles y Nueva York. Sin embargo, al final encontraron en Nueva Zelanda a Rose McIver, que había realizado su debut a los 5 años de edad en la película El pianista, de Jane Campion.
Dice Boyens acerca de McIver: “Rose posee una dureza que enmascara una vulnerabilidad a la que te deja acceder directamente. Tiene una absoluta falta de auto-compasión y una actitud que funciona perfectamente para Lindsey, una actitud que creo que nos parece muy neozelandesa, de decir: ‘Venga, manos a la obra’. La estuvimos buscando durante mucho tiempo, y resulta que Rose estuvo siempre delante de nuestras narices”.
Jackson añade: “Rose llevó fantásticamente bien el proceso de maduración de Lindsey. Es una actriz nata, muy parecida a Saoirse, y todo lo que hace proviene de su corazón y parece completamente real”.
McIver se sintió atraída por el protagonismo que adquiere Lindsey, incluso mientras su familia se acerca al límite de la destrucción. ”Lindsey es una chica firme y, a medida que su familia se va derrumbando, comprende que, si nadie más va a ejercer de aglutinante, tendrá que hacerlo ella”, dice. “El papel me afectó de verdad porque imaginar la idea de perder a una hermana es terrible”.
El desafío mayor para McIver quizás fuera la transición de pasar de ser una niña traumatizada de 11 años a una intrépida chica de 18. “Son mentalidades muy diferentes a los 11 años que a los 14 o a los 18”, observa McIver. “Trabajé mucho con ideas de auto-conocimiento y conciencia del propio cuerpo, y de cómo eso va cambiando a medida que Lindsey pasa por diferentes edades”.
En una de las escenas más emocionantes de McIver, una Lindsey que sospecha muchísimo irrumpe en casa del señor Harvey, arriesgando su propia vida en la búsqueda de pruebas comprometedoras del asesinato de su hermana. “Lindsey es muy intuitiva, y una vez que empieza a sospechar del señor Harvey, lo siente de una manera muy fuerte”, explica McIver. “Es algo que lleva mucho tiempo bullendo dentro de ella, la esperanza de que será capaz de ayudar a su familia a conseguir las respuestas que necesitan”.
La sólida estructura de la familia Salmon salta en pedazos en un instante por culpa de un hombre movido por los más básicos instintos de la maldad depredadora, un hombre que utiliza su apariencia normal para enmascarar lo siniestro de su espíritu. George Harvey es un tranquilo y solitario constructor de casas de muñecas, es como dice Susie ‘un buen vecino’, un hombre que no llama la atención de los demás ni quiere hacerlo. Así es capaz de atraer a Susie a su muerte y volver a deslizarse silenciosamente en el anonimato, sin levantar sospechas.
Peter Jackson estaba profundamente convencido de que darle una vida completa a The Lovely Bones en la pantalla dependía de encontrar a un actor brillante para interpretar al señor Harvey. Su elección fue tan inesperada como fortuita: el veterano de las tablas y la pantalla Stanley Tucci. Aunque Tucci ha ganado dos veces el Globo de Oro por interpretar a dos personajes históricos igualmente complejos (el polémico locutor de radio Walter Winchell en Winchell y el criminal de guerra nazi Adolph Eichmann en Conspiracy), sus papeles más recientes incluyen las comedias El diablo viste de Prada y Julie y Julia.
“Stanley es un actor con el queríamos trabajar desde hace mucho tiempo, y tiene el mérito de haber tenido el valor de aceptar este papel”, comenta Jackson. “Tuvimos gente que realmente nos dijo que nunca aceptaría este papel porque no se podían imaginar pasando varios meses metidos en el pellejo de esta horrible clase de asesino”.
Con Tucci ya comprometido, ya no había vuelta atrás. Pero interpretar a George Harvey conllevó un precio personal. “Creo que Stanley odiaba meterse en la piel de este personaje”, subraya Jackson. “Cada noche, intentaba desembarazarse con una ducha de toda la materia reptiliana que había llevado encima todo el día. Pero tuvo el coraje de asumir este papel y de ser completamente intrépido. Se asomó al abismo: al vacío que es el alma de George Harvey, y es ese abismo el que se ve también reflejado en la pantalla. Es una actuación profundamente terrorífica. El señor Harvey en realidad habla muy poco en la película, y sin embargo Stanley es capaz de trasmitir muchas cosas acerca de la vida interior del personaje mediante los gestos más pequeños o los más sutiles cambios de expresión facial. Stanley comprendió implícitamente que el auténtico terror es algo interno, el auténtico terror es algo implícito y que nunca se ve”.
Philippa Boyens añade: “Una cosa que Stanley captó de verdad fue la tranquilidad del personaje. En público se desenvuelve con gran encanto e inteligencia, pero cuando está solo puede ser él mismo, y casi siempre está tranquilo. Cuando el señor Harvey interactúa con otros, siempre está manipulando a la gente, y siempre alerta. Incluso cuando no está en primer plano, uno ve a su mente funcionando, evaluando la situación, calculando la siguiente jugada. Stanley le aportó toda esa inteligencia al papel e hizo que George Harvey fuera aún más peligroso”.
Para darle a Tucci una caracterización totalmente distinta de la suya, Jackson sugirió un “maquillaje” total, que incluía aclarar su piel, hacerle un poco más rechoncho y añadirle dientes postizos, lentillas y un bigote. “Uno no ve al señor Harvey y piensa: ‘Stanley Tucci’, lo que creo que le dio a Stanley la posibilidad de separarse del personaje”, dice Jackson.
Tucci dice que la decisión de aceptar el papel fue agónica. “Pensé que el guión era hermoso pero, para serte sincero, estuve a punto de no hacerlo. Hubiera sido muy difícil decir que no, pero decir que sí era igualmente difícil”, confiesa. “Me pensé mucho el interpretar a un tipo como el señor Harvey. Pero lo que realmente me interesaba como actor era cómo alguien podía ser una persona tan banal, a quien vemos todos los días en situaciones corrientes, y luego cometer los actos más horribles justo delante de nuestras narices”.
Tucci trabajó con John Douglas, experto en Ciencias del Comportamiento y en perfiles de criminales, para conseguir información acerca de la psicología anormal de los asesinos en serie de la vida real. Leyó declaraciones que helaban la sangre y vio entrevistas confidenciales de sus confesiones. La investigación le pareció a la vez muy valiosa y difícil de soportar. “Fue difícil”, admite. “Hacía toda la investigación, pero luego al acabar la jornada intentaba apartarme de todo eso”.
También le ayudó, dice Tucci, que literalmente se quitaba cada día la peluca y el maquillaje, lo que subraya el mérito de lo que él califica de brillantez de Peter King, el encargado del maquillaje. “El peinado y el maquillaje para el papel fueron totalmente cruciales”, continúa Tucci. “Siempre me pareció que, si no podía encontrar su aspecto, no podría encontrar a George Harvey. Todo tenía que proceder de su exterior, y una vez que vi al señor Harvey en el espejo, pude ser él porque podía distanciarme lo suficiente”.
Trabajar con Saoirse Ronan también ayudó a Tucci a internarse en la espesura psicológica del personaje. “Saoirse tiene una maravillosa profundidad y una especie de cualidad mágica. Nos llevábamos increíblemente bien”.
El señor Harvey elude a la policía incluso aunque el cínico agente Len Fenerman busque desesperadamente al asesino de Susie. Interpretando a Fenerman está Michael Imperioli, conocido para muchos por su longevo papel de Christopher Moltisanti, el irritable protegido de Tony Soprano en la serie de HBO Los Soprano.
“Michael hace un trabajo estupendo interpretando a un policía de pueblo que fracasa en sus intentos de capturar al malo”, dice Jackson. “Tiene una verdadera habilidad para ganarse el respeto y la simpatía del público”.
Imperioli dice que una de las cosas que más le sorprendió de Len Fenerman es que, con el paso de los años, se convierte en parte integral de la familia Salmon.”Llega a conocerles de verdad y todos se sienten muy unidos. Creo que quiere ser un pilar de fuerza para ellos”, dice. “Pero es una situación delicada porque Len piensa que la obsesión de Jack entorpece la investigación”.
Complicando aún más las cosas está la relación de Len con Abigail. “Se establece una conexión”, dice Imperioli. “Trabajar con Rachel Weisz fue una experiencia formidable. Irrumpe como un tren con todas sus emociones y está muy, muy presente”.
A su vez, Weisz dice de Imperioli: “Uno le cree realmente en el papel de ese policía de los años setenta que quiere ser muy profesional pero que al mismo tiempo posee mucha ternura bajo esa máscara de profesionalidad. Michael le aporta mucha compasión e integridad al papel, y también una esencia moral auténtica que se puede percibir”.
Completando el reparto están varias estrellas emergentes, entre ellas Nikki SooHoo como Holly, la inesperada compañera de Susie en el mundo intermedio, Reece Ritchie como Ray Singh, el primer amor infantil de Susie, y Carolyn Dando como Ruth, la extravagante compañera de clase de Susie que desarrolla una conexión inusual con Susie tras su muerte.
Para Peter Jackson, uno de los aspectos más intrigantes de The Lovely Bones era la manera en que la historia de Alice Sebold espoleaba la imaginación del lector fundiendo la vida real en la Tierra con el misterio de lo que viene después. Los elementos sobrenaturales de The Lovely Bones le permitieron a Jackson jugar de una manera nueva con la clase de reinos de fantasía que le han hecho famoso como creador. Y sin embargo, al mismo tiempo la película es quizá su pieza más cinemática y más fuertemente emocional hasta la fecha.
Jackson dice: “Una de las razones por las que quería hacer esta película era por hacer algo donde las cosas pudieran ser muy simples. Por supuesto que contamos con algunos efectos visuales asombrosos para el mundo intermedio de Susie, pero al mismo tiempo, muchas de mis escenas favoritas son de una simplicidad total”.
Y continúa: “Por ejemplo, la escena en la que Lindsey irrumpe en la casa del señor Harvey: no es que tenga nada súper ingenioso, pero me encanta esa escena por la manera en que todo se centra en torno al sonido. Es la forma en la que crujen las tejas del tejado y el viento sopla y las puertas chirrían lo que la hace tan eficaz. Su construcción depende de los momentos más insignificantes, incluso de hojear las páginas de una revista, del crujido de una tabla del suelo al acomodarse. Una escena como ésta significó para mí un desafío para dar forma al drama de una manera mucho más eficaz y económica, y me pareció algo muy refrescante”.
A lo largo de The Lovely Bones, la atmósfera y el ambiente eran unas herramientas tan valiosas para Jackson como los efectos especiales y los trucos de ordenador. Desde el principio, quiso trazar una línea visual clara entre la vida cotidiana de la familia Salmon, los conflictos terrenales y la mágica experiencia de Susie en el mundo intermedio. Para conseguirlo, colaboró estrechamente con un equipo de artistas, muchos de los cuales habían colaborado previamente en las películas visualmente épicas de El Señor de los Anillos y King Kong.
El director de fotografía, ganador de un Óscar por La Comunidad del Anillo, cambió de tono con un estilo más descarnado y naturalista, utilizado para captar la vida cotidiana de los Salmon tras la tragedia. “Andrew y yo tenemos una gran sintonía”, dice Jackson. “Nos gusta rodar siempre con dos cámaras, una con la que se ensaya y se planifica, y otra a la que yo llamo la cámara ‘de la suerte’, que puede captar un detalle diferente para añadirlo al plano original. Siempre tenemos una Steadicam al lado”.
Además, Jackson y Lesnie filmaban a veces a Stanley Tucci con una cámara-lápiz, no más grande que una caja de cerillas, para captar el estrecho foco del mundo de Harvey.
Una de las escenas más importantes de la película era la de la muerte de Susie. “La secuencia del campo de maíz era clave porque, en cierto sentido, es la cosa más importante que le va a suceder a Susie en la película”, dice Jackson. “Es la escena en la que pierde la vida, es el suceso del que huye y al que al final tendrá que acabar enfrentándose”.
Continúa: “Quería que la escena fuera horripilante, pero también banal, porque el tipo está atrayendo a Susie al descampado. Al principio, se ve a unos chicos jugando en el campo de fútbol y a gente preparando la cena en sus casas. Entonces llega la escena muy íntima e intensa en la habitación subterránea, en la que Susie se da cuenta de que ha cometido un terrible error. Pero la violencia que viene a continuación queda implícita y casi por completo fuera de plano, como era nuestra intención. Se ve el aumento de la tensión hasta el momento del asesinato de Susie, y todo lo que sucede después. No tenía ningún interés en mostrar el propio asesinato”.
Con tantos tonos diferentes (desde asesinato y misterio hasta drama familiar pasando por una reflexión sobre la vida después de la muerte) que entrelazar, Jackson le dio también un nuevo enfoque al montaje de The Lovely Bones. Le pidió al montador Jabez Olssen que permaneciera en el plató durante toda la producción. Gracias a ciertos adelantos técnicos, Olssen pudo ponerse a montar sobre la marcha, en las calles de Pennsylvania y en los bosques de Nueva Zelanda, proporcionado nuevas ideas a Jackson a medida que iba trabajando.
“Era algo que nunca antes había hecho, pero me pareció muy útil”, observa Jackson. “A menudo, mientras estaba esperando para rodar una nueva escena, tenía a Jabez a mi lado con un ordenador portátil y montábamos escenas que habíamos rodado hacía uno o dos días. Hacía que mantuviéramos el ritmo y, para cuando se terminó de rodar la película, ya teníamos montada una parte razonable de la misma”.
Más tarde, cuando el equipo se reunió en la sala de montaje, el proceso se aceleró y entró en una fase de alta creatividad. Jackson explica: “El montaje era crucial en esta película porque no es una historia lineal y se trata de una historia que juega con el tiempo convencional. Probamos un montón de ideas diferentes, y también Fran Walsh pasó mucho tiempo en la sala de montaje y fue fundamental en el proceso de dar forma a la narración”.
Para Olssen, la experiencia fue diferente a todas las demás. “Hicimos mucho trabajo de experimentación en la sala de montaje y descubrimos muchas cosas”, dice. “Una de las cosas divertidas que hicimos en el montaje fue trabajar de verdad la tensión y el suspense, y también experimentar con el tono y la estructura de la historia. No es una película que encaje fácilmente en ningún género. No es sólo una historia policíaca o de investigación, sino algo mucho más sutil y complejo que eso. En realidad trata acerca de una familia averiguando quiénes son y cómo continuar con sus vidas”.
Cuando llegó el momento de crear el reino ilimitado del “Intermedio”, Jackson decidió utilizar metáforas visuales para expresar todas las esperanzas y alegrías y los miedos más profundos de Susie. “El mundo intermedio está impulsado por las emociones de Susie”, explica el director. “Cambia y se mueve según esté triste o alegre, refleja completamente el estado de ánimo de Susie y la cultura que la rodeaba cuando estaba viva. Hay momentos idílicos y momentos que son muy sombríos”.
Ayudando a Jackson a concebir un más allá lleno de posibilidades tan infinitas estaba el director artístico y de efectos especiales y visuales Michael Pangrazio, antaño un reputado pintor en quien Jackson confía actualmente para los diseños conceptuales. “El problema con el mundo intermedio es que es muy intangible, y la mejor manera que teníamos de encontrarlo era a través del arte”, dice Jackson.
“Teníamos que verlo, y Michael nos proponía ideas. Podía sacar 10 ó 12 sketches diferentes para enseñarnos el aspecto que podía tener determinado árbol o montaña, y era capaz de materializar lo que había en mi cabeza. Otros artistas de efectos WETA y nuestro supervisor de efectos visuales Christian Rivers también aportaron su arte conceptual. Tuvimos tantas buenas ideas que se podría hacer una película entera con las que no utilizamos”.
Pangrazio realizó sketches como loco durante meses antes incluso de reunirse con los realizadores, y dice que aquellos primeros dibujos provocaron un intenso chaparrón de ideas. “El más allá es tan ilimitado que decidimos buscar algo que resultara surrealista y muy poco habitual, y forzando visualmente el envoltorio, pero sin ser demasiado específico”, dice Pangrazio.
“Tuve que pensar completamente fuera de toda lógica y unir cosas que normalmente no se unen visualmente. Disfruté enormemente de la libertad creativa”.
Encargados de dar vida a las ilustraciones finales del mundo celestial de Susie estaban dos hombres famosos por su maestría digital en la productora Weta Digital de Nueva Zelanda: el supervisor de efectos visuales Christian Rivers y el supervisor adjunto Joe Letteri.
Rivers pronto se dio cuenta de que se iban a internar en territorios inexplorados. “Sabía que Peter y Fran querrían ver algo muy cinemático, pero no había referencias para lo que estábamos haciendo. La estética que finalmente se nos ocurrió es lo que yo llamo súper-real. Está magnificada y es vibrante, y tiene más vida que el mundo real, lo que da una sensación más descarnada”, explica. “Nunca se siente ninguna corporeidad en el mundo intermedio de Susie. El deseo de Peter y Fran era que se pareciese al mundo de los sueños”.
Copyright de imágenes, sinopsis y Cómo se hizo The Lovely Bones © 2009 DreamWorks Pictures, Film4 y Wingnut Films. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.
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