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Vie05252012

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The-Cult-revista

Diálogo con Álex de la Iglesia

Balada triste de trompeta

El delicioso edificio del madrileño Circo Price ha sido el lugar elegido para que el abundante equipo artístico de Balada triste de trompeta presente su trabajo, aunque ha quedado bien claro que el jefe de pista de este espectáculo es Álex de la Iglesia, cuya magnífica oratoria siempre resulta tan espectacular como sus películas.

Los protagonistas de Balada triste de trompeta son un payaso tonto y un payaso triste: "Porque en la vida o se es tonto o se es triste". Así de lapidario se muestra el director, quien sentencia cosas como "el amor siempre se disuelve en horror".

La canción homónima de Raphael –quien colabora en la película poniendo su voz en una escena– fue la génesis del film: "Como en la canción, los protagonistas están condicionados por un pasado que gime y que llora. No son responsables de ese pasado, pero tienen un sentimiento de culpa que les amarga, y que les empuja tanto a la ira como al ansia de venganza. Yo me siento así".

Álex de la Iglesia vuelve aquí a tratar uno de sus temas recurrentes, los payasos: "Son el símbolo perfecto de la condición humana. Como ellos, todos intentamos ocultar nuestra naturaleza. Todos intentamos ocultar nuestros miedos sustituyéndolos por miedos ficticios. Tratamos de ser correctos para poder sobrevivir".

Pero los payasos de circo tienen más lecturas para el cineasta: "De pequeño, los circos me parecían siniestros, solían estar emplazados en algún sitio sórdido del extrarradio. Y luego llegabas, y comprobabas que Spiderman no era Spiderman, sino un hombre mal disfrazado. Ahí te dabas cuenta que la realidad y la ficción no son lo mismo".

Balada triste de trompeta

La película destaca por su violencia exacerbada: "Más que una película extrema, es extremista. Todo lo repugnante de la vida surge de la negación de la violencia, que forma parte de la condición humana. Hablar sobre ella, mostrarla, es el comienzo de la solución. Las películas de Disney eran más educativas cuando había villanos. Hoy en día no vivimos guerras, pero hay una violencia soterrada mires donde mires. Nos da miedo debatir y llegar a un acuerdo, porque a veces tendríamos que admitir que nos equivocamos".

Los personajes, e incluso los escenarios de Balada triste de trompeta son más bien grotescos: "Es una película expresionista. A mí me gustan mucho películas como El hombre ríe. Con esta película intento sacar los juguetes viejos y deformados que todos tenemos. Los pongo sobre la mesa y juego con ellos. Es importante hacer eso, y así descubrir por qué nos daban miedo. Se trata de exorcizar terrores que nos acompañan toda la vida".

Aunque la película se dirige inevitablemente a un desenlace trágico –"Dime algo que haya acabado bien. Sólo acaba bien lo que no acaba"–, se trata de una comedia: "Los dioses hablan riéndose. El amor se encuentra cuando te acercas a él con humor".

El amor, precisamente, es un tema muy presente en Balada triste: "No puedes vivir sometido a un amor límite, que te imponga su risa. La trapecista vive así, por eso necesita al payaso triste, que le ofrece ternura. En el momento en que necesitas a alguien, empieza el amor. Pero nadie es Patricio de Bob Esponja y John Holmes a la vez. Hay que decantarse por una cosa o por la otra. Por eso el amor es imposible".

Los personajes según Álex de la Iglesia

"Javier es un niño que no ha podido jugar. Como yo, Javier se siente y se sabe débil por un pasado que perdió, como dice la canción de Raphael. Nada va a ir bien jamás en su vida, nunca conseguirá la felicidad plena, porque todo comenzó mal, fatal.

El dolor forma parte de su organismo, como ácido sulfúrico en las venas. La vida le duele, y tiene que hacer un esfuerzo titánico por no llorar. No le pidáis que se ría.

Javier es poca cosa, y tiene papada. Pero también tiene un corazón gigantesco y muchas ganas de amar, de amar profundamente, única manera de limpiarse por dentro.

Javier desea locamente a Natalia, y cuando descubre que su amor no es correspondido, se rompe en pedazos. El dolor se convierte en rabia, en furia demencial, silenciosa.

Es el mensajero del dolor, una bestia que sólo quiere vengarse por malvivir una vida que parece una broma de mal gusto, un chiste sin gracia.

Su destino es el sufrimiento infinito. Esa misma ansia de venganza le impedirá ser feliz, incluso cuando al final del viaje tenga una oportunidad real de serlo. Sólo le quedará la locura, justo castigo a su soberbia desmedida.

Sergio es el hombre. Como casi todos, Sergio es simple y violento, sobre todo violento, porque nunca piensa en los demás, sólo en su propio personaje.

Sabe que es el mejor, el más gracioso, y odia a los que no lo reconocen. Sergio es grande, es fuerte y tiene una polla de hierro. La utiliza como arma o como juguete. Quiere a Natalia, pero si Natalia piensa en él. Si no, la aborrece. Cuando Natalia se distrae con Javier, Sergio quiere acabar con él.

Sergio es bueno sólo con los niños. Los adora. Primero, porque él es como un niño, bruto, prehistórico, irracional. Segundo, porque le dan de comer. Son su vida. Son su trabajo.

Cuando su rostro se descompone bajo las manos de Javier, pierde sus superpoderes y los niños ya no le quieren. Por eso ya no se soporta a sí mismo, y odia a Natalia, responsable de que su vida se haya hundido para siempre. Pero el verdadero culpable es Javier, esa especie de imagen invertida y deteriorada que descubre en un espejo.

Natalia es bellísima. Como yo, Natalia no sabe cuál es su sitio en este mundo. Ama el circo y su trabajo, pero tiene el corazón arañado por un ávido deseo sexual. Desea ser poseída y dominada por Sergio todos los días.

Sabe que esa enfermedad la conducirá irremediablemente a su perdición, pero no parece haber otra salida. Sin embargo, la aparición de Javier cambia las cosas. Javier es el polo opuesto a Sergio, y eso le atrae. Además, aunque sea por ignorar las consecuencias, Javier es el único que parece no tenerle miedo. Eso le hace extrañamente atractivo.

Por último, con Javier está tranquila, se siente segura. Javier parece que, antes de poseer su cuerpo, quiere adueñarse de su alma, y eso es nuevo para ella. Natalia tiene que elegir entre dos monstruos, y no sabe qué hacer. Ella no deja también de serlo, a su manera, porque su sola presencia enloquece a los dos hombres y los trastorna.

Natalia se ve empujada a un abismo sin solución, porque, aunque al final del camino prefiera la verdad del amor frente a la ambigüedad del deseo, es demasiado tarde. El odio generado por la angustia de su situación es demasiado profundo".

Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de "Los personajes según Álex de la Iglesia" © Álex de la Iglesia. Cortesía de Warner Bros. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes (Álex de la Iglesia, Carolina Bang, Manuel Tejada, Carlos Areces y Antonio de la Torre en el Circo Price, Madrid) © Carmen Jiménez Díaz. Reservados todos los derechos.


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