En 2000 Alessandro Barbucci y Barbara Canepa, conocidos por títulos de consumo juvenil como W.I.T.C.H. y Monster Allergy, lanzaron al mercado un cómic adulto tan original como atractivo: Sky Doll.
En algún momento de estos últimos treinta años, el estilo cartoon se introdujo definitivamente en la dieta de los compradores europeos de cómic, favoreciendo cambios estilísticos y narrativos en la obra de ciertos historietistas.
El dibujante Alessandro Barbucci y la ilustradora y colorista Barbara Canepa forman parte de ese mestizaje, en el que se combinan, entre otros factores, los tebeos japoneses y, sobre todo, los dibujos animados Disney.
Barbucci adquirió experiencia en el sello Disney Editions, y eso es algo que no pasa desapercibido en su labor. En 1997, junto a Barbara Canepa y la escritora Elisabetta Gnone, creó la franquicia W.I.T.C.H., tan exitosa y comercial que ensombrece las cualidades de la obra que nos ocupa: Sky Doll.
Distribuida por Soleil en Francia y por Marvel en Estados Unidos, este cómic reunía, bajo el paraguas de la ciencia-ficción, reflexiones acerca de la religion y de los medios de comunicación de masas.
La protagonista, Noa, es una muñeca del modelo Sky Doll, diseñada para entretener y servir como esclava en un lupanar del futuro. Como suele suceder en los clásicos del cyberpunk, dicha autómata tiene conciencia e, inevitablemente, también exhibe sentimientos humanos.
Noa vive en el planeta Papathea, dominado con mano de hierro por la papisa Ludovica, autora de falsos milagros y responsable de un apabullante aparato propagandístico. Aunque Ludovica acabó con la vida de su hermana y competidora, la papisa Ágape, parece que esta segunda líder religiosa se ha reencarnado –o al menos, ha depositado sus recuerdos– en la robot protagonista: algo que sin duda traerá consecuencias en el equilibrio de poder en la galaxia.
Dos excéntricos misioneros acompañan a Noa en su peripecia: el idealista Roy y el elusivo Jahu. Ambos son emisarios de Ludovica y tienen la misión de acabar con un nuevo culto esotérico que prospera en el planeta Aqua.
¿Un ser sintético que tiene recuerdos humanos? Ya se pueden imaginar que la influencia del novelista Philip K. Dick es evidente, lo cual sitúa a Sky Doll entre las muchas narraciones herederas de Blade Runner (o de la novela que originó la película, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?)
En esta serie de Barbucci y Canepa han participado diversos dibujantes, entre ellos Matteo De Longis, Claudio Acciari, Pierre-Mony Chan, Riff Reb's y Bengal.
Todos ellos han organizado un universo en el que se entremezclan la estética barroca, la psicodelia y el erotismo a la europea. El cóctel es lo bastante atractivo como para justificar que Sky Doll se haya convertido en objeto de culto.
Copyright del texto © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de la imagen (Cartel de Hommages Sky Doll, La Gallery Nana, Espace Saint Germain, París, 13 de noviembre-24 de diciembre de 2010) © Alessandro Barbucci y Barbara Canepa. Reservados todos los derechos.
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