Orígenes de la publicidad
Si hay algo común a toda la publicidad visual, independientemente del momento hitórico en el cual se produce, es la fuerza de enganche que pretende y su argumentación icónica, mediante símbolos.
Otro elemento distintivo es el hecho de que su principal espacio de desarrollo son las ciudades, dado que el distintivo publicitario sirve para especificar un lugar, un servicio o un producto, y ello es más necesario cuando la competencia es mayor, como sucede en las grandes urbes.
Aunque nuestro interés se centra en la publicidad visual, hemos de mencionar que su origen son los anuncios por palabras. Desde que los sumerios inventan la escritura hay noticia de fórmulas más o menos relacionadas con la promoción.
Del año 3.000 a. C. data una tablilla comercial hallada por los arqueólogos en lo que fue Babilonia. Otro dato de interés para la historia del fenómeno publicitario tiene una edad de 3000 años; se trata de un papiro hallado en las ruinas de Tebas y conservado actualmente en el Museo Británico.
Junto a la existencia de esos anuncios por palabras primitivos, cabe mencionar la figura del pregonero, de gran importancia en el mundo comercial grecorromano.






































































