Chaykin ha trazado su propio camino. Devoró narrativa policiaca y fue amante del jazz antes de vender su primer cómic. Admiró a ilustradores como Robert Fawcett y Al Parker. Y sobre todo, siempre ha dejado que su estilo como dibujante se sitúe en el lado oscuro de la vida.
Los años sesenta y los setenta enseñaron a Howard Victor Chaykin (1950, Newark, Nueva Jersey) que la controversia y la desmitificación son un buen señuelo para cualquier artista.
No obstante, él no fue uno de esos hijos del underground, abstraídos por la psicodelia y convencidos de que el sistema era un saco de arena sobre el que descargar sus golpes.
Más bien sucedió al contrario. Dio sus primeros pasos como fiel ayudante de maestros como Gil Kane y Neal Adams, y debutó con un tebeo convencional de espada y brujería, Las Aventuras de Fafhr y el Ratonero Gris (Fafhrd and the Gray Mouser), por encargo de DC Comics.
Aquella adaptación de las novelas de Fritz Leiber le sirvió para ampliar su horizonte profesional. De paso por Marvel Comics, colaboró con Adams en la serie de ciencia-ficción Killraven (Amazing Adventures #18, 1973) y creó un personaje, Dominic Fortune.
En 1978, cuando estaba en su apogeo la moda de la space opera propiciada por el éxito de Star Wars, Chaykin escribió y dibujo las aventuras de otro personaje, Cody Starbuck, cuya vinculación con la obra de George Lucas quedaba atenuada por un tratamiento adulto y provocativo de los argumentos.
No es ésta la única relación del artista con La Guerra de las Galaxias. En 1976, Chaykin había recibido de Marvel Comics el encargo de adaptar el primer film de la saga Star Wars, a partir de un guión escrito por Roy Thomas.
Al poco tiempo, entró a formar parte de las filas de una publicación legendaria, Heavy Metal. En sus páginas, llevó al cómic la novela más famosa de Alfred Bester, Las estrellas mi destino / Tigre, Tigre (The Stars My Destination). Asimismo, participó en el rodaje de la película de dibujos animados donde se adaptaron varios de los mayores éxitos de Heavy Metal.
En Swords of Heaven y Flowers of Hell colaboró con otro formidable narrador, Michael Moorcock.
El siguiente éxito de Chaykin llegó al mercado en 1983. Los 26 primeros números de American Flagg! fueron editados por First Comics, y reunían en sus viñetas varios de los gustos y obsesiones del artista, desde el pulp hasta el erotismo, pasando por la ciencia ficción y la estética del género negro.
A fines de los setenta, fundó el estudio Upstart Associates junto a Walt Simonson, Val Mayerik y Jim Starlin. Posteriormente, pasaron por dicho estudio Jim Sherman y Frank Miller. Ni que decir tiene que este último forjó su estilo personal a partir de múltiples referencias, una de las cuales fue el trabajo de Chaykin.
Tras resucitar al héroe pulp La Sombra en una miniserie para DC Comics (1985), Howard Chaykin desarrolló un proyecto muy personal, Time², y en 1988 publicó Black Kiss a través de Vortex Comics.
Black Kiss destilaba cinefilia, espíritu noir y sexo a partes iguales, y su lanzamiento supuso un aldabonazo en el conservador gremio del tebeo estadounidense.
De ahí en adelante, pese a que sus facultades creativas y su imaginación no menguaron en absoluto, Howard Chaykin se entregó a tareas menos impactantes: Firearm (1993), Power and GloryCyberella (1996), Batman: Dark Allegiances (1996), City of Tomorrow (2005), Hawkgirl (2006)... (1994),
No obstante, pese a que hace tiempo que no saborea un gran éxito, nuestro artista aún figura entre esas figuras de culto que, a fuerza de talento y descaro, cambiaron el rumbo de los cómics en Estados Unidos.
Copyright del texto © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de la imagen: Blackhawk © DC Comics, Howard Chaykin. Reservados todos los derechos.
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