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The-Cult-revista

"Zatoichi" (Takeshi Kitano, 2003)

Zatoichi

Japón, siglo XIX. Zatoichi es un vagabundo ciego que vive del juego y de dar masajes. Pero además es un maestro con la espada, rápido y preciso como el mejor samurai.

"Zatoichi –dice Takeshi Kitano– no es solo mi primera película de época, sino que desde que debuté en la dirección con Violent Cop, es la primera vez que hago una película de la idea de otra persona.

Creía que Zatoichi iba a ser una labor difícil porque al hacer una película de época tienes que ser mucho más cuidadoso, pero a la hora de la verdad resultó muy divertido. Me di cuenta que el proceso era totalmente ficticio ya que tenía que crearlo todo para poder hacerla. Esto me permitió hacer cosas absurdas y explorar zonas que no conocía. Puedo decir que hacer esta película ha sido una de las experiencias más artísticas y creativas de toda mi carrera".

Detrás de su humilde fachada, Zatoichi es un gran espadachín, deleitando con toques de una sobrecogedora precisión.

Zatoichi descubre una pequeña ciudad perdida en la montaña dominada por la banda del despiadado Ginzo. Éste se deshace de cualquiera que se ponga en su camino contratando para ello a Hattori, un famoso samurai.

Un día jugando junto a su inseparable amigo Shikichi coinciden con una pareja de geishas. Tan peligrosas como guapas, Okinu y su hermana Osei han venido a la ciudad para vengar el asesinato de sus padres. Teniendo como única pista el misterioso nombre de Kuchinawa, las hermanas esconden un montón de ases en la manga.

La siniestra banda pronto acorrala a Zatoichi. Junto a su legendaria espada, el destino de Zatoichi se verá involucrado en situaciones muy violentas.

Notas del director

Zatoichi es uno de los héroes más populares del drama de época japonés. Creo que todos aquellos que rondan los treinta saben quien es Zatoichi. Hace unos diez años que no se hace una película sobre él, así que muchos jóvenes no le conocen pero espero que esta película les de la oportunidad de familiarizarse con este héroe.

Inesperadamente Chieko Saito me propuso hacer esta película. Era una buena amiga del actor Shintaro Katsu, el protagonista de las primeras series de Zatoichi que se hicieron para el cine y la televisión entre 1962 y 1989. Hace unos años me preguntó si estaría dispuesto a hacer una secuela de Zatoichi. Parecía interesante porque nunca había hecho una película de época. Cuando me lo preguntó, también quería que interpretara al personaje principal. Me entró el pánico. ¡Cómo iba a reemplazar a Katsu! Lo rechacé educadamente pero Madame Saito no aceptaría un no por respuesta. Finalmente acepté con una condición: haría la película tal y como quería, siempre y cuando el personaje de Zatoichi siguiera siendo un maestro espadachín ciego y un genio con los dados. Todo lo demás sería cosecha propia.

Mi guión no estaba basado en ninguna de las historias anteriores de Mr Katsu. No vi ningún sentido al hecho de imitar aquella versión de Zatoichi. Me propuse hacer una versión nueva que fuera lo más diferente posible tanto física como psicológicamente. El Zatoichi de Katsu tenía el pelo oscuro, vestía un kimono claro y llevaba un bastón marrón en el que escondía su espada. Aunque todo esto era apropiado para su época, decidí que mi Zatoichi fuera visualmente diferente. Mi Zatoichi es en realidad una persona bastante excéntrica. Tiene el pelo rubio platino y un bastón rojo sangre donde también esconde la espada. Con respecto a su mentalidad, mi Zatoichi está emocionalmente condicionado por el resto de los personajes. El Zatoichi de Mr Katsu tenía más bien una relación conmovedora con la gente de la ciudad. El mío no se mezcla con la buena gente. Solo se rodea de los malos.

Zatoichi es prácticamente invencible. Puede desafiar a cualquiera. La cuestión es ¿cómo? Es ciego, así que no debería ser tan fuerte si no puede ver a sus contrincantes. Finalmente decidí que el secreto de Zatoichi es que es “una película”. Incluso juego con su ceguera al final: quizás no es ciego después de todo... te desconcierta, pero ese es su papel.

Pensé que el rojo para el bastón era el mejor color. No quedaría bien si Zatoichi llevara un bastón de madera sin pintar. Sería práctico pero habría hecho de la película una historia conmovedora sobre gente normal y corriente. Pensé que si era rubio y llevaba un bastón rojo lacado, los demás personajes se mostrarían cautelosos y nadie querría verse involucrado con él en nada.

Uno espera que las películas de época tengan muchas más restricciones que las contemporáneas, por los trajes, los escenarios que hay que decorar con hechos históricos, etc. Pero por el contrario, tuve una gran libertad creativa porque básicamente puedes crear todo lo que necesitas para ese tipo de película. Cada uno de los detalles: el aspecto de los personajes, los exteriores, etc., es en realidad mucho más ficticio que en una película contemporánea, puesto que todo lo has recreado. Por ejemplo, casi todos los actores tuvieron que llevar trenzas postizas para así imitar el estilo de aquella época. Con respecto al idioma me incliné por el japonés moderno porque la esencia de la película no es de un drama clásico de época.

Cada vez más películas están empezando a depender de los ordenadores y los efectos visuales, pero sobre todo en las películas modernas. Nunca me he sentido cómodo utilizándolos, pero a una película de época, pueden darle un toque de animación que encaje muy bien. Utilizamos el ordenador para los cortes y las heridas. Antiguamente podías mostrar escenas violentas siempre y cuando no aparecieran ni la sangre chorreando ni las heridas, así que intentamos mostrar las heridas, cuando era posible, de una manera más gráfica.

No quise utilizar ni el ordenador ni los efectos visuales para las escenas de acción sino mis propios trucos. Zatoichi coge la espada para desenfundarla con un movimiento de su mano hacia atrás. Esta manera de utilizar la espada solo permitía en términos de acción, balancearla, bajarla o moverla de un lado a otro. Para capturar los movimientos de la espada de una manera visual, tuve que adoptar posturas físicamente imposibles que me ocasionaron torceduras en las muñecas, los codos y los hombros. Definitivamente requerían práctica.

Lo más difícil era hacer los movimientos de espada con los ojos cerrados cuando la cámara me enfocaba directamente. A veces ni sabía donde tenía la espada, me desorientaba totalmente el tener que hacer todo con los ojos cerrados. Incluso cuando tenía que andar en línea recta era difícil, a pesar de tener marcas en el suelo. Me tropezaba y me caía continuamente. No sabía cuál era la distancia que quedaba entre mí y los otros actores. No podía ver la expresión de su cara ni sus movimientos cuando actuaba con ellos. Fue mucho más difícil de lo que esperaba. Cuando actúas con los ojos abiertos, indirectamente sientes como moverte y como decir el texto, aunque físicamente no puedas verte a ti mismo.

Teníamos un coreógrafo para las escenas de lucha pero terminé haciendo yo la mayor parte de las coreografías, excepto la de la lucha de las dos geishas contra los hombres de Ginzo en la residencia. No quería que las escenas de espadas se parecieran a las de antes. Quería hacer algo diferente a lo que los expertos habían hecho hasta el momento. No me gusta que la espada dicte todo, resultando tan solo un conjunto de golpes. Afortunadamente Zatoichi solía vencer con un solo golpe con lo cual pude evitar ese tipo de lucha. Por otro lado, dejé al actor Tadanobu Asano (que interpreta al guardaespaldas Hattori) hacer trucos que yo había aprendido a lo largo de los años. En las comedias de Asakusa había practicado mucho con la espada, lo que era algo obligatorio para cualquier cómico de la época. A menudo se incluían este tipo de luchas en los escenarios. Mi maestro nos enseñaba movimientos básicos y luego nosotros los representábamos de tal manera que parecieran graciosos. Desde entonces, tenía algunas nociones coreográficas de este manejo de la espada, que siempre había querido utilizar en una película, si alguna vez hacía una.

La lucha de espadas en la película no consiste en ver lo bueno que el luchador es, sino en ver lo bueno que es el actor recibiendo los golpes. Si el contrincante no está cualificado la escena no resultará natural y por tanto no valdrá. No quería ver a los actores recibiendo golpes y chocándose contra la cámara.

Este tipo de luchas están cronometradas. No puedes ser lento. Tenía que ser todo muy rápido. A veces la espada vuela, pero esto contrasta con los movimientos lentos de los contrincantes. Para capturar los movimientos rápidos de la espada, usamos dos tipos de cámara diferente. La ventaja de utilizar dos cámaras simultáneamente es que si una cámara no coge un determinado momento, tienes la otra. Cuando con una cámara no aparecen imágenes de la espada, tenía que acudir a la otra para así captar la acción de la película.

El significado de la pistola y de la espada es totalmente diferente. Cuando ruedas un tiroteo no se necesitan muchas cámaras. Hay veces que ni siquiera aparece la pistola. Por otro lado, cuando la pistola ya se ha disparado no hay nada que la persona a la que han disparado pueda hacer. Pero con las espadas nunca sabes cual va a ser el próximo movimiento. Una vez que se da un golpe, el espadachín debe atacar la zona menos protegida de su contrincante. A veces no puede volver a golpear. Incluso después de repetir lo mismo varias veces en los ensayos, la agilidad y los reflejos bajan en el rodaje.

Tuve que utilizar muchos más cortes en Zatoichi que en mis anteriores películas. Necesitaba varias tomas para esconder imperfecciones ya que los actores llevaban trenzas postizas y kimonos y cada uno de los detalles tenía que estar en su sitio. Utilizar planos cortos es una norma, especialmente si hay muchos movimientos de cámara. Un drama de época sin movimiento de cámara haría que la película fuera demasiado lenta.

Kurosawa normalmente planeaba muy bien las tomas de luchas con espadas, lo que tiene un gran impacto. Hay que tener una gran resistencia para rodar al estilo de Kurosawa. La secuencia de lluvia de Zatoichi es mi homenaje a Los siete Samurais de Kurosawa. Por cierto, mientras rodábamos esa escena, no solo hacía frío sino que el olor de la lluvia iba cambiando. Al parecer, se utilizó el agua de un estanque de carpas porque no teníamos suficiente agua en el depósito. Realmente apestaba. Parecía como si estuvieran diluviando carpas sobre nosotros.

Solía reírme de los dramas de época japoneses porque todos tenían el mismo final. Por ejemplo, cuando el héroe se va de la ciudad y va andando por la carretera atravesando arrozales, de repente todos los granjeros que están trabajando los campos empiezan a cantar y bailar mientras aran. Cuando me llegó el momento de dirigir mi primer filme de época pensé, ¿por qué no hacer mi propia interpretación del típico final feliz? Me dio la impresión que sería aburrido reproducir los bailes japoneses tradicionales con un grupo de amateurs, ya que no es muy emocionante ni desde el punto de vista visual ni desde el del sonido. Entonces se me vino a la cabeza una idea ¿por qué no hacer un baile al estilo del claque japonés? Me di cuenta que la premisa básica de la historia de Zatoichi, un maestro espadachín ciego que puede manejar su espada a la velocidad del sonido, era en sí misma lo suficientemente buena como para hacer de ella una película de entretenimiento. Así que hice mi propia interpretación moderna de los típicos festivales de baile con granjeros y carpinteros vestidos con los tradicionales kimonos, zuecos de madera y sandalias de paja, bailando el claque japonés con un ritmo hip hop.

Un gran maestro del entretenimiento debería ser capaz de hacer todo tipo de cosas. Yo he bailado claque pero me resultó un poco aburrido. No me gustaba el tipo de claque que bailaba Gene Kelly pero cuando descubrí el de Gregory Hines, sin música, era sorprendente. Hace unos años conocí a un grupo de bailarines de claque japonés llamados “The Stripes”, vi su espectáculo y me fascinó como bailaban. Me encantó lo diferente que su estilo era del tradicional que a mí me habían enseñado. Así es como “The Stripes” llegaron a Zatoichi.

Quería mostrar un cierto equilibrio en la película. No quería tener solo escenas de acción, también quería incluir humor. Se suponía que el personaje de Ogi (interpretado por Saburo Ishikura) era un tipo muy malo, pero le gustaba bromear tanto que decidí hacer de él un tipo bueno y gracioso. Shinkichi, el compañero de Zatoichi, es interpretado por Gradalcanat Taka.

Copyright de texto e imágenes © Vertigo Films. Reservados todos los derechos.


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