| Índice de Artículos |
|---|
| Historia del graffiti |
| Apogeo de los grupos de graffiti |
| Sociología del graffiti |
| Todas las páginas |
Sociología del graffiti
Símbolo de una globalización cultural cada vez más acusada, el graffiti es un rasgo más de la llamada cultura juvenil, término de origen periodístico que carece de fundamento, por un simple motivo: la cultura no puede adscribirse a una edad determinada.
Por lo demás, se da la paradoja de que lo que fue una práctica marginal durante los años setenta, ha logrado anular todo su significado transgresor dos décadas después, convirtiéndose en un signo más de la moda del momento en todo el entorno occidental.
Desde luego, sería fácil convertir al dibujante o escritor de graffitti en una víctima de dicha moda. Igualmente simplista sería ver en todo escritor o dibujante de graffiti a un pintor en ciernes.
Como ya dije, el graffiti es, ante todo, una marca territorial. Esa es la razón por la que su primer objetivo es la visibilidad.
Un graffiti es una realización premiosa, urgente, condicionada por la ilegalidad. Pero por furtivo y rápido que sea su acabado, toda pintada tiene el fin de ser observada por un espectador, bien sea otro dibujante, bien sea un ciudadano común.
En líneas generales, cabe plantear dos soportes fundamentales para esa comunicación: un soporte fijo (muros, paredes, suelos) o un sopote móvil (vagones de metro, autobuses).
Enlo que concierne a los medios de aplicación, éstos pueden estudiarse dependiendo de su complejidad instrumental. Hay métodos muy simples, como el dibujo con rotulador grueso, y otros más sofisticados como el poco frecuente aerógrafo o el más común aerosol. En este último caso, los dibujantes se valen de boquillas de distinto tamaño, según el fin que vayan a darle al spray (perfilado, relleno, abocetado).
No cabe hablar de una metodología estricta en una práctica tan poco reglada, pero sí pueden citarse varias fases en el proceso de realización de un graffiti con aerosol. Suele hacerse primero un boceto en papel, trasladado luego al soporte urbano elegido. Primero se perfila, luego se marcan las zonas de coloreado que habrán de rellenarse y, por último, se sombrea y retoca.
Un rito bastante habitual consiste en fotografiar la obra una vez acabada, de forma que exista una constancia de ésta cuando las brigadas de limpieza o artistas rivales la eliminen. La generalización del teléfono móvil contribuye a esa costumbre.
Desde su origen en las calles de Nueva York, la pintada urbana ha dado lugar a una jerga específica con la cual los dibujantes designan distintos usos y circunstancias de su entorno peculiar.
Entre los vocablos propios del graffiti neoyorquino, luego extendidos a escala internacional, figuran all-city (pintadas en casi todas las líneas de metro), bite (plagio), burn (competir), def (excelente), fade (escala de colores), wildstyle (entrelazado muy barroco de letras), 3D (estilo de acabado en tres dimesiones), tag (firma o contraseña), throw-up o flop (nombre de letras huecas y redondeadas, unidas entre sí, delineadas con un color y sombreadas con otro), bubble letters (letras con forma de burbuja), style war (competición entre artistas), toy (novato o incompetente) y old school (graffiti realizado con el estilo anterior a 1984).
Ya les hablé de un graffiti comercial, relacionable en cierto grado con el pop-art y otras tendencias que procuran eliminar las barreras entre el elitismo y lo popular en materia artística.
Un proceso selectivo ha ido conduciendo hasta las galerías a ciertos creadores que practicaban la pintada urbana. Ello ha servido para dignificar al graffiti en el entorno intelectual y pseudointelectual, más allá de su transitoriedad.
Mucho se debe, en este sentido, a la United Graffiti Artists, que durante diez años, a partir de 1972, exhibió las creaciones de distintos artistas de la calle. Pero aún más considerable para esa aceptación del graffiti entre los especialistas es la fama conseguida por pintores de vanguardia cuya primera obra fue plasmada sobre muros y vagones de metro.
Cabe citar a varias figuras en este sentido.
El pintor estadounidense Jean-Michel Basquiat (1960-1988) salta de la improvisación urbana al reconocimiento por parte de la crítica. Algo parecido sucede con dos artistas conceptuales ingleses, Gilbert & George, exploradores de la textura peculiar de la pintada. Pero el más significativo del grupo es el norteamericano Keith Haring (1958-1990), cuyo arte callejero encuentra acomodo en las paredes del metro de Nueva York.
Ni que decir tiene que creadores como estos trascienden la realidad plástica del graffiti. Ello no significa que toda pintada posea esa cualidad que diferencia el verdadero arte de un simple garabato urbano.
El graffiti, la firma pintada, es una fórmula comunicativa propia de los lugares públicos, orientada a la señalización territorial y diferenciada del muralismo en que su primer propósito, a pesar de ejemplos como los citados, no es el artístico.
Imagen superior: Plano del documental Bomb It (2007), de Jon Reiss © Antidote Films, Flying Cow Productions, The Annenberg Foundation, Local Hero, The Strauss Foundation. Reservados todos los derechos .
Esta es una versión expandida de varios estudios anteriores. En particular, incluye citas de varios artículos que escribí entre 1996 y 2001 para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet. Asimismo, contiene algunas reflexiones y referencias que publiqué en los libros Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006).
2595 días atrás
182 días atrás
4528 días atrás
1326 días atrás
541 días atrás
541 días atrás
550 días atrás
555 días atrás
575 días atrás
575 días atrás
1715 días atrás
1715 días atrás
992 días atrás






































































